El misterio del mirador

argentina, viajes Noviembre 12th, 2009

En el camino hacia Ischigualasto y Tallampaya, que voy a comentar en los próximos días, pasamos algunas horas por la ciudad de San Juan, capital de la provincia argentina del mismo nombre. En las casi cuatro horas que teníamos de tiempo antes de la salida del bus hacia Valle Fértil, pudimos recorrer un rato el centro, y el museo que se encuentra en la casa de Sarmiento (algo de lo que quiero hablar en otra ocasión, ya que da para una entrada completa). Justo frente a la plaza 25 de Mayo, al lado de la Catedral, se encuentra un mirador de más de 50 metros de altura, y al que se puede acceder por el pago de 3 pesos de entrada. Como tengo debilidad por las fotos tomadas desde la altura, allí fuimos.

Al abordar el ascensor, nos encontramos con este particular cartel.

Mirador de San Juan, el cartel

Francamente, no parecía muy comprensible. ¿Porqué matrimonios y niños podían estar todo el tiempo que quisieran, pero los adolescentes apenas 15 minutos? ¿Y además ser multados si se excedían de ese tiempo? La respuesta estaba arriba:

Mirador de San Juan, las paredes

Las paredes del mirador estaban completamente escritas con corrector líquido, marcadores e incluso a partir de quemar la pintura. El lugar era un excelente espacio de reunión de adolescentes, que quedaban lejos de la mirada de los adultos. Incluso, bastaba con “no cerrar bien” la puerta del ascensor para que nadie más pudiera subir. Por ello, la medida de las autoridades de la iglesia, de la que depende el mirador, eran claras: subían, pero sólo 15 minutos. Pero en ningún lugar figura los límites de edad a partir de los cuales se determina quién es joven. Tampoco, por suerte, piden libreta de matrimonio :)

Por cierto, esta es una de las vistas desde el mirador. En la semana publicaré el resto en la cuenta de Flickr.

Vista de San Juan, desde el mirador

Desde ya, si alguien de San Juan lee esto y tiene más información para agregar, puede hacerlo en la parte de comentarios.

Cronicas de Cajamarca 6: centro historico

Peru Abril 1st, 2009

Plaza de armas, Cajamarca

El centro histórico de Cajamarca abarca un área no tan amplia de la ciudad, y lo van a poder recorrerlo en una mañana y parte de la tarde. Vamos con los puntos de interés que suelen aparecer también en las guías.

Frente a la Plaza de Armas, tienen dos edificios muy llamativos. Uno es la Catedral (que se puede ver en la foto, detrás de la fuente de la Plaza de Armas), y el otro la iglesia de San Francisco, que es bastante más impresionante, en particular por la noche, como se puede ver en la foto que se encuentra debajo.

Iglesia de San Francisco (by morrissey)

A apenas media cuadra se encuentra el Cuarto del Rescate, la única construcción de la época inca que sobrevive en la ciudad. Allí, presuntamente, se dio el famoso episodio en el que el inca Atahualpa promete llenar de oro una habitación hasta la altura de su brazo, a cambio de su liberación. Por ello lo “del Rescate”.

El cuarto del rescate (by morrissey)

El lugar es bastante pequeño, y si ya conocieron otros atractivos arqueológicos peruanos, no les va a impresionar demasiado. Para entrar, hay que comprar un boleto turístico, que además les va a permitir entrar al Complejo de la Iglesia de Belén, que incluye un museo etnográfico. El costo es de 4,50 soles. Dentro del lugar donde se encuentra el Cuarto del Rescate se ofrece el servicio de guías -si mal no recuerdo, por 10 soles, pero si alguien tiene el dato preciso, que avise.

