A Good Hair: del pelo a la globalizacion

viajes Febrero 18th, 2010

“A Good Hair” (2009) es un documental que parte de un tema que parece muy pequeño: ¿por qué las mujeres afroamericanas estadounidenses están tan obsesionadas por tener pelo lacio y con mucho volumen? A partir de ese interrogante, el director Jeff Stilson lleva a Chris Rock a hacer buscar la respuesta a esa pregunta. Que rápidamente queda sin contestar, para pasar a otro punto: ¿hasta dónde están dispuestas las mujeres afroamericanas a sacrificarse por ese pelo lacio? El documental explora los usos de los alisadores químicos, muy dañinos para la salud, y el uso de extensiones. Éste último punto es más que interesante. Las extensiones pueden costar hasta mil dólares, y son hechas de cabello humano verdadero. ¿De dónde sale tanto pelo? De India.

Y en este punto, el documental pega un salto. Lo que parecía un simple tema doméstico estadounidense, el de las mujeres negras obsesionadas con el pelo lacio, termina como un ejemplo notable de las asimetrías de la globalización. Millones de indios, todos los años, se afeitan su cabeza como parte de sus creencias religiosas. Y los templos subastan esas cabelleras a compradores internacionales, como una manera de obtener ingresos.

Entonces, allí aparece un tema muy notable: cientos de miles de mujeres afroamericanas estadounidenses gastan miles de dólares al año en extensiones. Muchas de ellas deben trabajar muy duro para poder conseguir el dinero, ya que muchas veces tienen empleos no muy bien pagos. Y el dinero que gasta una de las comunidades económicamente más desfavorecidas de Estados Unidos alimenta una industria que se basa en cabello donado gratuitamente en un país como India, que tiene altos niveles de pobreza.

Hay algunos puntos interesantes en la película que refuerzan este punto. A pesar de que la comunidad afroamericana gasta mucho más dinero en productos para el cabello que el promedio de los estadounidenses, las empresas que les venden productos están en manos de otros. Crecientemente, de empresarios chinos, pero también de las grandes empresas del sector de productos para el cuidado del cabello. El dinero que los afroamericanos gastan en su cabello sólo genera empleo en las comunidades en un punto de la cadena comercial: las peluquerías. En el resto, el dinero va para otros lados. Es un tema importante en Estados Unidos, en particular si se analiza como se han degradado muchos barrios afroamericanos, y la manera en la cuál la vida comercial ha desaparecido de ellos.

La película trabaja otros temas relacionados con el tema del cuidado del cabello -por ejemplo, el hecho de que un “buen pelo” sea el lacio que tiene blancos y asiáticos antes que el afro- pero me interesaba más marcar las relaciones entre consumo y globalización que aparecen en el documental. Si pueden dedicar un rato a mirarlo, no se van a aburrir, ya que Chris Rock se las arregla muy bien con las entrevistas que abundan a lo largo del filme.

Más sobre “A good Hair” en el Internet Movie Database. Debajo el trailer de la película, en inglés y HD:

Las dimensiones del souvenir

viajes Julio 23rd, 2009

Liberty Souvenirs (by Sister72)

(Algunas notas sobre dos dimensiones del souvenir, a partir de los planteos de Jon Goss)

Habitualmente, tendemos a analizar al souvenir, ese objeto tan ligado con el turismo, desde una perspectiva muy amplia, que invoca ciertas tendencias macroeconómicas. En ese sentido, en este blog ya hemos analizado las relaciones entre el souvenir como un “elemento representativo” de un lugar y su tensión con ciertas perspectivas de la producción, donde se tiende a producir elementos homogéneos que luego se “personalizan” marginalmente para ser vendidos en ciertos lugares. Por ejemplo, las “esferas” llenas de agua que contienen elementos característicos de zonas de playa, y que son relacionados con ciertos destinos sólo porque se cambia el nombre que llevan dentro. A veces, estas “personalizaciones” no son muy exitosas, como mi ejemplo sobre el muñeco de nieve con la leyenda “Mar del Plata”, que se vendía en esa ciudad argentina en una casa de regalos turísticos, a pesar de que allí rara vez nieva -todos los enlaces a entradas anteriores sobre el tema souvenires, al final del texto.

Pero si nos quedamos sólo con el lado de las “tendencias macro”, no terminaríamos de entender mucho de lo que alienta la compra del souvenir. Tenemos más bien una relación entre dos elementos. Por un lado, un objeto que evoca un espacio lejano, al que hemos accedido de manera temporal, y que es “narrado” de una manera socialmente convencionalizada -o sea, ciertos elementos se han convertido en “característicos” de un sitio. Pero por otro, ese objeto evoca una historia personal ligada con su adquisición, y que nos permite reconstruir nuestra experiencia del viaje. El souvenir evoca, entonces, representaciones colectivas y personales sobre un destino.

