Lonely Planet y la caida en ventas de las guias de viajes

tendencias, teoria y conceptos Marzo 9th, 2009

Você tem uma guia?

Durante 2008, las ventas de guías y libros de viajes cayó un 8,7% en los principales mercados, en comparación con las cifras de 2007, de acuerdo a las cifras de Nilsen Bookscan. Tales datos ya impactaron bastante fuerte en una de las principales editoras de guías de viajes, Lonely Planet, que hace algunas semanas anunció el despido de 50 personas entre sus oficinas de Australia, Estados Unidos y Gran Bretaña.

La gran pregunta es si esta caída de las ventas de guías responde a una cuestión coyuntural -la crisis económica por la que estamos pasando- o responde a problemas más estructurales. Por ejemplo, que los viajeros más jovenes, sobre todo, están abandonando las guías en papel y obtienen la información sobre viajes directamente en Internet. En ese caso, la cuestión es: ¿cómo harán las editoriales de guías de viajes para mantener sus productos en la era de la abundancia de contenidos?

Como verán, el tema excede por mucho a las guías, y directamente pasa a todo tipo de producción de contenidos, algo que engloba a los medios y el periodismo. Para el futuro no tan lejano, son muchos los que predicen que nadie pagará por el contenido. Gracias a Internet, éste será abundante. Y nadie paga por lo que es abundante. Música, películas, diarios, guías de viaje: todos entran en un mismo paquete. Eran productos por los cuales estábamos dispuestos a pagar. Hoy cada vez más gente no parece tener la menor intención de soltar un billete por ellos, y hay que “monetizarlos” de otras maneras.

Para quienes siempre hemos trabajado en áreas relacionadas con los contenidos -en mi caso, el periodismo de tecnología y de viajes- aparece la pregunta sobre un futuro donde nadie quiera pagar por lo que consuma en los medios. ¿Quién va a pagar por el trabajo de quienes forman las estructuras de trabajo y de producción de contenidos?. No es casual que en estos momentos estén crujiendo las estructuras de los diarios, demasiado grandes y costosas de mantener con los paupérrimos ingresos por publicidad online, algo lo que hablé en El periodismo y el fin del trabajo, en mi bastante desatendido blog Vida Vacía.

Si es que tengo algún esbozo de respuesta, diría que lo que está pasando con las guías no es algo coyuntural. Se agrava por el tema de la crisis, pero en realidad responde a cambios más produndos en el mercado editorial. Si es así, vamos a ver más cambios en los próximos años, con más despidos y la rápida decadencia de ciertos tipos de publicación en papel. Y probablemente sea peor en el caso de Lonely Planet, que no ha logrado acertar con una estrategia coherente en Internet, y ha perdido terreno frente a casos exitosos como TripAdvisor.

Más sobre el tema de los despidos en Lonely Planet en Hotel Marketing (en inglés).

Y no se olviden de votarme como “Best Spanish Language Blog” en los Lonely Planet Travel Blogger Awards :)

Argentina: cobro de visas en reciprocidad

argentina Octubre 6th, 2008

Todavía no hay nada firmado ni definido, pero al parecer Argentina comenzará a cobrar por el visado a los visitantes que lleguen de ciertos países. ¿Cuáles? A todos aquellos que les cobren por la visa a los argentinos, como Estados Unidos, Canadá y otras 114 naciones -la verdad, nos cobran en todos lados, parece :P . El monto sería establecido de manera recíproca; o sea, lo mismo que esas naciones cobran a los argentinos.

La medida seguramente va a tener bastante apoyo político, pero dudo mucho sobre su buena recepción en el mercado turístico argentino, sobre todo ahora que las cosas ya no vienen tan bien.

La noticia la pueden leer en el diario argentino Crítica, y llegué a ella gracias a una entrada en Merodeador.

La tierra es plana

libros, politica, teoria y conceptos Mayo 24th, 2006

(Acerca de La tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI, de Thomas Friedman)

En No logo, Naomi Klein analizaba como las nuevas cadenas de construcción de valor del capitalista usaban la tercerizacion de la producción hacia países subdesarrollados, lograban bajar los costos de su producción, pero a la vez hundían a millones de trabajadores bajo condiciones laborales muchas veces miserables, casi salidas de libros de historia. La tierra es plana, de Thomas Friedman, es casi su antítesis. Allí donde Klein marcaba que la tercerización había profundizado las tendencias injustas del capitalismo, Friedman señala lo positivo. Es casi como si ambos libros discutieran sobre el mismo punto, pero sólo haciendo énfasis en una parte de la historia.