Cuarto del rescate II (by morrissey)

Debajo, dos videos muy breves que tomé en este lugar, en formato HD:

A pocas cuadras de allí se encuentra la Iglesia de Belén, que es la que cuenta con el interior más atractivo de las que visité en la ciudad. Allí se ofrecen también servicios de guía por 10 soles. Es bastante razonable tomar uno, porque el recorrido es más extenso, ya que incluye la iglesia y el Museo -el tour toma unos 35 minutos. Muy impresionante su cúpula, donde se combinan elementos cristianos con otros que provienen de la tradición andina. El museo es menos impactante, y tiene desde materiales etnográficos que cuentan la historia de las diferentes culturas que habitaron la zona desde hace miles de años, hasta pinturas y exposiciones fotográficas. Recuerden que para entrar deben contar con el boleto turístico que hay que comprar para entrar al Cuarto del Rescate.

A no más de dos cuadras van a encontrar otra iglesia, La Recoleta. Pasamos dos veces por allí, no la pudimos encontrar abierta. Enfrente hay una plaza bastante amplia, dedicada a la poetisa local Amalia Puga. Es un área bastante tranquila de la ciudad, y da para caminar por allí sin plan.

Por cierto, frente a la Plaza de Armas hay una pequeña casilla de información para los turistas, donde les darán un mapa de la ciudad que es bastante útil. Muchos datos más no dan; de hecho, la atención no era muy esmerada. Por ahí agarramos a la empleada en un mal día.

Y por último, tienen el mirador del cerro Santa Apolonia. Van a ver las escaleras desde la Plaza de Armas, ya que comienzan a apenas una cuadra. A lo largo de ellas, hay muchos locales de artesanías y ventas de productos regionales. Como es un área bastante turistificada, los precios son más bien caros. Pero van a encontrar cosas muy interesantes, como muñecos en madera, máscaras -en particular las relacionadas con carnaval-, tejidos y cerámicas. Al llegar a la parte donde se encuentra una pequeña capilla, van a tener una muy buena vista de la ciudad. Eso sí: no se maten sacando fotos si van a hacer el tour a Cumbemayo, porque desde Bellavista van a tener una vista aún más amplia. En la foto pueden ver como es la subida.

Hacia el mirador II (by morrissey)

Si quieren, pueden desplazarse hacia la derecha, por una calle lateral, y subir a la cima del cerro a través de una especie de jardín botánico. El precio de la entrada es de 2,50 soles.

Por cierto, hay tours en las agencias para hacer el recorrido por el centro histórico de la ciudad. Pero pueden hacerlo sin mucho problema con un mapa y una buena disposición a caminar.

12 dias, 12 fotos: la Cruz del Condor y los turistas

Peru Febrero 19th, 2009

Los turistas (by morrissey)

Durante dos semanas, de lunes a sábado, voy a hacer una selección de fotos que tomé en Arequipa, Valle del Colca, Matarani y Mollendo entre el 28 de enero y 2 de febrero de 2009, y publicaré una imagen por día. La selección es absolutamente arbitraria, y combina desde carteles hasta fotos de lugares más turísticos. Así que es blog entra en modo fotolog por dos semanas.

El tour Arequipa – Cañon del Colca suele tomar dos días. La intención es que los turistas salgan a primera hora de Chivay, donde pasan la noche, para llegar a la Cruz del Cóndor a primera hora de la mañana. Es que, por lo general, entre las 8 y las 10 de la mañana es el mejor momento para ver a los cóndores. Y remarco lo de “por general” porque no es nada fácil verlos. En mi caso, apenas los pude ver a cientos de metros (más adelante publico un breve video para que vean la enorme distancia a la que vuelan, por lo general muy cerca del fondo del Cañon).

En la foto pueden ver una buena cantidad de turistas que esperan, de manera infructuosa, que se acerque algún cóndor. El punto es el mirador conocido como “Cruz del Cóndor”. Me parece que, con tanta gente en este lugar, cada vez va a ser más difícil ver a estas aves volar muy alto o cerca de este mirador

Iruya, 2001 – 2007

argentina Noviembre 13th, 2007

Alrededores de Iruya

Seis años

Seis años es mucho tiempo, y más en el norte de Argentina, donde, desde la devaluación, el turismo internacional ha crecido de una manera sustancial. Por 2000 y 2001, las anteriores ocasiones que había visitado Iruya, en la provincia de Salta, la mayor parte de los visitantes eran mochileros. Ahora las cosas eran muy distintas. Por cierto, apenas permanecimos un día, entre las 13 horas del martes y las 15 del jueves, porque el viernes me esperaban en San Salvador de Jujuy para un evento de turismo.