Para Jon Goss -referencias al final- el souvenir condensa, por un lado, una cierta dimensión “sagrada” que remite a una “esencia del lugar”, y que es la razón por la cual compramos ese objeto. Pero, por otro, el souvenir no deja de ser algo producido en serie, pero que adquiere esa individualidad en contacto con su “esencia de lugar” y su conexión con nuestra historia personal de viaje; por ejemplo, demostrar que “hemos estado allí”.

No deja de ser particular que no dejemos de hablar de “lo sagrado”, incluso cuando nos estamos refiriendo a un objeto producido en serie. Para analizar eso, Goss recurre al análisis del fetiche en Karl Marx y Walter Benjamin. En particular, a partir de Benjamin, Goss da cuenta de como el souvenir reconstruye el mundo del “otro” diferente a partir de condiciones comprensibles dentro de una economía y una racionalidad de mercado. En este punto, nos vemos tentados a volver al principio de esta entrada; las historias personales ligadas a ese objeto adquieren sentido dentro de las representaciones colectivas sobre el destino que visitamos, pero también las prácticas que asociamos al turismo. Por ejemplo, la adquisición de recuerdos, que en muchos casos regalamos a la gente que queremos. Las asociaciones con lo religioso no dejan de aparecer en relación al turismo; al fin y al cabo, los masivos movimientos de personas en la temporada alta puede ser analizada desde una perspectiva que las relaciona con las peregrinaciones. Y eso para no entrar en el tema de la “búsqueda de la autenticidad”, donde resuenan ecos religiosos aún más obvios.

Artículos anteriores sobre souvenires en este blog:

Souvenires y globalizacion: simbolos locales y objetos transnacionales
Souvenires y los limites de la experiencia
Souvenires: hipotesis sobre la memoria y los objetos
Sobre la turistificacion del dolor

La referencia bibliográfica:

Goss, Jon (2005) “The souvenir and the sacrifice in the tourist mode of consumption” en Cartier, Carolyn y Alan Lew (2005) Seductions of place. Gepographical perspectives of globalization and touristed landscapes. Londres y New York, Routledge.

La foto de los souvenires de New York que abre la entrada fue tomada por Sister72 y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Turismo global y politicas nacionales

teoria y conceptos Mayo 20th, 2009

Una buena parte de las naciones latinoamericanas han impulsado, en los últimos años, políticas destinadas a atraer más turismo internacional. Esas estrategias van desde el marketing a las políticas económicas basadas en tipos de cambio favorables al turismo o a las desgravaciones impositivas.

Pero la elección del turismo internacional como estrategia de desarrollo económico es bastante más incierta de lo que se suele presentar. Crisis puntuales pueden ocasionar graves pérdidas y arruinar temporalmente esfuerzos de años. El caso de México y la gripe porcina, que ha ocasionado severos daños en la industria del turismo en ese país, es una buena advertencia. Los estados latinoamericanos tienen muy poco control sobre ciertas circunstancias que terminen en una caída considerable de la llegada de turistas.

Hay que recordar, además, que el mercado turístico internacional está muy concentrado. 80% de los turistas internacionales pertenecen a las veinte naciones más desarrolladas. Uno de cada cinco turistas internacionales vive en Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y Gran Bretaña. Para la próxima década se espera el ingreso de China a esa lista de cinco naciones con más emisión de turistas (Bohn Melch, 2004). Pero no hay que esperar cambios demasiado profundos en este esquema de turismo internacional. En todo caso, el estancamiento poblacional de Europa le hará perder de algo de presencia en el mercado global.

Mal que les pese a muchos gobiernos, no hay estrategia realmente exitosa si no logramos primero una fuerte presencia del turismo nacional. Sobre todo, porque reduce el problema del leakage, o los ingresos que los países receptores jamás reciben aunque ellos sean los visitados, algo que analizamos en Sentidos comunes: lo “importante” es favorecer el turismo internacional de primera clase.

Pensar al turismo dentro de una política de Estado implica, entre otros temas, promover la presencia de viajeros del mismo país. Y tener en cuenta también que este mercado siempre tiene crisis periódicas, muchas veces asociadas a causas externas al mercado turístico, como crisis financieras o alertas sanitarias. Aclaro lo de “muchas veces”, ya que en otras ocasiones la crisis de ciertos destinos se debe a polìticas inadecuadas de conservación de los atractivos del lugar, que pueden ser arruinados por sobreexplotación o ausencia de políticas ambientales y urbanas.

