Aviones y celulares, se viene el conflicto

Asides, aerolineas Diciembre 18th, 2008

Should we really be able to use mobiles on planes?: en el blog sobre viajes y turismo de The Economist se quejan de la próxima autorización en Estados Unidos para el uso de celulares en los aviones. Según ellos, y a pesar de que la mayoría de los pasajeros cree que es molesto tener que soportar conversaciones ajenas, lo que prima en este caso es la necesidad de las aerolíneas por facturar más. De todos modos, los que viajamos más en micro estamos acostumbrados a soportar pasajeros que se pasan largo rato colgados de su celular.

The Economist y el turismo gay en Buenos Aires

Asides, argentina Diciembre 11th, 2008

Going pinker on the Plata: una nota con pocos datos y bastantes “impresiones” le dedica The Economist al crecimiento del turismo gay en Buenos Aires. Obviamente las estadísticas disponibles son más bien imprecisas -no se pregunta por la elección sexual cuando se ingresa a un país- pero hubiera sido interesante averiguar un poco más sobre las inversiones en ese nicho del sector turístico (gracias Tony Gálvez por el aviso).

Big Mac y precios en Argentina y Estados Unidos

argentina Julio 26th, 2008

La Argentina es más cara que EE.UU.: según The Economist, Argentina es más cara que Estados Unidos, si tomamos en cuenta el famoso “índice Big Mac”. Esto es, la famosa hamburguesa de McDonald’s es más cara en Argentina que en Estados Unidos. Y si bien pude ver en mi último viaje que algunas cosas realmente son más económicas allá en el norte -sobre todo la ropa- mucho me temo que el índice Big Mac mide cosas diferentes en ambos países. Mientras McDonald´s en Estados Unidos es la comida más económica y accesible, en Argentina existen opciones mucho más económicas, a tal punto que McD es más un producto para las clases medias. Y mejor ni hablemos del costo de los servicios o del transporte, mucho más alto en Estados Unidos. Igual, que duda cabe que la alta inflación en Argentina está pasando la factura, y que cada vez se ven más productos importados. Hasta ya se consiguen Hershey’s de nuevo…

The Economist y como comportarse en Buenos Aires

buenos aires Junio 25th, 2008

En el sitio de The Economist publican una guía para viajeros de negocios, que les marca algunas pautas de cómo comportarse en Buenos Aires. Algunas cosas son muy conocidas -la impuntualidad, los desayunos con dulces y pocas cosas saladas, la informalidad de la economía local- pero hay un punto interesante por su importancia: cómo saludar. Más de uno pensará que se trata de un detalle no tan relevante, pero no deja de ser relevante que, en un resumen dirigido para hombres de negocios, esto aparezca tan destacado.

Parte de la importancia de estos consejos se basan en quienes son los principales lectores de The Economist: ingleses y estadounidenses. No conozco bien el caso de Gran Bretaña, pero en Estados Unidos las formas de saludo son bastante distantes para el estándar sudamericano. No es raro que te saluden con un simple “hi” y levanten apenas la mano para saludarte. Tal comportamiento no es muy aceptable por estos lados, donde es obligatorio dar un beso en la mejilla a las mujeres y la mano a los hombres. Y, al menos en Buenos Aires, una vez que entras en confianza, los hombres también se saludan con un beso -otra de las influencias del fútbol en nuestra vida cotidiana. Ojo, lo del beso entre hombres corre más bien en Buenos Aires y grandes ciudades de la Argentina, y no en todo el país.

Eso sí: del mate no dicen nada. Cosas como “hay que tomar de la bombilla hasta que haga ruido” o “sólo diga gracias cuando quiera dejar de tomar” serían incomprensibles para los lectores de The Economist :P .

Si quieren mirar la guía de “cómo comportarse en Buenos Aires” según The Economist, pueden hacer clic en este enlace.

Los limites del turismo 2

negocios, turismo Mayo 6th, 2008

Casi un mes atrás, en una entrada anterior, planteaba una serie de puntos importantes acerca del enorme crecimiento que se pronostica tendrá el turismo internacional en los próximos 12 años -según la Organización Mundial del Turismo, pasará de 900 a 1600 millones de viajeros, gracias al incremento de la demanda por parte de turistas de países como China e India.

Ahora, vía The Economist Unit Intelligence, tenemos acceso a un resumen del artículo de Harvard Business Review que fue el punto de partida de aquella entrada: “The tourism time bomb”, de Paul Nunes y Mark Spelman.