Apenas ponemos el pie fuera del micro, no parece que mucho haya cambiado. La entrada, justo donde se alza la iglesia, es idéntica a años atrás. Pero basta avanzar unos metros para caer en la cuenta que la demanda turística está transformando el pueblo. Las hosterías y lugares de alojamiento se han multiplicado. Todos parecen tener lugares para ofrecer, más ahora, en temporada baja. Decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo, para ver los precios, aunque apenas bajan del micro les ofrecerán alojamiento en casas de familia, por precios que van de los 20 a 25 pesos por una habitación doble (de 7 a 9 dólares aproximadamente). Incluso se puede dormir en habitaciones compartidas por 10 pesos (algo más de 3 dólares).

La primera parada fue el Federico III, un hostal que ya estaba allá por 2000. Lo han remodelado, y por una habitación muy linda nos pidieron 150 pesos (50 dólares). Fuera de nuestro presupuesto. A seguir caminando; en el Caucillar, 110 pesos (33 dólares) por una habitación no tan linda, y que tiene agua caliente sólo a pedido. Más recorrida por las calles de Iruya, llenas de subidas y bajadas. Caminata hacia la plaza, y entramos en el Hostal Tacacho. Habitaciones nuevas, y están construyendo más; 60 pesos la doble (20 dólares). Están nuevas, y las ventanas dan a la calle, así que la tomamos. Ojo: estos precios son para noviembre, y no tengo mayor idea si en julio -agosto (temporada alta para quienes vienen del hemisferio norte) o enero – febrero (temporada alta para quienes vivimos en el sur) se mantendrán igual. Había varias hosterías nuevas, pero estaban cerradas. En la parte alta del pueblo también hay varias opciones para alojamiento, como el Palmira y Clarisa. También hay lugares donde dormir en la parte del pueblo que está del otro lado del río. Hay más información sobre alojamientos en Iruya en una entrada anterior, donde los lectores de este blog aportaron información muy interesante.

Iruya, desde el mirador

El cambio interior

Pero si el aspecto de Iruya ha cambiado, lo que más se ha modificado es la forma de pensar de quienes viven allí, que ahora apuntan todo al turismo internacional. Me comentaron lo mucho y bien que se había trabajado en julio y agosto, cuando el pueblo “se llenó de gringos”. Cuando comenté que ahora en enero y febrero nuevamente tendrían muchos visitantes, ya no había tanto entusiasmo. “Esos sólo quieren pagar tres pesos la habitación”, me dicen. Se refieren a los mochileros, mayormente argentinos, que llegarán por allí. Ok, entiendo que algunos se pasan un poco de ahorrativos, y quieren conseguir todo -alojamiento, transporte, comida- gratis o casi gratis. Ya hablé del tema en una entrada sobre “mochileros extremos”. Pero, a la vez, no puedo dejar de sentir cierta incomodidad. Al fin y al cabo, buena parte de la fama de Iruya llegó vía el boca a boca de los mochileros, que se llegaban hasta acá cuando pocos turistas se animaban. Y ahora, en enero, en pocos meses, volverán a llegar. ¿Acaso no es posible planificar algún tipo de oferta o alojamiento para ellos? Nada original; algo tipo albergues comunales, bastante comunes en otras localidades del norte argentino. Volveré sobre el tema en una entrada futura, no me quiero desviar más del tema Iruya.

