Las olas, el viento y el tipo de cambio

He escuchado estas afirmaciones en varios congresos: el turismo de playa tiene una pésima fama. Para muchos operadores, se trata de una forma poco rentable de explotar un destino. La razón: la gente consume poco. Simplemente llega, y se pasa todo el día en la playa. A lo sumo, salen a la noche a comer y tomar, y eventualmente van a una disco. Esa estructura tiene una gran ventaja para el turista: uno puede irse a pasar unos días a una playa y tener gastos bastante moderados.

Para los comerciantes de esas playas, en cambio, los días de lluvia son excelentes oportunidades de negocios. Aunque malhumorados, los turistas saldrán a dar unas vueltas y hasta tal vez gasten unos pesos.

Desde ya, esto es una afirmación más bien generalista. Desde ya que existen playas con un público de nivel socieconómico alto, donde se gasta mucho dinero. Pero aún esos lugares, los comerciantes que más ganan son los que tienen negocios que funcionan bien por la noche: restaurantes, bares, discotecas.

¿Porqué recordé esta afirmación de que el turismo de playa es poco rentable? Me encontré con este titular: “La rentabilidad del turismo de playa descendió hasta un cinco por ciento en 2003”, publicado por AtlánticoCanarias.com. Al parecer, los españoles están de lo más preocupados. Es que el euro se ha apreciado con respecto a la libra, y eso ahuyenta a los turistas ingleses. Y en Alemania la economía sigue sin mejorar significativamente. Por ello, los hoteleros han debido resignarse a bajar sus precios, o a ver caer su tasa de ocupación hotelera.

Yo que creía que el turismo en España crecía gracias a la planificación, y me encuentro con que el tipo de cambio influía mucho. Francia es el país más visitado del mundo y es bastante caro, y al parecer el tipo de cambio no interesa demasiado. Mi pregunta es: ¿España necesita tener precios más bajos que el resto de Europa para poder competir? Porque si es así, entonces me hacen recordar mucho a Argentina :).

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