Las agendas ocultas en el turismo

futuro Febrero 25th, 2010

The Long Road (by Corey Leopold)

Cuando leemos medios especializados sobre turismo, por lo general los temas abordados se reducen a:

1) Destinos, en el caso de los medios que apuntan a los consumidores finales
2) Noticias sobre eventos profesionales; lanzamientos; promociones; destinos; y tendencias profesionales, en el caso de los que apuntan a quienes trabajan en el mercado turístico.

Rara vez este tipo de medios analiza una serie de temas que, a mediano y largo plazo, pueden tener un enorme impacto en el mercado turístico. Cuestiones como el agotamiento de los recursos naturales y la crisis energética son abordados de manera amplia, a pesar de que es obvio que impactarán en el segmento de viajes. Esos problemas son bastante amplios, y se podrían tratar de manera puntual. No se limitan, por ejemplo, al problema del agotamiento de los recursos petroleros y la movilidad. Ni tampoco al impacto que pueden causar ciertos emprendimientos turísticos en el medio ambiente. Van mucho más allá. Por ejemplo, hasta los problemas de la industria alimenticia, que consume demasiada energía en producir y transportar mercaderías. Nadie dice que no escriban sobre destinos o novedades; pero hay temas que van un poco más allá de la inmediatez de la agenda.

En los medios periodísticos, por lo general todo el tema de “tendencias” queda relegado a notas especiales y espaciadas. Tampoco hay mucho aliciente para hacerlas. Mientras los destinos generan acciones de promoción para aparecer en los medios y organizan viajes, los problemas que a mediano plazo van a afectar a la industria turística no aparecen como buenas noticias para nadie. Y menos para los anunciantes. A la larga, estas noticias seguirán apareciendo en secciones como “sociedad” o “interés general”.

No se sorprendan si encuentran más datos interesantes sobre el mediano – largo plazo de la industria turística en libros o revistas que se dedican a otra cosa. Pasa con los cambios en la manera de informarse por parte de los usuarios, y pasa también con las tendencias a largo plazo en el medio ambiente, la movilidad y el consumo. Tendremos que ir armando esos enlaces de a poco. Probablemente, la semana que viene arme una especie de “entrada resumen” de tendencias a mediano y largo plazo que he escrito en este blog, para ver como comenzamos de nuevo con este tipo de análisis. De otra manera, todo queda demasiado fragmentado y atado a los cambios en la agenda del presente inmediato, que es donde se focalizan casi de manera exclusiva los medios.

El inicio del viaje

teoria y conceptos Noviembre 26th, 2009

Baggage with priority tag (by kalleboo)

Cada tanto, al momento de charlar sobre la utilidad de los datos de viajes que se publican en los medios, algunas personas de la industria del turismo suelen decirme que “las notas que aparecen en diarios y revistas son un buen motivador para viajar”. O sea, que su importancia no radica tanto en darle datos concretos al viajero. Más bien, que ante todo sirven para que, al ver las fotos y leer algo del destino, comience a interesarse en él y arranque con el proceso de investigación.

Es una teoría bastante extendida, pero siempre le vi un problema: “motivadores de viajes” hay muchos. Las razones por las cuales una persona decide viajar a un lugar pueden ser muchas: una película, un libro, una persona, una charla. Incluso, puede ser el resultado de largos años de ir analizando que destinos quisiera conocer, a partir de ver y escuchar datos de muchas fuentes.

Frente a ello, creo que la relevancia de lo que aparece en diarios, revistas y blogs no es la motivación para el viaje; es ayudar a la investigación para llevarlo a cabo. Nuestro diferencial es la información, los datos, la posibilidad de hacer preguntas, de compartir conocimiento. De otra manera, no veo cual es la diferencia entre los medios y el cine o la literatura. Las razones que llevan a una persona a elegir un destino son de lo más variadas; pero a la hora de conocer más del sitio, recurre a ciertas fuentes de información específicas, como diarios, revistas, blogs, redes sociales y foros, o agencias de viajes, en el caso de que desee simplificar el proceso de compra.

Por ello, no creo que sea bueno presentar lo que aparece en diarios y revistas como “fuentes de motivación” para el viaje. Su valor debería residir en la calidad de su información, en los datos que le brindan al viajero, en la manera en la que pueden ayudarlo a mejorar la experiencia de viaje. Si hacen eso o no, es algo que pueden opinar todos ustedes :)

La foto que abre la entrada fue tomada por kalleboo y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Medios, viajes e involucramiento emocional

teoria y conceptos Noviembre 9th, 2009

Hay un viejo tema que aparece en muchas discusiones sobre medios: los límites entre la información y la publicidad. No hay que ser especialmente perspicaz para encontrar que en los últimos años muchos medios han relajado cada vez más los controles entre lo informativo y lo publicitario, y hoy podemos encontrar notas donde se nombra sin problemas productos de los anunciantes. Parte de la discusión involucra la relación entre lo público y lo privado; en este caso, si la información es un bien público que debe respetar ciertos estándares de imparcialidad, o es un producto comercial que debe ser rentabilizado por las empresas de acuerdos a sus estrategias, sin tener que rendir cuentas a nadie.

