Blog de Viajes

El primer blog de viajes de Argentina, desde octubre de 2003

El lado negro del turismo

Uno de los aspectos más oscuros y negativos del turismo, y que me olvidé de comentar ayer en la crítica al editorial del diario La Gaceta, de la provincia argentina de Tucumán, es el turismo sexual. El tema no se limita a viajar en busca de prostitutas, sino que involucra además el abuso de menores. El tema es extremadamente complejo, y mueve miles de millones de dólares al año.

A partir de varios comentarios que se dieron en este blog, me pareció interesante citar un fragmento de un excelente artículo sobre el tema, y que publicó Martín Caparrós hacia 1996. El texto ahora se encuentra dentro de su recopilación de relatos La guerra moderna, que publicó la editorial Norma en 1999. El autor se encuentra en Sri Lanka, un país que se ha vuelto famoso por brindar un mercado de varones menores de edad, que son aprovechados por los grupos de pedófilos. Esta parte es interesante porque de alguna manera Caparrós hace un pequeño resumen, muy periodístico, del problema.

“El turismo sexual existió siempre. Ya algún romano escribía sobre “los finos tobillos y las salaces danzas” de las cartaginesas de Cadiz, hace 2000 anos. Y Venecia atraia viajeros por sus cortesanas hace 200. Pero ultimamente, con la explosión turística, el mundo se ha convertido en un burdel con secciones bien diferenciadas. Hace unos 15 años, a algunos gobiernos les pareció que podia ser una buena forma de atraer turistas, es decir: dinero.

En 1980, el primer ministro de Tailandia se dirigía a una reu­nion de gobernadores: “Para incrementar el turismo en nuestro país, senores gobernadores, deben contar con las bellezas naturales de sus provincias, asi corno con ciertas formas de entretenimiento que algunos de ustedes pueden considerar desagradables y vergonzosas porque son formas de esparcimiento sexual que atraen a los turistas… Debemos hacerlo porque tenemos que considerar los puestos de trabajo que esto puede crear…”. Y los agentes de viajes, los hoteleros, las companias aéreas tambien sacan tajada. Los turistas estan produciendo muchos cambios en el rnundo. El periodista frances Jean-Paul Sartre los llamó, alguna vez, “los invasores suaves”.

Los destinos de los turistas sexuales son variados. Los que buscan el calor de las mulatas tropicales suelen ir a Brasil, Cuba o San­to Domingo; son, más que nada, italianos, mexicanos, españoles. En Filipinas o Tailandia se encuentran los australianos, japoneses, americanos o chinos que quieren comprarse la sumisión de ciertas orientales. Europa del Este funciona ultimamente como proveedora de esposas blancas y mas o menos educadas para los occidentales con problemas de seducción.

Tanto en Brasil corno en Tailandia, muchas de las chicas son muy chicas. Organismos internacionales calculan que hay en el mundo un millón de menores prostituyéndose, y que el negocio mueve unos 5.000 millones de dólares por año. En medio de todo esto, a Sri Lanka le quedo, como especialidad, los chicos.

Hay quienes dicen que fue, curiosamente, culpa del machismo: las niñas, en Sri Lanka, estan muy controladas, porque es fundamen­tal que lleguen vírgenes al matrimonio; en cambio los muchachitos pueden andar libremente por ahi, sin restricciones. Como, ademas, son tan amables y pobres y conflados, resultaron una presa casi facil para los primeros pedófilos -“amantes de los niños”- europeos que llegaron alrededor de 1980, junto con los últimos hippies que escapaban de Goa, en la costa oeste de la India.

Los pedófilos conseguian chicos sin ningún problema, y las autoridades no los molestaban. De vuelta a casa, empezaron a correr la voz; a los pocos años, decenas de miles llegaban todos los años a Sri Lanka en busca de la carne más fresca. Y, últimamente, la difusión circula bien por Internet. En ciertas “home pages” de los grupos pe­dófilos se puede conseguir toda la información: adonde ir, como organizar el viaje, con quien contactarse en el país. La tecnología sirve para todo El turismo es la tercera fuente de divisas de Sri Lanka, detras del té y la industria textil. En un país con un producto bruto per cápita de apenas 660 dolares anuales, la entrada es importante. Pero el precio es demasiado alto. Las estadísticas no son del todo fiables pero se supone que hay, en estos días, en las playas que rodean a la capital, Colombo, unos 30.000 menores, entre 6 y 16 anos, que se prostituyen. Y un estudio reciente mostro que uno de cada cinco chicos habia sido sexualmente abusado en Sri Lan­ka. La cuestion, ultimamente, se esta convirtiendo en un problema nacional.”

Si se hace una búsqueda en lugares como Amazon, se podrá ver que el tema del turismo sexual está apareciendo cada vez más en las agendas de los responsables de las políticas turísticas globales. De hecho, la Organización Mundial del Turismo tiene un programa al respecto llamado The Code, y sobre el que hablé [url=https://www.blogdeviajes.com.ar/comments.php?id=P136_0_1_0_C]en este posteo.[/url] Seguramente, en las próximas semanas retomaremos el tema, con un resumen de notas y recursos sobre el tema.

Anuncios

próximo puesto

Atrás puesto

3 Comentarios

  1. juan Enero 6

    buen articulo, te prometo averiguar algo en lo q corresponde a Per, pero no te doy fecha, este ao ha empezado con mucha chamba en la oficina, sobre todo xq ahora somos menos.

    Quedaria muy bien si tuvieras un comentador por pais de sudamerica, asi podrias armar la figura completa.

  2. Jorge Enero 7 — Autor de artículo

    Bien, yo desde mi lado voy a chequear en los prximos das ms noticias sobre el tema y eventulamente voy a averiguar que hay hecho aqui en Argentina sobre el tema.

  3. yamel Octubre 13

    no es sorprendente que dentro de la actividad turistica exist anactividades de tipo sexual en forma clandestina y que este tipo de actividades dejan grandes cantidades de dinero. no creo que se pueda detener este turismo negro, pero no creo conveniente darle promocion, mas bien protejerlo y aceptarlo, algo que no es prohibido poco a poco pierde el valor e interes.

© 2017 Blog de Viajes

Tema de Anders Norén