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Juegos Olimpicos: no todo termina en Tibet

china, politica Abril 14th, 2008

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“El “embellecimiento urbano”, obvio es decirlo, ha sido siempre un eufemismo orwelliano. En el tercer mundo urbano las gentes pobres temen siempre los acontecimientos internacionales de alto nivel –conferencias, visitas de dignatarios, competiciones deportivas, concursos de belleza y festivales internacionales— que empujan a las autoridades a lanzar cruzadas de limpieza de la ciudad. Los habitantes de los barrios miserables saben que son lo “sucio”, el “tizón” que sus gobiernos prefieren ocultar al mundo.”
Mike Davis, “A escobazo limpio”, texto completo en este enlace.

La gira mundial de la antorcha olímpica ha sido mucho más conflictiva de lo esperado, debido a los manifestantes que reclaman a China que deje de ocupar Tíbet y le devuelva su independencia. Es un tema relevante, pero cuya focalización exclusiva puede terminar por esconder otro aún más preocupante: las decisiones que le gobierno chino ha tomado en los últimos siete años para llevar a cabo estos juegos. Con más de 160 mil millones de dólares invertidos sólo en construcción -se edificó un área que equivale a tres Manhattan-Beijing es una ciudad que ha cambiado de una manera enorme, a un ritmo pocas veces visto en la historia de la humanidad. Hoy, China consume la mitad del concreto que se produce en el mundo, y la tercera parte del acero.

Arranquemos por el lado del negocio: China obtuvo mucho del dinero necesario para este proyecto gracias a la venta de patrocinios para los distintos segmentos de los juegos. Ansiosas por ganar todo el mercado que pudieran, las grandes compañías mundiales se pelearon por pagar fortunas para figurar como patrocinadores. Las nuevas construcciones, algunas de ellas monumentales, servirán a los juegos, pero una vez que éstos pasen, terminarán en manos privadas.

¿Y cómo obtener semejantes porciones de terreno en Beijing? Mediante las expropiaciones de interés público. De acuerdo al Center on Housing Rights, una organización con sede en Suiza y que trabaja el tema de expropiaciones y expulsiones, 13 mil personas por mes son desplazadas para permitir espacio para estas construcciones. Al momento en que los juegos olímpicos se lleven a cabo, 1,5 millones de personas habrán sido expulsadas de sus hogares mediante expropiaciones (más en este enlace). Que fundan su “utilidad social” en los juegos, pero que apenas éstos pasen, terminarán privatizados. O sea, un gigantesco negocio inmobiliario que se construye en base al sufrimiento de millones de personas a las que se les paga sus propiedades por debajo del valor de mercado, como sostiene Anne-Marie Broudehoux en su artículo “Delirous Beijing”. Se financia con dinero público y de empresas multinacionales un masivo desplazamiento de personas, mientras el Estado asume deudas de enorme magnitud.

Y si bien los valores invertidos en la construcción de las obras aparecen como muy importantes, no lo son tanto si tomamos en cuenta las dimensiones del emprendimiento. La razón es simple: China tiene una mano de obra muy barata, que permite bajar los gastos de manera sustancial.

Traduzo a Broudehoux, mis notas están entre paréntesis:

“La imagen nacional de prosperidad que se construye para estos juegos es hecha sobre las espaldas de los pobres, a los que se les impone una doble carga tributaria. Primero, por el uso de fondos públicos para proyectos monumentales. Segundo, por su explotación como trabajadores o expulsados (por las expropiaciones masivas) (…) Los que las masas pueden esperar ganar en estos juegos son más expropiaciones, aumento de impuestos (para pagar las deudas que quedarán), inflación, libertades civiles restringidas y reducción de programas sociales”.

El tema es gigantesco, y muy interesante. Pero lo más importante es tener en cuenta que el tema de los juegos olímpicos en China no termina en el reclamo por Tíbet. Las transformaciones en Beijing, en particular, son una combinación muy preocupante de un gobierno autoritario y la lógica de las ganancias a toda costa de muchas corporaciones. Cientos de miles de personas terminan desplazadas de sus hogares para garantizar las ganancias de otros. Tengan en cuenta esto cuando escuchen, en unos meses, a muchos periodistas y voceros de medios de comunicación con un discurso de admiración por los cambios en China.

