Escritura, viajes y cuentas por pagar

internet, periodismo, viajes Febrero 22nd, 2010

101_3688 (by AlishaV)

A una buena parte de la población mundial le gusta mucho viajar. Y seguramente les encantaría que, además, les paguen por viajar. Una de las respuestas habituales a este tipo de intenciones es simple: ¿por qué no viajar, escribir notas y venderlas a los medios? En el caso del mercado en español, ese tipo de pregunta tiene una respuesta bastante habitual: los medios pagan demasiado poco para que puedas financiar tus viajes a partir de esos ingresos. O, en todo caso, deberías escribir a destajo, colaborar con una buena cantidad de revistas y diarios, y de ser posible escribir en inglés -por lo general, es más simple conseguir mejores pagas en medios en ese idioma.

Suelo recibir unos cuantos correos electrónicos al año, con preguntas sobre cómo vivir del periodismo de viajes. Lo más interesante es que se lo preguntan a alguien como yo, que no vive de ello. Más bien, me sustento de mis otros trabajos y la docencia, y viajo en la medida que mi presupuesto y agenda me lo permite. Pero no está nada mal que tengan la intención de lograr financiar sus viajes de esa manera. Al fin y al cabo, a mi me encantaría lograr alguna vez ese objetivo, en tanto se relaciona con lo que me gusta hacer. Pero hay que recordar un punto central: se trata de un trabajo, no de una ocupación centrada en el placer, y hay que esforzarse mucho y por un buen tiempo para ganarse un lugar en el mercado. Si aún quieren insistir con ello, les paso una selección de entradas en este blog que hablan sobre este tema:

El lado oscuro de ser un escritor de viajes
Los siete mitos de ser un escritor de viajes
Sueños y escritores de viajes
Los escritores de viajes van al infierno

Y si alguien quiere colaborar con algún enlace, consejo, o queja, como siempre puede dejar sus aportes en los comentarios :) Ojo, no hablamos del cuán complicado es cobrar notas cuando nos encontramos de viaje en otro país, algo que merece otra entrada aparte.

La foto que abre la entrada fue tomada por AlishaV y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Segundas Jornadas de Comunicación, Periodismo y Nuevas Tecnologías

Asides Noviembre 25th, 2009

Hoy, a partir de las 17:30 horas, voy a participar de las Segundas Jornadas de Comunicación, Periodismo y Nuevas Tecnologías, que organiza la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad de Quilmes. Pueden bajar el programa completo en este enlace (PDF). La mesa en la que voy a participar es sobre “Experiencias profesionales en medios digitales”. Para quienes puedan llegar por allí, nos vemos en unas horas.

Acceso e independencia

periodismo, teoria y conceptos Noviembre 23rd, 2009

Hasta aqui (by morrissey)

“Los periodistas tradicionales venden su independencia a cambio de acceso”, planteaba hace unos días Arianna Huffington, la creadora de Huffington Post. Y uno no puede dejar de preguntarse por el mercado de periodismo de viajes, y encontrar que, efectivamente, se trata de una cuestión central. Ciertos tipos de acceso -a viajes pagados, a las fuentes, a los negocios- han implicado que una parte sustancial del mercado periodístico se haya dedicado a producir notas cada vez menos relevante para el viajero.
Read the rest of this entry »

Medios, viajes e involucramiento emocional

teoria y conceptos Noviembre 9th, 2009

Hay un viejo tema que aparece en muchas discusiones sobre medios: los límites entre la información y la publicidad. No hay que ser especialmente perspicaz para encontrar que en los últimos años muchos medios han relajado cada vez más los controles entre lo informativo y lo publicitario, y hoy podemos encontrar notas donde se nombra sin problemas productos de los anunciantes. Parte de la discusión involucra la relación entre lo público y lo privado; en este caso, si la información es un bien público que debe respetar ciertos estándares de imparcialidad, o es un producto comercial que debe ser rentabilizado por las empresas de acuerdos a sus estrategias, sin tener que rendir cuentas a nadie.