Referencias bibliográficas

Bohn Melch, Sharon (2004): “Why Tourism Matters”. En Sharon Bohn Melch (comp) Tourists and Tourism. A reader.

Libros comprados: Obesos y Famelicos, de Raj Patel

nada que ver, negocios Abril 30th, 2009

En los últimos meses, han aparecido varios libros sobre la industria alimenticia, en donde se analiza de manera crítica las estrategias de producción de alimentos. En esta entrada me voy a referir a uno de esos libros: Obesos y famélicos. Globalización, hambre y negocios en el nuevo sistema alimentario mundial, de Raj Patel.

El libro parte de una serie de tesis centrales. En primer lugar, que la producción de alimentos y su distribución mundial es notablemente ineficiente, y que se promueve el consumo de productos innecesarios, mientras se uniformiza la oferta de ciertos tipos de alimentos, como las verduras. Segundo, que los precios pagados a los cultivadores de la tierra por su producción es demasiado bajo, y que los agricultores están en realidad subsidiando de esa manera a las poblaciones urbanas. Esto se da sobre todo en los países donde la mayor parte de los productores son pequeños campesinos, cada vez más explotados. No tanto en sistemas donde dominan los latifundios o grandes extensiones, como veremos en los próximos párrafos.

El capítulo que más me interesó fue el que se refiere al negocio de la soja -”Glycine Rex”, el número 7-, en tanto aporta una serie de datos que no he visto mucho en los medios. En los últimos años el valor de la soja se ha incrementado de manera sostenida. Y la razón, de acuerdo a Patel, es que se encuentra en más de tres cuartas partes de los alimentos que consumimos, a través de la lecitina de soja. Ésta se encuentra presente en aceites y margarinas, pero llega incluso al chocolate o las carnes, a través de la alimentación de los animales. Cuando Patel trabaja las relaciones entre soja e industria alimenticia, comienzan a aparecer una serie de temas realmente muy interesantes. Por ejemplo, se pueden encontrar razones para entender tanta demanda de soja.

Al menos en esta parte del mundo, el cultivo de soja, gracias a la demanda, se ha transformado en un verdadero boom, que ha llevado a buena parte de las tierras más productivas se encuentren ocupadas por este cultivo. Ha motivado también la aparición de grandes empresas que se dedican al tema, los llamados “pools de siembra”. También ha motivado, en los últimos diez años, una notable expansión de la soja transgénica (tema de otro libro que apareció hace poco, El mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin, de cual hablaré más adelante). Tal éxito de la soja, y su relevancia en tanto negocio de alta rentabilidad, lleva a una extensión tal de este cultivo que finalmente amenaza la diversidad de la producción agropecuaria, además de alentar una mayor concentración de la tierra.

El libro completo de Patel es un tanto farragoso y pesado de leer, incluso para los que estamos interesados en el tema. Pero sus referencias sobre el tema soja y cómo se uniformiza la oferta de ciertos productos -por ejemplo, que sólo se venden frutas que se adapten bien al transporte y luzcan bien, antes que por su capacidad nutritiva- lo hacen una lectura más que importante. Con el paso de los meses, es de esperar que el tema de las estrategias de la industria alimenticia gane lugar en las agendas de discusión pública, que ahora aparecen más que dominadas por otros temas ligados con la percepción del riesgo, como el caso de la fiebre porcina.

Referencia bibliográfica
Patel, Raj (2007) Obesos y famélicos. Globalización, hambre y negocios en el sistema alimentario mundial. Buenos Aires, Marea, 2008.

Libros comprados: Por una antropologia de la movilidad, de Marc Auge

libros, teoria y conceptos Octubre 22nd, 2008

Voy a reconocer que Marc Augé no suele caerme demasiado simpático. Su noción de “no lugares” siempre me pareció indefendible, y hasta le dediqué un largo y pomposo artículo sobre porqué no habia que usarlo (enlaces al final de la entrada). Pero en las últimas semanas he estado revisando Por una antropología de la movilidad, un breve volumen editado algún tiempo atrás por la editorial española Gedisa.

El libro es, a tono con la mayor parte de la bibliografía de Augé, bastante fácil de leer, e inscripto en un tono muy ensayístico. A lo largo de sus páginas, hay un marcado interés por pensar las relaciones entre ciudad y globalización. Para ejemplificar esto, habla de la ciudad mundial, globalizada y construida por los medios, que aparece mundializada y homogénea. Frente a ello, aparece la ciudad-mundo, donde se dan todas las contradicciones del desarrollo del espacio urbano, cada vez más marcado por las desigualdades, las barreras espaciales y la separación entre clases.

