Nada que ver de miércoles: Jane’s Addiction

Cuando hace unos meses nos enteramos que Jane’s Addiction iba a sacar un nuevo disco, cierta sensación de incomodidad nos recorrió. En el fondo, teníamos miedo que arruinaran su precioso pasado, pero teníamos ganas que volvieran.

Algo de esa contradicción ya me afectaba cuando escribí esta reseña para la revista de rock peruana Caleta, allá por fines de 2001. En ese momento, me cuestionaba porque me seguía gustando Jane’s Addiction, y porque aceptaba pagar 66 dólares por una entrada para ver a una banda que no sacaba disco nuevo -en ese entonces- desde “Ritual de lo Habitual”, de 1991. Algunos de nosotros solemos criticar a quienes todavía hablan maravillas de The Rolling Stones, que no editan un disco decente desde 1973, pero en cierta medida estábamos camino a repetir esos clichés.

“Strays”, por suerte, nos cerró la boca, y resultó ser mucho mejor disco de lo que esperábamos. Aún cuando no llegue a los niveles de “Nothing’s Shocking”, “Strays” es un disco que respeta la calidad de la trayectoria de Jane’s Addiction. A tal punto que, junto a The Rapture, es la única banda a la cual concedí el privilegio de escuchar más de diez veces su disco -algo arduo, en esta era de bulimia discográfica gracias a la sobreabundancia de MP3s-.

No se lo pierdan. “Strays” es un gran disco, uno de los mejores de un año que hasta ahora no ha entregado gran cosa, salvo el excepcional “Thirteen Step” de A Perfect Circle.

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