La mayor parte de los datos de esta entrada están tomados de “Delirous Beijing”, de Anne-Marie Broudehoux, en Mike Davis y Daniel Bertrand Monk (eds) Evil Paradises. Dreamworlds of Neoliberalism. New York, The New Press, 2007.

Si les interesa leer más sobre el tema:

Beijing’s Olympics: A Marriage Of Corporate And State Abuse
A escobazo limpio
Demolitions straining families in China (Boston Globe)
Thousands of homes destroyed to make way for Olympic tourists (Times Online)
China, los Juegos y el boicoteo (El País, de España, a este texto llegué vía Oleopolis).

Dubai, entre el turismo y el superavit 3 (y final)

politica Abril 4th, 2008

Burj Al Arab & Madinat Jumeirah, Dubai
Uno de los conceptos clave de las entradas anteriores sobre la planificación turística que hemos analizado de Dubai (en esta y esta entrada) es el de “libertades modulares”. Básicamente, designa el hecho de que las restricciones usuales de un país islámico -por ejemplo, la prohibición de la venta de alcohol- más una serie de medidas políticas puntuales -para tomar sólo un caso, la restricción y bloqueo de sitios en Internet para la población en general- no se aplican en las zonas turísticas o para los proyectos que apuntan a los viajeros de altos ingresos. Esto, que parece ser una simple decisión de negocios, puede ser analizado también de otras formas.El principal problema de la noción de “libertades modulares” es que convierte el acceso a las libertades públicas, que usualmente está consagrado en cualquier constitución y tratado de derechos humanos como algo que pertenece a todo ser humano, en una categoría que sólo se aplica a quienes tienen más. Dicho fácil: el ejercicio de plenos derechos está reservado a esta clase alta de viajeros de negocios y profesionales internacionales, mientras el resto de la población está excluida por defecto.

Como contábamos en las entradas anteriores (por ejemplo, en esta entrada), no todo recién llegado en Dubai la pasa tan bien. Quienes llegan para trabajar en la construcción de los megaemprendimientos carecen de todo derecho sindical, pueden ser expulsados del país sólo por protestar, y en general reciben pagas bajas en relación con los montos involucrados en los proyectos. Tammpoco tienen derecho a solicitar la residencia permanente, o el acceso a la ciudadanía. El contraste con los recién llegados pertenecientes al mundo de los negocios y el turismo de lujo es enorme; éstos adquieren el acceso a las libertades públicas en tanto están en condiciones de consumir los productos de lujo que se ofrecen en Dubai. Y si pueden comprar alguna de las lujosas propiedades que se están construyendo, no habrá mayores problemas para solucionar el tema de la residencia.

A la hora de analizar en términos políticos la experiencia de planificación turística de Dubai, se hace impactante descubrir que las libertades políticas, consagradas durante décadas en muchos países como derecho de todo ciudadano, se transforman en un bien sólo disponible para las clases más acomodadas. O sea, el pleno ejercicio de la libertad sólo se garantiza a los que tienen más. En éstos años, los procesos económicos globales han ayudado a profundizar la desigualdad entre los habitantes del planeta, y a ampliar la brecha de ingresos entre ricos y pobres. El proyecto Dubai lleva eso un poco más allá, al establecer que el pleno ejercicio de derechos queda reservada a quienes más tienen. Si a eso sumamos que la viabilidad de esta planificación turística está justamente asociada a esa desigualdad global, que permite la creación de una clase de super ricos y estimula la demanda de bienes primarios como el petróleo -principal ingreso de Emiratos Árabes Unidos- veremos que este tema no puede limitarse a un mero análisis turístico.

Igual, seguramente, vamos a encontrar, en el futuro, maravilladas descripciones de los proyectos de Dubai, que eviten cuidadosamente toda referencia de análisis político. Como un milagro hiciera crecer, en medio del desierto, los proyectos arquitectónicos más impresionantes del mundo.

