Las desventajas de no dejar propina

viajes Noviembre 25th, 2009

"Tip" jar (by burningkarma)

Allá por marzo de 2008, escribí una entrada llamada “La cultura de la propina“, donde contaba como muchos servicios en Estados Unidos estaban relacionados con el tema del “tip”. No sólo los mozos esperaban su 15%; también los peluqueros, los que llevan el delivery y los taxistas, entre otros.. Es un tema interesante porque en muchos países se deja propinas menores, y el tema se reduce a los restaurantes y algunos servicios más.

El tema es que estas propinas, en Estados Unidos, ya rara vez son vistas como parte de una “recompensa voluntaria”. Si no piensan dejar propina, mejor llamen al encargado del lugar y expliquen las razones que los llevan a no dejar un dólar. Usualmente, esto se relaciona con un mal servicio. Pero parece que en algunos casos no hay posibilidad de escapar al “tip”.

En algunos lugares de Estados Unidos, grupos de más de seis personas están obligados a dejar una propina del 18%. Así, Leslie Pope y John Wagner formaban parte de un grupo que concurrió a un pub en Bethlemen, Pennsylvania, donde los atendieron muy mal. Esperaron por la comida más de una hora y hasta tuvieron que ir a buscar sus platos y servilletas porque el mozo no los traía. Cuando les trajeron la cuenta de 73 dólares más 16 dólares de propina, se negaron a pagar el “tip”. Desde el pub llamaron a la policía, que los detuvo, y hasta les abrieron cargos, pero éstos fueron retirados, ya que la justicia consideró que no podía considerarse como “robo” (¿?) el no querer pagar propina.

Aquí hay varios puntos para analizar. La primera, el hecho de que la propina puede llegar tanto a desligarse del “buen servicio” que directamente se la asume como obligación del comensal -como en este caso de quienes concurren en grupos de más de seis en restaurantes estadounidenses. Todos sabemos que desde hace tiempo los dueños de los restaurantes tercerizan parte del costo salarial en los comensales, pero ya están llegando un poco lejos. Dos, al parecer los responsables del pub no tienen mucho interés en la desastrosa publicidad que van a obtener por obligar a un cliente a dejar propina por un servicio muy malo -de hecho, ahora todos saben que tienen un pésimo servicio. Y esto no es una suposición: entren a Yelp! y verán la cantidad de quejas que hay -y la mayoría de los que vota apenas les dan una estrella de calificación, sobre cinco.

Más sobre el tema en Gadling. Parece que el tema de la propina en Estados Unidos va a dar bastante para escribir en el futuro. La foto del “tip jar” pertenece a burningkarma y fue publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Dolares, reales y pesos II

brasil Diciembre 8th, 2008

Peixe surf

En la anterior entrada sobre el tema de que moneda llevar a Brasil, la discusión en los comentarios se concentró casi exclusivamente en un punto: cuál era la ventaja cambiaria de llevar dólares o directamente reales. Y no me parece que sea la mejor perspectiva para este tema. Los montos que puede llevar un veraneante no son tan altos como para aprovechar una posible ventaja cambiaria. Para hacer un poco más claro el tema, les recomendaría concentrarse en estos puntos.

Seguridad. ¿Realmente piensan llevar todo el dinero para sus vacaciones en efectivo en sus bolsillos? No parece la decisión más segura. Es razonable es llevar una cierta cantidad, y dejar el resto en la caja de ahorros. Luego, pueden extraerlo desde un cajero en Brasil, donde el límite diario es 500 reales -aunque como las redes bancarias brasileñas no están muy integradas, es posible sacar más si se concurren a diferentes cajeros. Pregunten antes de viajar cuál es la comisión que cobra el banco por las extracciones en Brasil.

Disponibilidad de casas de cambio y bancos. En las playas donde hay menor población, quienes cambian dólares suelen ser los pequeños comercios, y por lo general pagan menos que en el mercado financiero. Por ello, si van a ir a lugares sin tanta población, más bien lleven reales.

Llevar cambio en reales. Incluso si ya tienen decidido llevar dólares -por ejemplo, porque van a una playa con buena oferta bancaria- no dejen de llevar al menos una pequeña porción del presuesto en reales para las primeras horas en Brasil. Algunas casas de cambio, al menos en Buenos Aires, te venden sobres con billetes de baja denominación.

