Para quienes hayan viajado por Lima, recordarán que para viajar en taxi, la tarifa debía ser pautada previamente con el conductor, ya que no existen los taxímetros. Y que la mayoría de los taxis ni siquiera están pintados del mismo color. Aquí tienen una explicación:

“El 90 por ciento de los taxistas que laboran en Lima lo hace de manera informal, advirtió el presidente del Centro de Investigación y Asesoría de Transporte Terrestre, Juan Tapia. Precisó que 200 mil taxis de los 220 mil que circulan en la capital aún no se han registrado en las municipalidades correspondientes.”

Tomé el texto del newsletter que distribuyó esta semana la empresa peruana especializada en turismo Amalgama.

Por cierto, movilizarse en el transporte público limeño es una verdadera pesadilla. La mayor parte del servicio está prestado por combis, cuyos conductores distan mucho de ser muy serviciales. Y si uno es turista, conocer cual es la línea que lo deja en determinado destino es una verdadera tortura. Igual, con paciencia se aprende.

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