La imagen del Burj Al Arab -el hotel más caro del mundo, uno de los proyectos edilicios más reconocidos de Dubai- que abre la entrada fue tomada por Jay Khemani y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Dubai, entre el turismo y el superavit 2

Movilidades, politica Abril 3rd, 2008

Algunos meses atrás, en una entrada anterior, analizaba el tema de la reestructuración urbana a partir de la hipótesis de David Harvey: que las ciudades y su transformación eran una salida recurrente para las grandes crisis de superávit de la economía capitalista. O sea, permitían invertir enormes sumas de dinero cuando no parecían existir otras inversiones rentables.

Pero la escala de las inversiones en Dubai impresionan, incluso cuando las comparamos con otros proyectos urbanos -ver entrada anterior para más datos. El flujo de dinero gracias a los precios del petróleo se combinan con una enorme disponibilidad de dinero en el mercado mundial, y combinan dos puntos clave: la necesidad de Emiratos Árabes Unidos de pensar en un futuro sin petróleo, en algunas décadas, y la demanda de productos de lujo, debido a la existencia de una clase millonaria que tiene la disponibilidad de gastar sin demasiados problemas.

Dubai no es el único caso en el mundo de una zona que se está transformando gracias a la disponibilidad de capitales. Desde ya, China es el otro caso, incluso a escalas mucho mayores. Pero Dubai es el que ha tomado al turismo y la disponibilidad de servicios como la clave del desarrollo. El proyecto es transformarse en un hub de negocios, lo cual implica, claro, tener los mejores servicios para los viajeros de negocios. Y el financiamiento por ahora no va a faltar: el precio del petróleo seguirá alto por la demanda de Estados Unidos y China.

La demanda de nuevas inversiones en Dubai es una aspiradora de dinero con fines muy puntuales: crear el mayor mercado mundial para viajeros con mucha capacidad de gasto. Desde ya que ya existían proyectos anteriores para este segmento del mercado, pero no a la escala que se está desarrollando allí. Construir el edificio y el mall de compras más grande del mundo, islas artificiales, un gigantesco aeropuerto, no es algo que pase todos los días. Pero sería un error pensar a Dubai como una especie de “proyecto local”. Como planteaba antes con respecto al tema del superávit financiero y la urbanización, “lejos de pensar sus lógicas de crecimiento o retracción como fenómenos puramente locales, hay que pensarlas junto con las tendencias globales de inversión en el capitalismo, y sus recurrentes crisis de superávit de capital”. Dubai está lejos de ser sólo un proyecto turístico; sólo puede ser pensado en relación a las transformaciones económicas más recientes, a la desigualdad de ingresos, a la enorme demanda de productos primarios, a la consolidación de una clase de millonarios, y la globalización creciente de los flujos financieros internacionales.

Hablar sólo de turismo, en el caso de Dubai, esconde muchas de las relaciones interesantes a analizar. Por ejemplo, la relación entre demanda internacional de productos primarios, acumulación y finanzas, que hacen posible este proyecto. Pero no todo termina allí. También habría que analizar cómo estos temas se vinculan con las “libertades modulares” de las que hablábamos en la entrada anterior sobre Dubai. Pero sobre eso, manaña, en la tercera y última parte -juro que será la última :) .

Dubai, entre el turismo y el superavit I

Turismo, politica Abril 2nd, 2008

Dubai es seguramente el proyecto turístico más ambicioso que se pueda encontrar hoy en este mundo. Todo está armado de manera impresionante: el edificio más alto del mundo, el centro de compras más grande del mundo, el complejo de islas artificiales más grandes del mundo… Y sigan con el gigantismo. El país usa las impresionantes ganancias de la explotación del petróleo para reconvertirse en una nación que logre obtener la mayor parte de sus ingresos del turismo de cinco estrellas. Los proyectos son impresionantes: habrá una “ciudad verde” que será sustentable por sí misma; una “Media City” que apunta a transformarse en un hub informativo para grandes empresas de medios; una “Health City” para tratamientos médicos en asociación con la Universidad de Harvard; una sucursal del Louvre, además de la instalación de otros grandes museos… Podríamos seguir un largo rato con la enumeración de los proyectos.