Y esta discusión se ha hecho más relevante en los últimos años, a partir de la estrategia de muchas marcas de “involucrarse emocionalmente” con los consumidores, como plantea Henry Jenkins en Convergence Culture. Convertir a la marca en parte de las “experiencias positivas” de tu vida cotidiana. Algo que no es, para ser justos, demasiado nuevo. La industria discográfica logró en su momento transformarse en parte central de nuestra vida, lugar que ha ido perdiendo frente a la explosión de nuevas alternativas -sólo hay que ver como las “nuevas tribus” jóvenes se estructuran cada vez menos frente a la elección de un género musical, y más en relación a aspectos tecnológicos.

prainha - barra da lagoa (by morrissey)

¿Cómo pueden las marcas ligadas con el mercado de viajes buscar ese “involucramiento emocional” con los consumidores? Hay una buena parte del camino que ya está desarrollado: a casi todo el mundo le encanta viajar. Ahora, el problema es que seleccione como su objeto de deseo un destino en particular. Ahí, claro, entra el marketing y los medios. Y la receta no es demasiado original: el destino debe ser asociado con experiencias cotidianas positivas.

A diferencia de otros mercados -se me ocurre el de la tecnología, que es uno de los que mejor conozco- en el mercado de periodismo de viajes, al menos en esta zona del mundo, las textos que aparecen en los medios especializados suelen destacar casi únicamente los aspectos positivos de los destinos. No hay aquí muchas novedades; conectar al destino con lo positivo es parte de toda estrategia de marketing. El problema es cuando retomamos la discusión del comienzo: ¿es la información un bien público o un producto comercial sin más? La segunda de las acepciones da por sentado, por ejemplo, que una empresa periodística puede publicar notas puramente positivas de un destino, y conservar de esa manera las invitaciones de viajes que les hacen las empresas y gobiernos -y que en muchos casos permiten hacer las coberturas de destinos. La primera acepción, la del bien público, plantea otros interrogantes: ¿es suficiente hacer una nota a partir de experiencias puramente positivas, producto de un viaje planeado por un tercero con el fin de que los periodistas la pasen bien? ¿Acaso no se podría complementar ese tiene de notas con otro tipo de datos de los destinos? Algunos son muy interesantes para muchos viajeros, como la evolución de la criminalidad en ciertos ciudades; los rangos de precios de hoteles, restaurantes y servicios; las prestaciones del transporte público; las medidas que el destino toma para preservar su riqueza natural -algo muy relevante en destinos de playa y montaña-; y relatos de otros viajeros que hayan llegado a la zona. Esto último no es ninguna genialidad; en este blog hace tiempo que suelo abrir una entrada de consulta antes de viajar a algún lugar, como hice con el tema de Valle de la Luna y Talampaya.

Claro, abrir todas estas alternativas implican introducir una serie de temas y posibilidades de quebrar el “involucramiento emocional” con el destino mediante la publicación de datos más bien positivos. Frente a ello, se abren al menos dos preguntas, que dejo a modo de cierre. La primera: ¿realmente es la descripción puramente positiva una forma eficaz de involucrar a los turistas y viajeros, o será que ellos ya tienen esas imágenes de antemano, tomadas de películas, experiencias personales, y otras vivencias individuales? Y segundo: ¿hasta dónde se puede dar un debate de la información turística como un bien público? En particular, creo el segundo interrogante ha sido tematizado muchas veces en Internet, y los viajeros han creado muchas plataformas de publicación que les permita crear contenido que refleje “experiencias reales”. Parte de ese cometido se hizo mediante blogs, aunque hoy muchos de ellos estén cada vez más involucrados con un tipo de relato sobre los destinos que nos hace recordar al modelo “positivo” del involucramiento emocional mediante “experiencias felices”.

Hombres y besos en Buenos Aires

viajes Julio 22nd, 2009

El rulero, desde otra perspectiva (by morrissey)

Allá por junio de 2007, una nota de un periodista inglés me llevó a escribir en Buenos Aires, besos y diferencia sobre el tema de la relevancia del saludo en la interacción entre las personas. En tanto están ubicados justo al comienzo de la charla, la manera en que saludamos puede condicionar todo la interacción posterior. Y es una de las razones por las cuáles siempre conviene averiguar previamente de que manera se saluda en otros lugares.