Usar la tarjeta de crédito. Más que útil para pagar en restaurantes y otros comercios, pero sólo aplicable en lugares más poblados. En playas con poca población, el efectivo es imprescindible.

Para concentrar los comentarios sobre este tema, por favor dejan sus aportes en

Dolares, reales y pesos

Los comentarios no serán habilitados en esta entrada.

Buenos Aires y los cierres de restaurantes

buenos aires, negocios Diciembre 5th, 2008

Almuerzo rápido

En las últimas semanas, se ha registrado un importante número de cierres de restaurantes en Buenos Aires, que algunos estiman en 200 a 300 locales. La hipótesis de Alejandro Magliano, un columnista de La Nación, es bastante simple: la principal causa de muchos de estos cierres es que un buen número de restaurantes se concentraron en el segmento de los turistas internacionales, y aumentaron sus precios de tal manera que se transformaron en demasiado caros para los habitantes locales. Ahora, que el turismo internacional está en plena caída gracias a la crisis global, muchos de ellos deben cerrar porque no son competitivos. Magliano lo dice sin vueltas: el problema es que se creyeron que la “gilada turística” les iba a durar por siempre, y con ello, los precios tan caros como en New York o París.

Efectivamente, muchos restaurantes de Buenos Aires, ubicados en las zonas más visitadas por turistas, habían aumentado demasiado sus precios, a una velocidad mayor que la inflación local -que ya fue muy alta este año, por cierto. Pero este incremento de precios no sólo se verificó en los restaurantes, ni se limitó a Buenos Aires; muchos turistas pudieron observar que en buena parte de la Argentina los precios de cualquier servicio ligado con el turismo sufrió notables incrementos, a tal punto que de ser un país de precios más bien económicos en 2002, hemos pasado a tener costos bastante similares a los de muchos países desarrollados. Para quienes tenemos la suerte de viajar, podemos ver que comer en New York no es más caro que en Buenos Aires, en particular en el segmento de menúes en los mediodías, por ejemplo. Los hoteles también entran en este terreno. En lo único donde Argentina aún saca diferencia es en el costo del transporte, en particular el terrestre, donde los precios no son tan altos gracias a que el valor del combustible es más económico que en los países cercanos. Pero con el descenso del precio del petróleo, incluso esta diferencia va camino a desaparecer.

Ya hace un tiempo muchos actores del mercado turístico vienen advirtiendo sobre la estrategia de corto plazo que prima en buena parte del campo turístico argentino. Para decirlo simple: “ganemos todo lo que podamos ahora, antes que explote la burbuja”. Eso justifica, claro, cobrar cualquier cosa mientras la situación lo permita, y salir del negocio apenas comience a caer la rentabilidad. De más está decir que difícilmente una estrategia de ese tipo permita que Argentina se inserte de manera estable en el mercado turístico internacional. Lo que hará que esto sea negocio no es “aprovechar la coyuntura”; es más bien establecerse como un destino confiable -al menos desde el punto de vista de los servicios y la calidad de atención.

Y si alguien sostiene que en el mercado argentino no se ha apostado de manera generalizada al corto plazo, que me explique como puede ser que, al primer coletazo de la crisis, semejante cantidad de restaurantes haya cerrado -desde ya sabemos que también hay crisis en el mercado local, pero los que cierran no son justamente los más económicos. Sabemos que ese segmento se destaca por una mortalidad más elevada que otros negocios. Pero llama la atención que coincida tan rápidamente con la caída del turismo internacional en la ciudad de Buenos Aires, un tema que tiene muy preocupados a los operadores locales. Ahora habrá que estar atentos a la oferta hotelera, a ver que pasa en los próximos meses.

La nota de Alejandro Maglione en La Nación la pueden ver en este enlace.

Propinas

hoteleria, viajes Septiembre 22nd, 2008

Pocas cosas son tan omnipresentes en el mundo del turismo como las propinas. Buena parte de quienes trabajan en la industria de los viajes o en un sector ligado con el tema esperan recibir una propina por parte de los viajeros. Quienes cargan tu valija en los buses; los que te atienden en restaurantes y hoteles; y en muchos países, los taxistas también -y los peluqueros, los médicos, y la lista sigue. Y siempre aparece la pregunta: ¿cuánto dejar de propina? Si bien en algunos páises, por lo que sé, no suelen aceptarse (Japón, China), no es el caso de América Latina y Estados Unidos, que son los casos que más conozco.