Pero antes que dedicarnos a describir lo que se viene, más bien podríamos analizar algunos puntos interesantes: ¿cómo puede situarse una nación islámica, y donde no hay democracia, como una verdadera potencia del turismo del lujo y el ocio? En “Fear, Sand and Money in Dubai”, Mike Davis analiza el tema de las “libertades modulares” que se dan en Dubai. Mientras que en el resto del país rigen las leyes y costumbres de cualquier país islámico, las “zonas especiales” del turismo no están sometidas a tales restricciones. Mientras que el acceso a Internet para los ciudadanos de esa nación está fuertemente vigilado, en la futura “Media City” se navega como si se estuviera en Estados Unidos. Un extranjero que llegue en plan de “turismo de cinco estrellas” estará como en cualquier ciudad cosmopolita.

Buena parte de esta impresionante prosperidad de Dubai, y su boom de la construcción, está asentada sobre la mano de obra de extranjeros. Éstos son mal pagos, no tienen derecho a la protesta, y pueden ser expulsados del país de manera inmediata. Más sobre este tema en una entrada anterior de este blog, que se concentraba en el tema de la fuerza laboral en ese país. Un dato interesante: la esclavitud en Dubai fue abolida oficialmente en 1963, consigna Davis. La condición de “extranjero”, cómo se darán cuenta, difiere mucho del turismo “cinco estrellas”. Mientras áquel accede a lo mejor de una propuesta cosmopolita, los trabajadores de la construcción ni siquiera tienen derechos a reclamar por sus salarios.

Que Dubai no sea una democracia no parece interesarle a nadie. Obviamente, el punto son los negocios, y ésta nación parece prometer muchos y muy rentables. Por ejemplo, “Media City“, como propuesta para los grandes medios, ya ha atraído a varias empresas por su propuesta de moderna infraestructura. Pero a la vez, el país está bajo una estricta censura. Por el concepto de “libertades modulares”, no hay problemas en informar sobre lo que pasa en el resto del mundo. El tema cambia a la hora de hablar de Dubai. Un breve artículo sobre este tema se puede leer en The Guardian (en inglés).

Dubai, entonces, no es simplemente “un gran proyecto”. Es interesante ver cómo se combinan en este proyecto las ventajas de un petróleo a altos precios y trabajo a bajo costo. Y hay otro punto más: la enorme acumulación de fondos en la actualidad necesitan una salida financiera y de inversión. Y Dubai es una de ellas.

Pero con eso seguimos mañana.

Buena parte de los datos de esta entrada están tomados del texto de Mike Davis, “Fear, Sand and Money in Dubai”, incluido en Mike Davis y Daniel Bertrand Monk (eds.) Evil Paradises. Dreamworlds of Neoliberalism. New York, The New Press, 2007

Más sobre Dubai en la Wikipedia.

Altura y diferencia: los 10 edificios mas altos del mundo

politica Marzo 31st, 2008

The Burj Dubai update
Es casi de manual de marketing: cuando necesitamos que un producto se destaque, es necesario que tenga una serie de atributos diferenciadores. O que sea el primero en algo, o el más importante, o el más vendedor, aunque no más lo sea en un segmento muy específico del mercado. En el caso de las ciudades, la búsqueda de esos atributos diferenciadores pueden encarnarse en una disposición urbana determinada, o en ciertas construcciones, cada vez más monumentales, para establecer una diferencia con el resto. Uno de los terrenos de competencia es por la altura de los edificios. Desde hace décadas, varias ciudades están en la pelea por lograr tener el edificio más alto del mundo, o al menos por estar entre las primeras de la lista. Es la eterna pelea por la diferencia; una vez que una de ellas ha quedado primera, ya habrá varios proyectos que buscarán superarla. Veamos un listado de los diez edificios más altos del mundo, entre construidos y proyectados -entre paréntesis, el año de finalización efectivo o futuro.

