Buenos Aires y los cierres de restaurantes

buenos aires, negocios Diciembre 5th, 2008

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Almuerzo rápido

En las últimas semanas, se ha registrado un importante número de cierres de restaurantes en Buenos Aires, que algunos estiman en 200 a 300 locales. La hipótesis de Alejandro Magliano, un columnista de La Nación, es bastante simple: la principal causa de muchos de estos cierres es que un buen número de restaurantes se concentraron en el segmento de los turistas internacionales, y aumentaron sus precios de tal manera que se transformaron en demasiado caros para los habitantes locales. Ahora, que el turismo internacional está en plena caída gracias a la crisis global, muchos de ellos deben cerrar porque no son competitivos. Magliano lo dice sin vueltas: el problema es que se creyeron que la “gilada turística” les iba a durar por siempre, y con ello, los precios tan caros como en New York o París.

Efectivamente, muchos restaurantes de Buenos Aires, ubicados en las zonas más visitadas por turistas, habían aumentado demasiado sus precios, a una velocidad mayor que la inflación local -que ya fue muy alta este año, por cierto. Pero este incremento de precios no sólo se verificó en los restaurantes, ni se limitó a Buenos Aires; muchos turistas pudieron observar que en buena parte de la Argentina los precios de cualquier servicio ligado con el turismo sufrió notables incrementos, a tal punto que de ser un país de precios más bien económicos en 2002, hemos pasado a tener costos bastante similares a los de muchos países desarrollados. Para quienes tenemos la suerte de viajar, podemos ver que comer en New York no es más caro que en Buenos Aires, en particular en el segmento de menúes en los mediodías, por ejemplo. Los hoteles también entran en este terreno. En lo único donde Argentina aún saca diferencia es en el costo del transporte, en particular el terrestre, donde los precios no son tan altos gracias a que el valor del combustible es más económico que en los países cercanos. Pero con el descenso del precio del petróleo, incluso esta diferencia va camino a desaparecer.

Ya hace un tiempo muchos actores del mercado turístico vienen advirtiendo sobre la estrategia de corto plazo que prima en buena parte del campo turístico argentino. Para decirlo simple: “ganemos todo lo que podamos ahora, antes que explote la burbuja”. Eso justifica, claro, cobrar cualquier cosa mientras la situación lo permita, y salir del negocio apenas comience a caer la rentabilidad. De más está decir que difícilmente una estrategia de ese tipo permita que Argentina se inserte de manera estable en el mercado turístico internacional. Lo que hará que esto sea negocio no es “aprovechar la coyuntura”; es más bien establecerse como un destino confiable -al menos desde el punto de vista de los servicios y la calidad de atención.

Y si alguien sostiene que en el mercado argentino no se ha apostado de manera generalizada al corto plazo, que me explique como puede ser que, al primer coletazo de la crisis, semejante cantidad de restaurantes haya cerrado -desde ya sabemos que también hay crisis en el mercado local, pero los que cierran no son justamente los más económicos. Sabemos que ese segmento se destaca por una mortalidad más elevada que otros negocios. Pero llama la atención que coincida tan rápidamente con la caída del turismo internacional en la ciudad de Buenos Aires, un tema que tiene muy preocupados a los operadores locales. Ahora habrá que estar atentos a la oferta hotelera, a ver que pasa en los próximos meses.

La nota de Alejandro Maglione en La Nación la pueden ver en este enlace.

Cusco: monopolios y precios

Peru Noviembre 5th, 2008

Inca turistificado

Hace cuatro años escribí una larga entrada sobre mi visita a Cusco, que todavía se encuentra entre las más leídas de este blog (enlaces al final de la entrada). Allí analizaba cómo este destino se estaba encareciendo gracias a la capacidad del Estado peruano de incrementar los precios en ciertas áreas donde tenía un monopolio a la hora de establecer condiciones. Los puntos que trabajaba eran, en particular, dos: el acceso al Camino del Inca y los trenes a Machu Picchu. En el primer caso, en 1999, para entrar a él bastaba con pagar 17 dólares; hoy sólo se puede ingresar con un tour comprado, que como mínimo se consigue por 290 dólares (y que por lo general se paga más). En el caso del tren, el servicio es prestado por el concesionario privado PeruRail, pero sus constantes aumentos de precios son tolerados por las autoridades oficiales. Para dar cuenta de los incrementos, el boleto Backpacker para ir de Cusco a Machu Picchu, el más solicitado por los turistas con menos presupuesto, costaba 34 dólares en 2005 y ahora se paga 96 dólares. Y para el año que viene seguramente habrá más aumentos.

Pero hay otro punto a tener en consideración ahora, y es el boleto turístico. Éste debe ser comprado de manera obligatoria para poder ingresar a muchos de los sitios arqueológicos de Cusco, como Pisac, Saqsaywaman y otros. En 2004 el boleto costaba 10 dólares; ahora hay que pagarlo 50 dólares. Y no incluye la entrada a las propiedades de la iglesia, como la Catedral y el Qoricancha, que hay que abonar aparte.

Los aumentos de precios en Cusco se dan sobre todo en los servicios monopólicos; en otros rubros, como el alojamiento y la comida, los valores que se pagan son bastante razonables -aunque en sitios como Aguas Calientes los valores suelen ser muy superiores a Cusco.

La tendencia es bastante clara desde hace algunos años; en el caso de Cusco, la estrategia es controlar el crecimiento de la demanda para que no supere la capacidad de los sitios arqueológicos en recibir visitantes. Pero se trata de una estrategia que puede ser muy complicada de sostener a futuro. Pero con eso seguimos mañana.

Entradas anteriores sobre el tema Cusco en este blog:

Cusco
Las propinas y el turismo internacional
Cusco: la tendencia obvia
Cusco y Machu Picchu, mas sobre rutas alternativas

Turistas y locales, y los precios diferenciados en Buenos Aires

buenos aires, negocios Septiembre 28th, 2008

El diario argentino Clarín publicó un artículo sobre un punto muy conocido en el mercado de viajes: a los turistas, en muchos lugares, les cobran más caro que a los locales. La nota es únicamente sobre Buenos Aires, pero desde ya sería muy ingenuo limitar el problema a la ciudad. En el artículo se deja claro que es ilegal establecer precios diferenciados para turistas y nativos, y que los valores deben ser similares. Claro, esto algo muy complicado de establecer en sectores como los servicios -¿cuánto cuesta realmente una clase de tango?- pero tiene un punto que la nota no analiza: ¿acaso los pasajes aéreos en Argentina no discriminan entre extranjeros y residentes? ¿No está eso autorizado por el Estado? ¿Y los museos y parques nacionales que cobran valores diferenciados?

Me parece que vamos a tener que volver a leer la Ley de Defensa del Consumidor; parece que hay muchas excepciones… El artículo, de todos modos, revisa algunas “tácticas” desarrolladas para sacarle más dinero a los turistas.

Para leer la nota de Clarín, vayan a este enlace.

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