Y esta discusión se ha hecho más relevante en los últimos años, a partir de la estrategia de muchas marcas de “involucrarse emocionalmente” con los consumidores, como plantea Henry Jenkins en Convergence Culture. Convertir a la marca en parte de las “experiencias positivas” de tu vida cotidiana. Algo que no es, para ser justos, demasiado nuevo. La industria discográfica logró en su momento transformarse en parte central de nuestra vida, lugar que ha ido perdiendo frente a la explosión de nuevas alternativas -sólo hay que ver como las “nuevas tribus” jóvenes se estructuran cada vez menos frente a la elección de un género musical, y más en relación a aspectos tecnológicos.

prainha - barra da lagoa (by morrissey)

¿Cómo pueden las marcas ligadas con el mercado de viajes buscar ese “involucramiento emocional” con los consumidores? Hay una buena parte del camino que ya está desarrollado: a casi todo el mundo le encanta viajar. Ahora, el problema es que seleccione como su objeto de deseo un destino en particular. Ahí, claro, entra el marketing y los medios. Y la receta no es demasiado original: el destino debe ser asociado con experiencias cotidianas positivas.

A diferencia de otros mercados -se me ocurre el de la tecnología, que es uno de los que mejor conozco- en el mercado de periodismo de viajes, al menos en esta zona del mundo, las textos que aparecen en los medios especializados suelen destacar casi únicamente los aspectos positivos de los destinos. No hay aquí muchas novedades; conectar al destino con lo positivo es parte de toda estrategia de marketing. El problema es cuando retomamos la discusión del comienzo: ¿es la información un bien público o un producto comercial sin más? La segunda de las acepciones da por sentado, por ejemplo, que una empresa periodística puede publicar notas puramente positivas de un destino, y conservar de esa manera las invitaciones de viajes que les hacen las empresas y gobiernos -y que en muchos casos permiten hacer las coberturas de destinos. La primera acepción, la del bien público, plantea otros interrogantes: ¿es suficiente hacer una nota a partir de experiencias puramente positivas, producto de un viaje planeado por un tercero con el fin de que los periodistas la pasen bien? ¿Acaso no se podría complementar ese tiene de notas con otro tipo de datos de los destinos? Algunos son muy interesantes para muchos viajeros, como la evolución de la criminalidad en ciertos ciudades; los rangos de precios de hoteles, restaurantes y servicios; las prestaciones del transporte público; las medidas que el destino toma para preservar su riqueza natural -algo muy relevante en destinos de playa y montaña-; y relatos de otros viajeros que hayan llegado a la zona. Esto último no es ninguna genialidad; en este blog hace tiempo que suelo abrir una entrada de consulta antes de viajar a algún lugar, como hice con el tema de Valle de la Luna y Talampaya.

Claro, abrir todas estas alternativas implican introducir una serie de temas y posibilidades de quebrar el “involucramiento emocional” con el destino mediante la publicación de datos más bien positivos. Frente a ello, se abren al menos dos preguntas, que dejo a modo de cierre. La primera: ¿realmente es la descripción puramente positiva una forma eficaz de involucrar a los turistas y viajeros, o será que ellos ya tienen esas imágenes de antemano, tomadas de películas, experiencias personales, y otras vivencias individuales? Y segundo: ¿hasta dónde se puede dar un debate de la información turística como un bien público? En particular, creo el segundo interrogante ha sido tematizado muchas veces en Internet, y los viajeros han creado muchas plataformas de publicación que les permita crear contenido que refleje “experiencias reales”. Parte de ese cometido se hizo mediante blogs, aunque hoy muchos de ellos estén cada vez más involucrados con un tipo de relato sobre los destinos que nos hace recordar al modelo “positivo” del involucramiento emocional mediante “experiencias felices”.

Twaller, viajeros en Twitter

internet Septiembre 30th, 2009

Uno de los usos más interesantes de Twitter se da en el contexto de viaje. Como es bastante simple actualizarlo desde el celular, es muy simple publicar mientras estamos fuera de casa. De hecho, en el viaje por Ushuaia, en mayo de este año, publiqué muchos datos, como precios de comidas, lugares donde ir, enlaces a fotos, y otras cosas bajo el hashtag #bdvushuaia. El problema es que, pasado cierto tiempo, y aunque usemos hashtags, ese contenido ya no se puede encontrar. Hay algunas soluciones, de todos modos, de las que hablaré más adelante.

Pero esta entrada está dedicada a Twaller, un sitio que busca conectar usuarios de Twitter para facilitar la búsqueda de información sobre un destino. Tenemos que darnos de alta en el servicio, para que se detecte en que ciudad estamos -ese dato debe estar en nuestro perfil. De acuerdo a los desarrolladores, hay dos formas de encontrar información relevante. Por un lado, un sistema de búsqueda que, aseguran, está basado en el lenguaje natural -y que funciona para el inglés. La otra es publicar como respuesta a cinco usuarios que pertenecen a Twaller: @travellingto, @weatherat, @hikingto, @justvisited, y @stayingat. Esto le indica al servicio que tipo de información buscamos o estamos produciendo.