La mejor cualidad del libro de Friedman es el hecho de focalizar de manera muy interesante la manera en la cual Internet y la conectividad están logrando que los trabajos y negocios cada vez se deslocalicen más. Con el paso de los años, cada vez importa menos en que lugar del mundo estamos, sea Estados Unidos, China o la India. En donde Klein sólo veía al viejo capitalismo disfrazado con ropas nuevas, Friedman ve un salto cualitivo en la forma en la cual las empresas han aprendido a vincularse de manera colaborativa para ganar más dinero. Y seguramente aquí reside el punto más interesante de La Tierra es Plana: quien no aprenda a hacer negocios en una nueva era conectada y colaborativa, seguramente quedará en el camino. Y para ello no importa el tamaño de la empresa. “Los pequeños actuarán como grandes”, dice Friedman, y enfatiza que la tecnología hoy es capaz de brindarnos una enorme cantidad de herramientas de negocios a costos muy razonables -o en algunos casos, de manera gratuita, como el caso del software open source.

Friedman es decididamente un determinista tecnológico, y lo reconoce así. Está completamente convencido de que a mayor “aplanamiento” -o sea, a mayor globalización-, al mundo le irá mucho mejor. Las poblaciones del Tercer Mundo podrán integrarse a este nuevo orden, como marcan los ejemplos de la India y China. Pero para ello, exagera un tanto la nota; más bien, ciertas zonas del mundo se están “aplanando” -esto es, integrándose en las nuevas cadenas de creación de valor del capitalismo- mientras que otras, a veces situadas a apenas decenas de kilómetros de distancia, se hunden en la más irremediable miseria. Hay varias globalizaciones al mismo tiempo, y no todos se pueden subir a la más beneficiosa. Así, mientras él se ocupa mayormente de a los que le va bien, Klein se ocupaba en No Logo básicamente de aquellos que sufrían las peores consecuencias de la ola de tercerizaciones motivada por las nuevas formas de hacer negocios. Los ganadores, las marcas, eran enfrentadas a la miseria que se escondía por detrás de aquella forma de hacer negocios, que les permitía ganar millones mientras otros literalmente eran esclavizados por trabajos degradados y salarios misérrimos.

Seguramente, lo más flojo del libro de Friedman es la segunda parte. Aún cuando exhiba un entusiasmo por la globalización, Friedman siempre se está dirigiendo a sus lectores estadounidenses. De hecho, esa segunda parte del libro busca responder la pregunta: ¿qué debe hacer Estados Unidos para que el aplanamiento del mundo no le quite sus actuales ventajas competitivas? Y para ello, hace un repaso por la educación, la polìtica internacional, las decisiones de los políticos. Y allí se nota que la geopolítica no es el fuerte de Friedman. Por ejemplo, cuando habla de Al Qaeda, los califica de “islamo-leninistas”. La idea es que usan el concepto de vanguardia para llevar a cabo sus objetivos de “liberar” al pueblo árabe. Ahora bien: ¿acaso Al Qaeda levanta algún otro concepto de Lenin y se apropia de él? No. Para empeorar las cosas para Friedman, las bases de Al Qaeda se formaron justamente en la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, y en la cual recibieron dinero de Estados Unidos -de eso ya hablé aquí. O sea, que estos “islamo-leninistas” se formaron peleando contra el comunismo, con fondos estadounidenses. Obviamente, el calificativo de Friedman no resiste en este sentido el más mínimo análisis.

La tierra es plana es un libro interesante hasta la página 235, donde Friedman se dedica a cartografiar las fuerzas económicas, sociales y políticas que están “aplanando” la Tierra. Podemos estar en desacuerdo con sus asunciones políticas y con su optimismo. Incluso, es posible señalar que en muchas ocasiones exagera la nota para fortalecer sus argumentos. Pero no deja ser un libro realmente interesante para leer, y dar cuenta, a través de los casos analizados, como está cambiando la forma de construir valor en el posfordismo. Más allá de la página 235, el libro comienza a caer, y se parece más a una recopilación de artículos más bien inconexos, y no demasiados atractivos.

Referencias bibliográficas

Friedman, Thomas (2005) La tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI. Madrid, Martínez Roca, 2006.
Klein, Naomi (2000) No logo. El poder de las marcas. Barcelona, Paidós, 2001.

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