En el caso de Buenos Aires, muchos viajeros se sorprenden mucho por la costumbre del saludo con besos entre los hombres. Para los que vivimos aquí es ya parte de la costumbre, pero muchos otros se manifiestan entre incómodos y encantados por la novedad. Y ya encontré otra nota en inglés sobre el tema en LandingPadBA, un blog dedicado a Buenos Aires, donde el autor habla sobre el tema de los besos entre hombres, y se ve obligado a aclarar: “I am not gay“. Los comentarios incluso insisten un poco con el tema, y hasta hay quien hipotetiza sobre la posibilidad de que los porteños sean menos homofóbicos porque se besan. Ojalá las cosas fueran tan simples…

La costumbre del beso entre hombres en Buenos Aires no es tan antigua; de hecho, se remonta a mediados de la década del ‘80. Al principio se daba entre amigos, Luego, se extendió de una forma notable, y hoy es la forma estándar de saludo, sólo no permitida en situaciones muy formales. Pero no es una “costumbre argentina”. Es más bien algo común en las grandes ciudades, pero no presente en todo el territorio del país, donde sigue dominando el apretón de manos.

El tema del saludo se liga con otras cuestiones, que tienen que ver, por ejemplo, con la distancia personal admitida en la interacción entre dos personas, o las posibilidades de contacto físico. Algo que en las ciencias de la comunicación se conoce como “próxemica”, a partir de los aportes del antropólogo Edward Hall.

La referencia a LandingPadBA la encontré en SpareBlog.

Blogs y medios: regulaciones y disclaimers

internet Junio 29th, 2009

En los últimos días, varios medios se han hecho eco de la iniciativa de la Federal Trade Commision (FTC) de Estados Unidos de regular a los blogs, mediante una serie de directivas que ya están en vigencia para los medios en Estados Unidos. La más importante es que los bloggers deberán revelar cuando reciban regalos por parte de las empresas, ya que se considera que eso puede afectar la calidad de los textos que escriban. También deberán explicitar de manera clara si han recibido pagos para escribir entradas sobre determinados productos -los conocidos “posts patrocinados”.

Se puede sostener que se tratan de regulaciones razonables, y que ya son aplicadas en otros tipos de soportes y medios de comunicación. Lo que me llama la atención es que varios de los medios que publicaron esta noticia en Argentina, por ejemplo, se olvidaron de un detalle: ellos no cumplen ese tipo de “regulaciones”, más allá de que estamos hablando de un caso que tiene implicancias legales limitadas a Estados Unidos. En el mercado de periodismo turístico, ya que este blog trabaja sobre ese tema, es bastante común que terceras empresas inviten a los medios para hacer determinados viajes. Y es muy raro cuando este detalle sea revelado a los lectores. Esto es algo que no se limita a las secciones de turismo, por cierto.

Como ya he dicho en otras ocasiones, en condiciones ideales deberíamos considerar que no habría que aceptar viajes pagados por terceros en el caso de notas periodísticas. Es la posición más razonable desde la necesidad de imparcialidad. Pero entiendo que hay fuertes restricciones presupuestarias en nuestros países, y eso lleva a que este tipo de prácticas de aceptar invitaciones se haya extendido. Pero entonces es esencial que se revele el dato de que otra empresa pagó los gastos, en el sentido de las regulaciones que propone la FTC. Y mucho menos que eso se esconda como “enviado especial”. Si piensan que eso afecta la credibilidad de la nota, entonces es hora de rever ciertas prácticas.

Al final, hay que leer de manera oblicua los recuadros de más datos -donde suelen figurar aerolíneas, hoteles y empresas de tours- para hipotetizar quien ha pagado por los gastos del viaje.

Sobre el tema de la FTC y los bloggers, pueden leer en ReadWriteWeb (en inglés)

Viaje a la desinformacion: Airbus, Air France y el publico

aerolineas Junio 8th, 2009

Ha pasado más de una semana desde el accidente que terminó con la desaparición del vuelo AF447 de Air France, que se dirigía de Brasil a Francia. En todos estos días, hay algo que todos estamos seguros como público: que hemos visto y leído cientos de informaciones y reportes hechos por los medios, y que seguimos sin saber con cierta certeza que pasó con el avión.