Donde más formalizado está el tema es en los restaurantes. Al menos en mi país, Argentina, muchos establecimientos pagan sueldos bastante bajos y justifican esto con una frase inamovible: “con la propina sacan mucho más”. Lo que se espera que deje el cliente es tomado como una especie de subsidio de los sueldos; pago menos porque espero que la diferencia sea cubierta por otros. Supongo que esto es parte, incluso, de la planificación de costos de un establecimiento de este tipo.

Pero a veces las cosas van más lejos. Leo en The Economist sobre las prácticas de algunos hoteles, que usan las propinas que dejan los pasajeros para pagar algunos suplementos para algunos responsables de operaciones y gerentes. Y supongo que en muchos restaurantes debe pasar lo mismo: no importa a quien le dejo la propina, probablemente parte de ella vaya a parar a bolsillos que no son los de los mozos o quienes te atienden.

Tal sospecha, de todos modos, no debería ser tomada como una excusa para no dejar un peso de propina. En muchos lugares realmente atienden muy bien, y me parece que la propina es, finalmente, parte del costo, como lo son platos, bebidas y el servicio de mesa -por cierto, recuerden que este último ítem no tiene nada que ver con la propina, es en realidad el costo que te carga el restaurante por la limpieza de manteles, cubiertos, etc.

Si los trataron bien, dejen su propina. Tampoco es necesario sacar la calculadora como en Estados Unidos, con su religioso 15%; un 10% es fácil de estimar. Aunque no saber como harán la distribución de la propina no deja de ser un tema un tanto molesto, claro.

Y para otro día podemos dejar el tema de las diferencias nacionales / culturales sobre el valor de las propinas.

Cronicas de Salta II

argentina Septiembre 10th, 2008

Otra vista de Salta

La segunda de las crónicas sobre la ciudad de Salta va directo hacia un tema que les interesa a muchos viajeros: los costos. Así que buscaré resumir los precios a los que pueda hacer referencia en esta página. Como siempre, se trata de experiencias personales. Si tienen más información para agregar o quieren rectificar algún dato, lo pueden hacer en la parte de comentarios.

Viaje, costos y comodidades
El viaje de Buenos Aires a Salta cuesta entre 360 (120 dólares) a 620 pesos (210 dólares aproximadamente) en bus, de acuerdo al servicio que elijan. El costo más económico es para micros semicama, que salen a horas del mediodía de Buenos Aires o a última hora de la tarde. Los coche cama suelen salir después de las 20 horas, y arrancan en los 440 pesos, y llegan hasta 620 en el caso de los coche suite, que tiene asientos que se reclinan 180 grados. El tiempo de viaje es de 18 horas. En nuestro caso, viajamos en La Veloz, en un servicio semicama que salió 460 pesos. Los asientos eran cómodos y amplios. A pesar de llamarse “coche cama”, y como pasa con todas las empresas, la reclinación anda en los 140 a 150 grados.

Con el viaje incluían, a la ida, la cena -sin detenerse, era una bandeja con sandwiches y algunos alfajores- y el almuerzo en Metán, Salta, sin cargo, con tres opciones -pollo, milanesa, arroz con pollo. Paraban para desayunar en Pinto, Santiago del Estero, pero ahí el costo estaba a cargo del pasajero. A la vuelta, cena en Pinto, con tres opciones también. Si lo que quieren es ir en avión, el costo para residentes es de 1200 pesos (400 dólares). Para no residentes es bastante más caro.

Update: Karina Ferrando me avisa vía correo electrónico que en estos días puede conseguirse una promoción de LAN por 960 pesos, siempre para residentes. Hay que comprar con un mes de antelación.

