Mis problemas: renegar de la distinción dicotómica entre viajeros y turistas. Sostener que no creo entrar en ninguna de esas categorías. Que me gusta pensar primero en las prácticas y después en las clasificaciones.

Pero las categorías de turista y viajero son excluyentes. Si te mueves por el mundo, entras en una o la otra.

Mis amigos, mi familia, insisten en definirme como viajero. En cierta medida, existe un imaginario que convierte al viaje independiente en algo “positivo” socialmente. El turista, en cambio, no tiene quien lo defienda. Al menos en el contexto académico.

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