1) Burj Dubai, Dubai, 798 metros (2008, aún no concluido)
2) Al Burj, Dubai, 701 metros (aun sin fecha de finalización, al parecer sería 2010)
3) Taipei 101, Taiwán, 508 metros (2004)
4) Shangai World Financial Centre, China, 492 metros (2008, aún no concluido)
5) Fordham Spire, Estados Unidos, 472 metros (2010)
6) Petronas Tower, Kuala Lumpur, 452 metros (1998)
7) Sears Tower, Estados Unidos, 442 metros (1974)
8 ) Jin Mao, China, 421 metros (1999)
9) Freedom Tower, Estados Unidos, 415 metros (2012)
10) Two International Finance Centre, Hong Kong, 415 metros (2003)

La fuente de los datos es “Sand, Fear, and money in Dubai”, de Mike Davis, publicado en Mike Davis y Daniel Bertrand Monk (eds.) Evil Paradises. Dreamworlds of Neoliberalism. New York, The New Press, 2007.

La imagen que abre la entrada corresponde al Burj Dubai, aún en etapa de construcción, en una imagen tomada el 28 de marzo de este año por Agent X44 y publicada bajo licencia Creative Commons Attribution.

El tsunami como oportunidad turistica

Teoria y conceptos, politica Diciembre 4th, 2007

En su último libro, La doctrina del shock, Naomi Klein reconstruye una particular historia del “shock económico”, en donde vincula las teorías de la escuela económica de Chicago y Milton Friedman, los regímenes autoritarios en América Latina en las décadas del ´70 y ‘80, la extensión del uso de la tortura en muchas naciones del mundo -esto incluye a Estados Unidos y su política de trato con los prisioneros de Guantánamo- y los desastres, tanto los naturales como los provocados. Éste último punto es el que más nos interesa en esta entrada. Las catástrofes naturales pueden causar tal conmoción en muchos lugares que, a partir de lo planteado por Klein, pueden permitir a ciertos sectores de la sociedad llevar a cabo procesos repentinos de transformación que perjudiquen a los habitantes más pobres.

El caso que Naomi Klein usa para pensar las relaciones entre catástrofes naturales y transformaciones sociales repentinas -o sea, una política de “shock”- es el tsunami que causó centenares de miles de muertos a fines de 2004. El punto clave es Sri Lanka, en donde convivían, en las hermosas playas del lugar, hoteles de varias estrellas con los pescadores del lugar. Éstos se encontraban allí desde varias generaciones atrás, pero los empresarios turísticos ya no veían con buenos ojos su presencia; preferían una playa despejada, sin cabañas ni “olor a pescado”. El lugar principal de conflicto era la bahía de Arugam.

El tsunami de fines de 2004 fue la oportunidad de “limpiar” la playa. El agua destruyó las cabañas y mató a una gran cantidad de habitantes de Sri Lanka, en particular los que vivían cerca de la playa. No pasó mucho tiempo antes que aparecieran medidas que tendían a satisfacer las demandas de los hoteles: no se permitió a los pescadores volver a sus lugares, y las playas fueron cercadas y privatizadas. El gobierno de Sri Lanka aseguró que los pescadores serían llevados a lugares “más seguros”, y para ello usarían buena parte del dinero donado por muchas personas en todo el mundo.

Sé que más de un lector dirá que la reconstrucción de Klein puede ser muy sesgada, y demasiado interesada en mostrar el grado de relación entre desastre natural y explotación comercial de ese desastre para favorecer al capital transnacional que se encuentra detrás de muchos de estos establecimientos hoteleros. Pero algunas de las cosas que cita son realmente impactantes. Para el libro ella entrevistó a Seenivagasam Kalaiselvam, director general del Consejo de Turismo de Sri Lanka. Sus declaraciones son muy impactantes:

En el pasado, en el cinturón costero, había muchos establecimientos no autorizados (…) construidos al margen del plan de turismo. Con el tsunami, ocurrió algo positivo de cara al turismo y fue que la mayoría de los establecimientos no autorizados (fueron) afectados por tsunami, y esas construcciones dejaron de estar allí.