En segundo término, hay un planteo de pensar a la ciudad como el centro de nuevas formas de movilidad. Por ejemplo, a través de las carreteras que unen a las grandes urbes cada vez más. Pero, además, porque hoy no se pueden pensar a los grandes centros urbanos con independencia de las redes financieras y de comunicación que las unen. Allí se produce un fenómeno particular. Por un lado, las grandes ciudades sólo lo son si se abren al exterior, para atraer inversiones, negocios y turistas. Pero ese mismo proceso lleva a esas urbes a generar espacios de exclusión cada vez más marcados, ya que sólo aquellos con grandes ingresos pueden sostener el modo de vida y el costo inmobiliario de vivir en los centros urbanos más prestigiosos.

Por una antropología de la movilidad es un libro que se puede leer en pocas horas. A quienes se encuentren interesados en comenzar a conocer un poco más sobre las relaciones entre ciencias sociales y movilidad, no es mala entrada. Pero si el interés pasa por profundizar esas relaciones, los libros de David Morley o John Urry, ya reseñados en este blog, son bastante más ricos.

Referencia bibliográfica

Augé, Marc (2007) Por una antropología de la movilidad. Barcelona, Gedisa

Sobre Marc Augé en Blog de Viajes:

Para terminar de una buena vez con la inutil nocion de los “no lugares”
Aeropuertos

Globalizacion y transporte, una relacion en problemas

teoria y conceptos Agosto 19th, 2008

Bintulu International Container Terminal

No nos faltan, precisamente, teorías sobre la globalización. De hecho, tenemos una larga lista de libros escritos sobre ese tema. Aunque, antes que la teoría, probablemente uno de los aspectos más interesantes de lo “global” es cómo ha ayudado a modificar las formas de producción. Hoy no es nada raro que un producto se diseñe en un lugar, y que el proceso de producción sea separado, y realizado en distintas partes del mundo. De esa manera, se aprovechan los costos favorables de la mano de obra, o la presencia de personal especializado en ciertos lugares, y se obtiene un producto mejor realizado y más barato. Tal lógica le ha permitido a las empresas ampliar sus márgenes de ganancia, lo cual para muchos es algo fantástico, y para otros engendra nuevas formas de explotación bastante brutales -sí, claro, cualquier lector de No Logo lo sabe.

Pero ese modelo de “globalización de la producción” depende enormemente de los costos baratos del transporte. Y ese punto está comenzando a causar muchos dolores de cabeza, a partir de un punto obvio: el incremento del precio del petróleo.

Y como los precios no parecen que bajarán pronto, el modelo tiene un problema a futuro. La “globalización de la producción” es un modelo intensivo en el consumo de combustibles, y si el valor de estos se transforma en una parte creciente de los costos, vamos a comenzar a ver empresas que se verán obligadas a trasladar su producción más cerca de sus mercados, o concentrarla en pocos sitios. Convengamos que eso no tiene nada de nuevo: es el viejo modelo de producción, en el cual se privilegiaba la cercanía de las fábricas que se complementaban en la producción.

Y para nuestra vida cotidiana, lo que podremos enfrentar a futuro es un costo cada vez más alto de los productos importados, a medida que la proporción del costo consumido por el petróleo se sostenga en el tiempo. Desde ya, lo “global” no se reduce a los productos físicos; hay una enorme cantidad de bienes simbólicos que circulan por satélites y redes electrónicas, y que no sufrirán demasiado este cambio. Pero todo cambio en el modelo de producción trae consigo un impacto relevante en nuestras sociedades. Veremos que pasa si el costo del petróleo no desciende por debajo de los 100 dólares en el mediano plazo. Algo que no sólo depende de la demanda; la debilidad del dólar tiene mucho que ver con el incremento de los precios.

Para leer más:

Shipping Costs Start to Crimp Globalization (The New York Times)

La imagen que abre la entrada fue tomada por richardsinyem y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

La tierra es plana

libros, politica, teoria y conceptos Mayo 24th, 2006

(Acerca de La tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI, de Thomas Friedman)

En No logo, Naomi Klein analizaba como las nuevas cadenas de construcción de valor del capitalista usaban la tercerizacion de la producción hacia países subdesarrollados, lograban bajar los costos de su producción, pero a la vez hundían a millones de trabajadores bajo condiciones laborales muchas veces miserables, casi salidas de libros de historia. La tierra es plana, de Thomas Friedman, es casi su antítesis. Allí donde Klein marcaba que la tercerización había profundizado las tendencias injustas del capitalismo, Friedman señala lo positivo. Es casi como si ambos libros discutieran sobre el mismo punto, pero sólo haciendo énfasis en una parte de la historia.