Desde el lunes a la mañana, las redes de noticias por cable dedicaron horas y horas a hablar del tema. Con escasísima información, más bien completaron el vacío de datos con una larga lista de especulaciones. Desde fallas humanas hasta atentados con bombas y defectos en la parte técnica de la aeronave, como público asistimos a un espectáculo donde se pasaban siempre las mismas imágenes en loop, y se detallaban algunas de las posibilidades del accidente. Con apenas algunos datos y sin imágenes, la cobertura se extendió durante días.

Un recurso que en muchas ocasiones es interesante, como recurrir a “los expertos”, en esta ocasión fue muy mal usado. La razón: la mayor parte de ellos tenía tan poco información del accidente como nosotros, y todo lo que podían hacer era… sumar más especulaciones. Pero el tema era tan relevante en la agenda de los medios que era necesario dedicarle mucho tiempo. Los resultados están a la vista, y la calidad de la información entregada es, por lo menos, de discutible calidad.

Sé que algunos dirán que “los medios hicieron lo que pudieron”. De eso no hay dudas. Pero no deja de ser interesante discutir algo importante: ¿qué se hace cuando tenemos un caso muy relevante en la agenda pública, pero no tenemos información de calidad para hacer una cobertura razonablemente buena? El caso del vuelo AF447 es un buen ejemplo: mucho interés, y pocos datos. A eso hay que agregar otro punto: los tiempos de los peritos que investigan el accidente no son los de los medios. De hallar más evidencia y la caja negra, los resultados estarán en varias semanas más. La prensa no puede esperar tanto porque necesita los datos ya. Al final, lo único que hay a mano son… las especulaciones, las hipótesis, las teorías.

Se podría analizar un poco más el tema de la cobertura, y dar cuenta de alguna de las razones sobre la relevancia de este accidente del Airbus A330-200. Pero prefiero concentrarme sobre el punto por el cual arranqué: hemos asistido a una semana de cobertura con muchas horas dedicadas a un hecho del cual apenas hay un puñado de datos fiables. ¿Cambiará el tema esta semana?

Mercado profesional de viajes y puestos de trabajo

teoria y conceptos Enero 21st, 2009

Pocos libros me han servido tanto en los últimos años, a la hora de pensar sobre los cambios que provoca la masificación de Internet, como El fin del trabajo, de Jerome Rifkin -que por cierto, ya tiene unos cuantos años en el mercado. Para quienes no lo leyeron, resumo la tesis principal del libro: tradicionalmente, las innovaciones tecnológicas han creado nuevos mercados, pero también han destruido a otros. Entonces, normalmente han destruido puestos de trabajo, pero han creado otros en los nuevos mercados. Pero en la actualidad, el ritmo de las innovaciones destruye mucho más puestos de los que crea, en particular en el campo de los servicios, donde trabajan profesionales capacitados. Rifkin sostiene que el tiempo en el cuál asumíamos que toda persona se ganaría la vida al vender su mano de obra en el mercado estaba llegando a su fin, simplemente porque no habrá trabajo para todos. Frente a ello, en el futuro tendremos que pensar nuevas soluciones para garantizar que buena parte de la población pueda subsistir, como sería, por ejemplo, la idea del “ingreso ciudadano” garantizado por el Estado -tema que por cierto excede por mucho las intenciones de esta entrada.

Pero me interesaba concentrarme específicamente en el mercado de turismo, a partir de un correo electrónico que me envió un lector de la revista USERS, donde hace poco hice una reseña de tres páginas sobre viajes en Internet. En ese correo, el lector me señalaba que varios de los sitios que indicaba o salteaban a las agencias de viajes al vender de manera directa a los consumidores, o alentaba a buscar alojamiento en casas de otros, sin tener que pagar por el hotel (el caso Couchsurfing). La pregunta que él se hacía era: ¿de qué van a vivir los profesionales de turismo si cada vez más gente usa Internet para no pagar por sus viajes?