Comer, viajar, pasear

Hora de comer; por las recomendaciones de los lectores del blog, marchamos con mi esposa para el Comedor Iruya, también conocido como el comedor de Tina, nomás. Ricas empanadas de carne -mis preferidas- y de queso, a un peso. Son horneadas. Se come muy bien por unos 10 pesos por persona (3,33 dólares), con gaseosa grande o cerveza Salta de litro. Hay estofado de llama, si quieren probar otras cosas. Hay alternativas más baratas, y se pueden conseguir hasta tres empanadas fritas por un peso en otros comedores. Nos gustó almorzar en lo de Tina, y volvimos el otro día, antes de salir para Humahuaca de nuevo.

Iruya, y es de noche
No fuimos a San Isidro; no teníamos tanto tiempo, y llegamos nomás hasta la palca (¿está bien escrito así?), la confluencia de los dos ríos que corren en la cercanías de Iruya. Nos quedamos buen rato allí. Hay montañas coloridas, agua fresca, y botellas de plástico tiradas por todos lados. De hecho, se pueden encontrar desechos plásticos por todos los alrededores de Iruya, lo cual es, claro, una lástima. Apostar por el turismo internacional no es una simple elección para ganar más; hay una exigencias de mayores y mejores servicios, y eso suele generar más basura y esas cosas. ¿No deberían existir ya políticas de recolección y reciclado de basura? Tal vez las haya, pero por desgracia parecen no alcanzar. El Estado parece bastante ausente del desarrollo turístico de Iruya. La belleza de los alrededores del pueblo opaca por ahora cualquier cosa; pero en un par de años, si sigue el crecimiento, habrá más problemas. Por ejemplo, con la provisión de agua y luz -sobre este tema, también volveré cuando escriba sobre Purmamarca. Mientras estaba en San Salvador de Jujuy, escuché a algunas personas hablar que la región debía romper con la estacionalidad, y tener turistas todo el año. No creo que ese sea el desafío. El gran problema es como lograr que el turismo en la zona sea sustentable; esto es, compatible con las reservas de agua, con la infraestructura de provisión de servicios como la electricidad, y la generación de desechos y su recolección. Hasta ahora, el crecimiento del turismo ha traído más posibilidades de ingresos para los habitantes de Iruya, pero en el futuro cercano planteará desafíos que no podrán afrontar sin políticas adecuadas generadas por el Estado.

Más paseos obligados. Al mirador, por el camino que sale desde el costado de la Hostería de Iruya, el establecimiento más caro del pueblo -unos 200 pesos, 66 dólares-. Cerca de allí también se encuentra el cementerio. Suban y bajen por las calles; el aspecto del pueblo, en ese sentido, es único, y muy diferente a otros destinos muy conocidos en la región. Apenas lo vean, les va a encantar, en serio.

Vayan a San Isidro. Son algunas horas de caminata hasta ese pueblo, pero vale la pena por lo hermoso del paisaje. Con buen ritmo, salen temprano y a media tarde ya están de regreso en Iruya. Importante: quedarse al menos dos a tres días. No me imiten con mi estadía de un día, no alcanza para recorrer la zona. Hay más excursiones, pero al ser temporada baja y día de semana, no vi a nadie que ofreciera tours hacia las cercanías.

El camino a Iruya

Para llegar a Iruya, se puede tomar desde Humahuaca, Jujuy, el micro de la empresa Mendoza -dicen simplemente “Iruya” en uno de los costados. Tienen tres horarios diario. Desde Humahuaca, salen a las 6, 10 y 18 horas. Desde Iruya, a las 6,14 y 15:30 horas. El costo del pasaje es de 11 pesos (cerca de 4 dólares). Todo el recorrido toma tres horas, y es realmente hermoso -pueden ver un ejemplo en la foto que está arriba de este párrafo. Tiene partes de cornisa, bastante tranquilas si es que conocen rutas en Bolivia, y al pasar por el límite entre Salta y Jujuy llega a las 4000 metros de altura. Humahuaca, por cierto, está a unas tres horas de viaje desde San Salvador de Jujuy.

Micro de Humahuaca a Iruya

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