La mejor cualidad del libro de Friedman es el hecho de focalizar de manera muy interesante la manera en la cual Internet y la conectividad están logrando que los trabajos y negocios cada vez se deslocalicen más. Con el paso de los años, cada vez importa menos en que lugar del mundo estamos, sea Estados Unidos, China o la India. En donde Klein sólo veía al viejo capitalismo disfrazado con ropas nuevas, Friedman ve un salto cualitivo en la forma en la cual las empresas han aprendido a vincularse de manera colaborativa para ganar más dinero. Y seguramente aquí reside el punto más interesante de La Tierra es Plana: quien no aprenda a hacer negocios en una nueva era conectada y colaborativa, seguramente quedará en el camino. Y para ello no importa el tamaño de la empresa. “Los pequeños actuarán como grandes”, dice Friedman, y enfatiza que la tecnología hoy es capaz de brindarnos una enorme cantidad de herramientas de negocios a costos muy razonables -o en algunos casos, de manera gratuita, como el caso del software open source.

Friedman es decididamente un determinista tecnológico, y lo reconoce así. Está completamente convencido de que a mayor “aplanamiento” -o sea, a mayor globalización-, al mundo le irá mucho mejor. Las poblaciones del Tercer Mundo podrán integrarse a este nuevo orden, como marcan los ejemplos de la India y China. Pero para ello, exagera un tanto la nota; más bien, ciertas zonas del mundo se están “aplanando” -esto es, integrándose en las nuevas cadenas de creación de valor del capitalismo- mientras que otras, a veces situadas a apenas decenas de kilómetros de distancia, se hunden en la más irremediable miseria. Hay varias globalizaciones al mismo tiempo, y no todos se pueden subir a la más beneficiosa. Así, mientras él se ocupa mayormente de a los que le va bien, Klein se ocupaba en No Logo básicamente de aquellos que sufrían las peores consecuencias de la ola de tercerizaciones motivada por las nuevas formas de hacer negocios. Los ganadores, las marcas, eran enfrentadas a la miseria que se escondía por detrás de aquella forma de hacer negocios, que les permitía ganar millones mientras otros literalmente eran esclavizados por trabajos degradados y salarios misérrimos.

Seguramente, lo más flojo del libro de Friedman es la segunda parte. Aún cuando exhiba un entusiasmo por la globalización, Friedman siempre se está dirigiendo a sus lectores estadounidenses. De hecho, esa segunda parte del libro busca responder la pregunta: ¿qué debe hacer Estados Unidos para que el aplanamiento del mundo no le quite sus actuales ventajas competitivas? Y para ello, hace un repaso por la educación, la polìtica internacional, las decisiones de los políticos. Y allí se nota que la geopolítica no es el fuerte de Friedman. Por ejemplo, cuando habla de Al Qaeda, los califica de “islamo-leninistas”. La idea es que usan el concepto de vanguardia para llevar a cabo sus objetivos de “liberar” al pueblo árabe. Ahora bien: ¿acaso Al Qaeda levanta algún otro concepto de Lenin y se apropia de él? No. Para empeorar las cosas para Friedman, las bases de Al Qaeda se formaron justamente en la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, y en la cual recibieron dinero de Estados Unidos -de eso ya hablé aquí. O sea, que estos “islamo-leninistas” se formaron peleando contra el comunismo, con fondos estadounidenses. Obviamente, el calificativo de Friedman no resiste en este sentido el más mínimo análisis.

La tierra es plana es un libro interesante hasta la página 235, donde Friedman se dedica a cartografiar las fuerzas económicas, sociales y políticas que están “aplanando” la Tierra. Podemos estar en desacuerdo con sus asunciones políticas y con su optimismo. Incluso, es posible señalar que en muchas ocasiones exagera la nota para fortalecer sus argumentos. Pero no deja ser un libro realmente interesante para leer, y dar cuenta, a través de los casos analizados, como está cambiando la forma de construir valor en el posfordismo. Más allá de la página 235, el libro comienza a caer, y se parece más a una recopilación de artículos más bien inconexos, y no demasiados atractivos.

Referencias bibliográficas

Friedman, Thomas (2005) La tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI. Madrid, Martínez Roca, 2006.
Klein, Naomi (2000) No logo. El poder de las marcas. Barcelona, Paidós, 2001.

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