Uno no puede aquí separarse de la hipótesis de Rifkin: la masificación de Internet está creando nuevos mercados, pero también está destruyendo puestos de trabajo en el sector turismo. Y destruye más puestos de los que crea. Lo que ha cambiado es la cadena de valor, por el cual el papel de muchos intermediarios está dejando de tener sentido. Por el lado del usuario, sería: ¿por qué usar una agencia de viajes cuando puedo comprar de manera directa, y más barato, y ahorrarme la comisión?. Y por el lado de las empresas, como aerolíneas y hoteles, sería: ¿por qué usar una agencia de viajes como intermediaria si por Internet puedo llegar de manera directa al usuario y ahorrarme la comisión del intermediario? Incluso el mercado corporativo, que era un buen nicho para las agencias de viajes, está tercerizando sólo las funciones más complejas, mientras que temas como reservas y pasajes son directamente gestionados por el personal de administración.

Pero el tema no se limita sólo a los agentes de viajes. Otros segmentos, como el del periodismo sobre turismo, van a pasar por problemas similares. Uno de ellos es general para toda la prensa: Internet está erosionando de manera acelerada el modelo de financiación de los medios. Por un lado, los lectores cada vez compran menos ejemplares en papel y se pasan a la Red, donde muchas veces no deben pagar para leer el mismo contenido. Pero, y esto es más grave aún, las publicaciones por Internet sólo obtienen en concepto de publicidad una fracción muy pequeña frente a lo que ganaban con el papel. El cambio tiene su lógica: muchos medios podían pedir altas cifras por publicidad porque sus espacios eran escasos, y sus lectores, muchos. En la Red, se puede tener muchísimos lectores, pero los espacios son virtualmente ilimitados. Ni que decir de la cantidad de competidores, ahora abundantes gracias a que es muy barato producir para Internet. Y hay que agregar algo más: muchísimos usuarios de la Red escriben sobre sus viajes, y lo publican de manera abierta para que se acceda de manera gratuita -y eso se extiende a fotos y videos, claro. Lo malo, para el mercado periodístico, no es únicamente que todo ese contenido sea gratuito; lo peor es que muchos de esos textos, fotos y videos son de una calidad comparable o superior a la que se publica en la prensa profesional.

¿Significa todo esto que no habrá más trabajo en el futuro para los periodistas del sector turismo o los agentes de viajes? Una afirmación así debería ser matizada, porque no es cierto que estos mercados se destruyan por completo. Pero si parece bastante factible decir que habrá muchos menos puestos de trabajo en estos sectores, por razones relativamente simples: ni usuarios ni empresas están dispuestos a seguir pagando por sus servicios. Han aprendido que pueden saltearse ciertas comisiones, o que pueden acceder a ciertos contenidos sin tener que pagar de manera directa.

Sobre el tema de quienes usan la Red para alojarse de manera gratuita en casas de terceros, como hacen los usuarios de Couchsurfing, se puede ser bastante menos categórico. No creo que el crecimiento de ese tipo de redes sociales ponga en riesgo el mercado de hotelería. Francamente, sólo una pequeña porción de los viajeros realmente está dispuesta a alojarse en casas de personas que contactan por Internet, y la mayoría prefiere por mucho, si tiene el dinero necesario, ir a un alojamiento pago.

Esto, claro, no es “el fin de los profesionales de viajes”. Significa que vamos a enfrentar cambios muy profundos en los próximos años en el mercado de medios y de turismo. Y que buena parte de esos cambios significarán pérdidas importantes de puestos de trabajo. Si atendemos la hipótesis de Rifkin, el sector servicios en general perderá, gracias a la masificación de Internet, muchos más puestos de trabajo de los que generará. Claro que se trata de una hipótesis, y que habrá que confirmarla o refutarla en el futuro. Por ahora, lo único que tenemos seguro es la incertidumbre.

Sobre este tema, y en referencia únicamente al mercado de medios en general, ya escribí en mi blog Vida Vacía -y también usé a Rifkin y su libro El fin del trabajo como disparador.

Como siempre, pueden dejar sus comentarios debajo, porque me parece que este tipo de temas es realmente muy opinable, y puede ser abordado desde otros puntos de vista.

blank