Intentar pensar como el tsunami puede ser pensado como una “oportunidad” para el turismo, a pesar de que causó miles y miles de muertos, es imposible si obviamos las relaciones entre mercado turístico, política y acumulación económica. Que un desastre natural sea la “oportunidad” para que ciertos sectores se puedan apropiar rápidamente, a su favor, de zonas turísticamente atractivas de un país, es algo que va mucho más allá de una simple “oportunidad comercial”. El marco para pensar estas transformaciones repentinas se relaciona con lo política, la economía, las relaciones sociales y de clases. Cuestiones que exceden al mero marco del turismo, claro, y que dan para mucho análisis futuro.

Bibliografía

Klein, Naomi (2007) “Despejar la playa” en La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Buenos Aires, Paidós.

Japon: turistas registrados

politica Octubre 25th, 2007

Thumbs

La tendencia a la criminalización de los turistas ya tiene su historia. Estados Unidos viene ya hace tiempo toma huellas digitales y almacena fotos de los visitantes extranjeros que necesitan visado -y en el caso de los que no necesitan visa, en un futuro deberán notificar de su llegada vía un formulario electrónico. Y quien se suma a la tendencia es Japón, que requerirá que todos los turistas que ingresen se dejen tomar las huellas digitales y sacarse fotos. Oficialmente, la razón es la misma que Estados Unidos: evitar ataques terroristas. También se ficharía de la misma forma a todos los extranjeros que vivan en Japón.

El tema del terrorismo no deja de ser una justificación sorprendente, sobre si se tiene en cuenta que los pocos atentados que se han cometido en tierras japonesas han sido cometidos, hasta ahora, por nativos. Pero siempre es más fácil tomar medidas punitorias contra los extranjeros, claro.

¿Será la Unión Europea la próxima en comenzar a recopilar datos de sus visitantes, como huellas digitales y fotos? La tendencia, claro, es realmente preocupante. Al parecer, para los gobiernos de Estados Unidos y Japón, por el sólo derecho de poder viajar, tenemos que renunciar a normas bastante básicas de protección de nuestros datos y privacidad.

La noticia sobre Japón se publica en la edición de hoy del diario argentino El Cronista Comercial -la edición escrita no se encuentra disponible en Internet, al menos por ahora. La imagen de las huellas digitales fue publicada por Manamanah en Flickr, bajo licencia Creative Commons Attribution.

Las agendas de la movilidad

politica Octubre 15th, 2007

Cuando se chequean las agendas políticas de los países más desarrollados, se encuentra mucho énfasis en el tema de la migración. Frente a tanta relevancia, parece simple llegar a la conclusión de que estamos pasando por la etapa más importante y masiva de las migraciones en la historia reciente de la humanidad, en particular cuando nos referimos a aquellos que se movilizan de un país a otro por razones económicas.

Pero como marca Daniel Cohen en Tres Lecciones sobre la Sociedad Postindustrial, hoy sólo el 3% de la población mundial es migrante. En 1913, el porcentaje era del 10%. Es interesante ver como el peso de las agendas políticas y periodísticas en aquellos países que más relevancia tienen en la economía logran darle al tema una dimensión que adquiere características excepcionales, cuando en términos reales hoy tenemos tres veces menos migrantes que hace 100 años. Claro, en aquel momento las condiciones e intereses políticos eran otros. Y las agendas de discusión, desde ya, implican en muchos casos una discusión del tema que no va más allá de políticas punitivas y de endurecimiento de leyes de regulación de las migraciones. En buena medida, las migraciones siguen siendo el tema más complicado de esta etapa de la globalización de la economía mundial; pensar que productos y capitales deben moverse libremente pero las personas deben seguir arraigadas en sus lugares de origen es simplemente algo imposible de cumplir.

Claro que otra de las formas de movilidad extendidas, como es el turismo, no ha parado de crecer en las últimas décadas. Pero de ese tema hemos hablado mucho, y vamos a seguir hablando en el futuro.

La cita de Daniel Cohen está tomada de la página 60 de Tres Lecciones sobre la Sociedad Postindustrial. Buenos Aires, Katz, 2007.

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