Dolares, reales y pesos

brasil Noviembre 7th, 2008

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Con Brasil en la playa - With Brazil at the beach

En las últimas semanas, varias de las entradas de este blog acerca de destinos en Brasil han recibido la misma pregunta por parte de varios lectores: ¿qué me conviene llevar a Brasil? ¿Dólares, reales o pesos? El problema de esa pregunta es que ni siquiera un economista profesional les puede responder esa pregunta, al menos desde el punto de vista de la evolución de la paridad cambiaria. La inestabilidad económica de los últimos impide hacer pronósticos con cierta fiabilidad. ¿O alguien leyó alguna nota que predijera que el dólar en Brasil pasaría de 1,50 a casi 2,50 reales en pocos días? Al momento de escribir esta entrada, el dólar cotiza a 2,15 reales en Brasil.

Pero sí se puede responder con cierto sentido común de viajero. Si van a ir a playas donde hay poca población, les recomendaría énfaticamente llevar reales, al menos una parte del presupuesto. No hay muchos lugares donde te acepten dólares, y el cambio suele ser bastante malo -o sea, varios centavos por debajo de la cotización que pueden encontrar en los diarios. Ahora, si van a ir a playas con mucha población, allí puede conseguirse cambio a dólares a valores más razonables, y ese caso tener dólares no es algo tan molesto. Y entre pesos y dólares, siempre es mejor llevar estos últimos.

De todos modos, siempre es bueno tener una cierta cantidad de reales para no tener problemas al momento de llegar. Si van a viajar por avión, recuerden que en los aeropuertos las casas de cambio se destacan por pagar bastante mal, y se aprovechan muchas veces del desconocimiento de los viajeros sobre la paridad entre monedas. Al menos en Buenos Aires, es bastante sencillo comprar pequeñas cantidades de reales en casas de cambio del centro, y supongo que no debe hacer mayores problemas en cualquier gran ciudad.

Y por último, siempre se puede sacar dinero de los cajeros automáticos, lo cual es una medida interesante para evitar tener que cargar con todo el efectivo, algo que ya saben puede ser bastante peligroso. Con las redes bancarias más extendidas no hay mayores problemas de obtener dinero en Brasil, y lo comprobé en mi último viaje. Allí, pude sacar dinero en cualquier lado, sea Florianópolis, Curitiba o Rio de Janeiro. Ojo: si van a playas con poca población, es más que probable que no haya cajeros cerca, y deban contar con efectivo y tarjeta de crédito para los gastos.

Eso sí: en el caso de que vayan a usar cajeros automáticos, primero llamen a su banco para averiguar las comisiones que les cobran por extraer dinero en el exterior, así evitan sorpresas. Idéntica medida les recomiendo con el caso del celular y el roaming; usar el mismo teléfono que tienen en su país es muy útil, pero úeden terminar con una cuenta bastante abultada. Chequeen con su compañía antes de comenzar a hacer llamadas a lo loco o mandar mensajes de texto a todos lados.

Propinas

hoteleria, viajes Septiembre 22nd, 2008

Pocas cosas son tan omnipresentes en el mundo del turismo como las propinas. Buena parte de quienes trabajan en la industria de los viajes o en un sector ligado con el tema esperan recibir una propina por parte de los viajeros. Quienes cargan tu valija en los buses; los que te atienden en restaurantes y hoteles; y en muchos países, los taxistas también -y los peluqueros, los médicos, y la lista sigue. Y siempre aparece la pregunta: ¿cuánto dejar de propina? Si bien en algunos páises, por lo que sé, no suelen aceptarse (Japón, China), no es el caso de América Latina y Estados Unidos, que son los casos que más conozco.

Donde más formalizado está el tema es en los restaurantes. Al menos en mi país, Argentina, muchos establecimientos pagan sueldos bastante bajos y justifican esto con una frase inamovible: “con la propina sacan mucho más”. Lo que se espera que deje el cliente es tomado como una especie de subsidio de los sueldos; pago menos porque espero que la diferencia sea cubierta por otros. Supongo que esto es parte, incluso, de la planificación de costos de un establecimiento de este tipo.

Pero a veces las cosas van más lejos. Leo en The Economist sobre las prácticas de algunos hoteles, que usan las propinas que dejan los pasajeros para pagar algunos suplementos para algunos responsables de operaciones y gerentes. Y supongo que en muchos restaurantes debe pasar lo mismo: no importa a quien le dejo la propina, probablemente parte de ella vaya a parar a bolsillos que no son los de los mozos o quienes te atienden.