Veamos como se espera que evolucione el turismo en los próximos 20 años, por regiones:

Al chequear el gráfico, vemos que el elemento más notorio es el crecimiento enorme de Asia y los países del Pacífico Sur dentro del mercado global. Pero a la vez, queda claro que Europa se mantendrá como la región con más visitantes por una buena ventaja, y que America, África y Medio Oriente crecerán, pero en proporciones mucho menores. Las presiones por los precios y la oferta, entonces, se darán de manera diferenciada, de acuerdo al crecimiento e infraestructura de cada región.

Como parte de los cambios producidos por el incremento del turismo, ya habíamos hablado de varios: suba de los precios, generalización de las listas de espera, saturación del mercado aéreo y los aeropuertos, y expansión de destinos locales que copiaban modelos de sitios ahora poco accesibles -por ejemplo, una versión de Hawaii en China, en la isla de Hainan.

Pero hay otro tema interesante: este crecimiento turístico es acompañado del crecimiento de ciertas franquicias globales destinadas a explotar ciertas marcas. Uno de los mejores ejemplos es el museo Guggenheim, que de New York se está expandiendo hacia varios lugares del planeta, como Bilbao, Las Vegas, Venecia y Berlín, y ya tiene todo preparado para abrir en Dubai. Seguramente en los próximos años también ponga el pie en América Latina y Asia. El Guggenheim no está solo en el mundo de los museos a la hora de globalizar su marca. El Louvre también prepara la apertura de un museo en Dubai. Tendencias similares pueden ser vistas en universidades y centros de diversión.

Estas tendencias se ajustan a lo que Nunes y Spelman consideran el principal problema del crecimiento de la demanda turística internacional: la “escasez de lugares”. Al subir la demanda pero permanecer la oferta sin tantos cambios, ciertos destinos se encarecen de tal manera que sólo la población mundial con mayores ingresos puede acceder a ellos. Hoy, desde ya, existen destinos muy exclusivos, pero no deja ser un poco impactante hipotetizar que ciudades muy turísticas como Londres o New York van camino a transformarse en destinos de elite.

De todos modos, y como parte del proceso de demanda, podría esperarse que aparezcan nuevos destinos para cubrir la demanda, en particular en regiones puntuales. Dicho de otra manera: la tendencia a la turistificación de una gran cantidad de lugares se va a hacer más intensa que en las pasadas décadas. Viajar, claro, se volverá más caro si queremos seguir visitando ciertos destinos en particular. Pero esto no parece nada frente al alza de los alimentos que estamos presenciando a escala global, y que amenaza con el hambre a las poblaciones más pobres.

Anterior entrada de esta serie: Los limites del turismo

Aerolineas: como lidiar con la espera

aerolineas Mayo 5th, 2008

Como ya contamos en entradas anteriores, hay temas en el turismo que parecen haber llegado para quedarse, o para empeorar en el futuro. Uno de los que más importan a los viajeros frecuentes es el de las demoras en los vuelos aéreos -o, peor aún, las cancelaciones a último momento. A medida que crece el tráfico de pasajeros, y los aeropuertos comienzan a colapsar, las demoras se harán cada vez más frecuentes. Ahora bien: ¿acaso las aerolíneas no pueden prever este problema? ¿No pueden tomar en consideración que, si hay posibilidades cada vez mayores de demora, deberían tomar algunas medidas para que los pasajeros no sientan que están perdiendo por completo el tiempo?

Y eso es lo que consideran en Gulliver, el blog sobre turismo y economía que mantiene The Economist. Si bien es cierto que, por su público, apuntan más a los viajeros de negocios, hay varias sugerencias interesantes para las aerolíneas. Por ejemplo, y para que los pasajeros no sientan que están perdiendo su tiempo, se puede instalar acceso a Internet gratuito en la sala de espera; o comenzar a pensar en brindar servicios como asientos de espera de mejor calidad, áreas para hacer gimnasia e incluso duchas. Y ya que estamos, no debería costarle tanto a las aerolíneas caer en la cuenta de que deberían brindar bebidas y comida a quienes tendrán que perder varias horas por la demora -y no me refiero sólo a un vaso de café o gaseosa y un sandwich, algo que parece nos brindan por lástima.

Buena parte de estas medidas tienen sentido para los viajeros de primera clase, que pagan boletos muy caros por un mejor servicio. Me parece un poco difícil aplicarlas en los vuelos de bajo costo que son bastante comunes en Europa, en particular porque allí los márgenes de ganancia son mucho más acotados. Pero no sería malo que las compañias comiencen a pensar en cómo lidiar con las cada vez más frecuentes demoras en los aeropuertos. En particular, con medidas como el acceso a Internet o un refrigerio de mejor calidad, que no es algo tan costoso.

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