El reflejo de la catedral

Alojamiento
Al menos en esta época del año, los costos no son altos. Se puede conseguir habitaciones compartidas por precios que no superan los 25 pesos por persona. En nuestro caso, nos quedamos en el hostal Los Cardones, donde una habitación doble con baño privado salió 90 pesos por día (30 dólares). Supongo que en temporada alta los precios deben ser un poco más caros -entre diciembre y marzo, y en vacaciones de invierno. El precio incluye el desayuno, con panes, mermelada y jugo. El staff es realmente muy amable. Eso sí: si son muy quisquillosos con el tema de la tranquilidad, sepan que, como todo hostal, los fines de semana pueden tener gente haciendo ruido y charlando a los gritos hasta bastante tarde. De todos modos, es lo que se puede esperar en un hostal. Si buscan hoteles tradicionales, se pueden encontrar desde 140 pesos la doble (menos de 50 dólares). También hay una gran oferta en bed & breakfast, realmente se los puede encontrar fácilmente cerca del centro de la ciudad.

Plaza 9 de julio

Comida
Salta es más económico que Buenos Aires a la hora de comer. En una buena cantidad de restaurantes se puede almorzar y cenar por no mucho más de 24 pesos por persona, aunque hay, desde ya, opciones más económicas y otras más costosas. En nuestro caso, destacamos algunos lugares. Por ejemplo, en El Palacio, en Caseros al 100, hacen un locro bastante impresionante y rico (lo pueden ver en la foto que se encuentra debajo de este párrafo). También hay mucha variedad de empanadas al horno en varios lugares. Eso sí: el tamaño de las empanadas suele ser pequeño, así que no esperen conformarse con una o dos. También almorzamos en Charrúa, un lugar en Caseros al 200. Se come muy bien, pero los precios están más cerca de los valores de Buenos Aires.

Locro en El Palacio

Tours y paseos
Si la comida era más económica que en Buenos Aires, no puede decirse lo mismo de los tours. Como Salta es muy visitada por turistas extranjeros, los precios suelen estar un tanto inflados para los residentes locales. Pero se puede encontrar algunas oportunidades interesantes. Por ejemplo, la empresa Bus Turistico Salta ofrece city tours por 35 pesos (12 dólares). Tienen 14 paradas, y podemos subir y bajar en cada una de ellas a lo largo del día. Un punto para comprar tickets es la galería El Palacio, frente a la plaza 9 de Julio, la principal de la ciudad. Ahora, si lo que quieren es transporte hacia algún lugar más lejano, como puede ser Cachi, los costos pueden ser bastante altos. Por ejemplo, en coche de alquiler o remises sale unos 140 pesos por persona (casi 50 dólares).

interior de la iglesia de San Francisco

En la ciudad, hay una buena cantidad de alternativas en museos. En nuestro caso, recorrimos dos. Uno es el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), donde se encuentran los “Niños del Llullaillaco”, las momias incas que se encontraron en la cima de ese volcán. Se exponen de a uno por vez. Es un museo pequeño, que cuenta con una tienda con productos interesantes pero muy caros. La entrada cuesta 5 pesos para residentes y 15 pesos para no residentes. No permiten tomar fotos, con o sin flash. También pueden recorrer el Cabildo, con muchos objetos relacionados con las guerras por la independencia argentina, a principios del siglo XIX. La entrada sale 3 pesos, y además pueden acceder a un balcón desde donde se pueden hacer fotos de la plaza 9 de julio. Fotos en interiores, sólo sin flash.

El Diablo, en el cabildo

También está el paseo en teleférico a la cima del cerro San Bernardo. Cuesta 12 pesos ida y vuelta (4 dólares) y brinda una amplia vista panorámica de la ciudad. Sale desde el parque San Martín, y funcionan hasta las 19:30 horas. Si quieren, pueden subir a la cima del cerro caminando, sin pagar nada. En ese caso, deben acceder desde el paseo Guemes.

Teleferico en funcionamiento

Por último, la ciudad de Salta tiene varias iglesias que vale la pena recorrer. Las dos más conocidas están ubicadas en el centro de la ciudad. La Catedral, que es la más espectacular, y mi preferida, la iglesia de San Francisco (en la foto de abajo), que tiene varias de las imágenes que publiqué en una entrada anterior.

San Francisco

Ya saben: si quieren dejar más datos, aportes y correcciones, pueden hacerlo en la parte dedicada a los comentarios.

blank