Tal sospecha, de todos modos, no debería ser tomada como una excusa para no dejar un peso de propina. En muchos lugares realmente atienden muy bien, y me parece que la propina es, finalmente, parte del costo, como lo son platos, bebidas y el servicio de mesa -por cierto, recuerden que este último ítem no tiene nada que ver con la propina, es en realidad el costo que te carga el restaurante por la limpieza de manteles, cubiertos, etc.

Si los trataron bien, dejen su propina. Tampoco es necesario sacar la calculadora como en Estados Unidos, con su religioso 15%; un 10% es fácil de estimar. Aunque no saber como harán la distribución de la propina no deja de ser un tema un tanto molesto, claro.

Y para otro día podemos dejar el tema de las diferencias nacionales / culturales sobre el valor de las propinas.

Sobre los intercambios de enlaces

blogs Junio 26th, 2007

Hace algunos meses, escribí en mi blog Vida Vacía acerca del tema de los pedidos de intercambio de enlaces. La idea había surgido a partir de una entrada que había leído en Escape from Cubicle Nation. Pero en las últimas semanas el tema se puso más denso, y no hay día que no reciba varios mails solicitando intercambio de enlaces, muchas veces desde sitios que no tienen nada que ver con el tema de este blog. Así que decidí actualizar esta entrada para incluirla en este blog, y de paso indicar algunas formas más correctas y beneficiosas para todos a la hora de lograr que nos enlacen.

Mi principio básico es: enlazo lo que quiero, lo que me gusta, lo que me cae bien. En cierta medida este es el principio que, al menos algunos años atrás, regía la organización de un blogroll, esos listados de sitios en la barra lateral donde agrupábamos blogs que nos gustaban, otros de amigos, otros relacionados con los temas del sitio. Y salvo lo que aparece marcado como “publicidad” -al menos al momento de escribir esta entrada, ubicado en la parte superior de la primera barra a la derecha- todo el resto de los enlaces está ahí porque se tratan de recomendaciones que considero interesantes para los lectores.

Pero a la vez, entiendo perfectamente que muchas de las personas que hoy arrancan con sus blogs la tienen bastante difícil a la hora de promocionar sus sitios. La competencia por la atención es ahora impresionante, y de ella participan no sólo bloggers individuales sino también grandes empresas de comunicación como diarios, y redes comerciales de blogs. ¿Cómo lograr que otras personas conozcan nuestro blog? Aquí van algunas cosas que pueden poner en práctica:

1) En vez de mandar el típico mail de “quisiera que incluyeras un enlace a mi blog en el tuyo”, se puede apelar a una relación de mutua conveniencia. Por ejemplo, si encontramos algo que sabemos que puede interesar a un blogger, se lo pasamos por correo. O sea, algo así como “encontré esto, y te puede ser útil”. Es una buena forma de presentación, y estamos colaborando con la otra persona, no sólo pidiendo favores.

2) Nada de “acabo de enlazar tu blog así que espero que me enlaces”. Ese blogger no les pidió tal favor. Mucho más razonable es, en todo caso, avisar con un mail que “me gusta mucho tu blog por xxxxxx razones, y te enlazado para que te conozcan mis lectores”. No se exige reciprocidad, ni nada parecido.

3) El “por favor escribe sobre mi empresa / emprendimiento / producto” tampoco es buena estrategia. Mucho más interesante es establecer una relación con quien mantiene un blog, a partir del intercambio de correos, donde se le avisa sobre ciertos productos o emprendimientos, porque se considera que están dentro del ámbito de interés de esa persona. Desde ya, nada de ofrecerle cualquier cosa, o exigirle publicar nada, o enojarse si hace un crítica no tan favorable del producto. Tampoco enviarle gacetillas de prensa de manera indiscriminada, porque, por lo general, quienes mantienen blogs suelen odiarlas por su impersonalidad.

Cómo verán, llevar a cabo cualquiera de estas prácticas implica establecer una relación más personal con quien escribe un blog. Obviamente, sería mucho más rápido armar un correo general, y enviarlo a 50 bloggers para pedirles que los enlacen. Pero no creo que tengan mucho éxito si usan esta última táctica; ya hay muchas personas haciendo lo mismo en relación con quienes escriben blogs más conocidos / leídos. Lograr promocionar un blog nuevo implica invertir mucho tiempo en establecer buenos contactos con otros bloggers y armar buenos contenidos -porque si los lectores llegan y nuestro sitio es malo, no volverán más.

Enlazo lo que me gusta. No pierdan el tiempo conmigo con correos de pedidos generales de intercambios de enlaces; si fuera tan sencillo conseguir que te enlacen a esta hora ya todos tendríamos un Pagerank en Google de 7 u 8.

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