Más allá de que la idea es interesante, sobre todo por lo que comenté en el primer párrafo, no me queda muy claro cuán relevante es la información que se puede encontrar en Twaller. Lo que queda claro es que, para quienes escriban en español, no parece tener mayor sentido.

Supongo que habrá que seguir confiando en los hashtags… (visto en Mashable!).

La otra mirada sobre el turismo

turismo Septiembre 8th, 2009

IMG_0499 (by Neeta Lind)

El programa de Anthony Bourdain tiene casi un millón de televidentes como audiencia, y ésto sólo en Estados Unidos. Su propuesta no es difícil de descubrir: una mirada muy personal sobre destinos, que puede incluir comentarios no tan amables, y cierta tendencia a salirse de los recorridos turísticos más obvios. Y aunque la calidad de los programas es un poco despareja -lo de salirse de las obviedades turísticas no siempre lo consigue- le basta y sobra para construir un programa interesante y entretenido.

Pero el tema de esta entrada no es Bourdain. Me interesa plantear una pregunta: ¿hasta cuando los programas de turismo en América Latina van a seguir siendo tan aburridos y poco entretenidos? Me pasa lo mismo que cuando leo muchas publicaciones especializadas: todo es lindo, maravilloso, la gente es amable, la comida riquísima, etc. Y para rematarlo, abundan los hoteles cinco estrellas y los restaurantes caros. Entiendo que muchos de estos programas son el equivalente al publirreportaje y deben ser vistos más como acciones de marketing que como una muestra de periodismo. Pero también no puedo dejar de preguntarme: ¿es que no hay mercado en español para un programa con alguna dosis, aunque sea pequeña, de realidad viajera?

Ojo, tengo claro que con una fórmula interesante se pueden hacer desastres. Se me ocurre, por ejemplo, Andrew Zimmern y su interesante “Bizarre Foods” (”Comidas exóticas”, en la traducción del Discovery Travel and Living). La misma idea se ha usado de manera muy pobre en este lado del mundo. Mientras Zimmern busca que los locales le cuenten sobre esas comidas particulares, en Argentina, por ejemplo, llevan a estrellitas de tercera línea a otros países para que hagan comentarios etnocéntricos del tipo “cómo pueden comer esta porquería”.

O tal vez yo estoy un poco desatento y esos programas ya existen (particularmente, desconozco como funciona el mercado de España en este tema). Como sea, me parece que hay mercado suficiente en español como para salir del publirreportaje televisivo acerca de los “destinos paradisíacos”.

Por las dudas: no, no estoy por hacer “Blog de Viajes TV” :)

La foto de Anthony Bourdain que abre la entrada fue tomada por Neeta Lind y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

2009, el año del staycation

turismo Septiembre 7th, 2009

wheel (by Cellular Immunity)

La crisis financiera logró terminar de imponer en Estados Unidos y buena parte de Europa una tendencia que en algunos países ya conocemos hace décadas: el staycation.Se trata de un neologismo que combina el “stay” (quedarse) con “Vacation” (vacaciones). El resultado: usar el período de descanso del trabajo para, en lugar de viajar a otro lugar, quedarse en casa y hacer sólo excursiones durante el día a lugares cercanos. En algunos países el término estuvo muy de moda; en Gran Bretaña, y gracias a la debilidad de la libra, muchos ingleses optaron por no viajar a España o Francia, y quedarse en casa.

Claro que la primera mirada que le podemos dar al tema no parece demasiado simpática. Quedarse en casa porque no tenemos fondos para pagar un viaje no suena buen. Pero en el caso del “staycation” inglés, hubo algunas consecuencias interesantes. La primera es que los destinos ingleses tuvieron récord de visitantes, como cuentan en The Guardian. No es un fenómeno extraño, claro. Los países donde la moneda local se deprecia suelen ver como crece el interés por los destinos internos, ante la imposibilidad de viajar al exterior. Y los ahorros son bastante evidentes: no se gasta en transporte, ni hotel. Aunque sí en otras cosas, como comer afuera y las excursiones.

El tema del “staycation” creció tanto que muchos medios y sitios comenzaron a armar notas con consejos sobre el tema, como se puede ver en los casos de Consumer Reports, CNN y MSNBC.

Lo malo, claro, se da en los países receptores de turistas. El caso de España es bastante claro; los números de este año no han sido buenos, y la ausencia de los turistas ingleses se ha hecho sentir. Ya hemos hablado del tema en Los numeros en rojo que llegan de Europa. Y sobre la situación global y la caída de las cifras turísticas en la mayor parte de las regiones, en Turismo mundial 2009: malas cifras, como se esperaba.

La foto que abre la entrada fue tomada por Cellular Immunity y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Las dimensiones del souvenir

viajes Julio 23rd, 2009

Liberty Souvenirs (by Sister72)

(Algunas notas sobre dos dimensiones del souvenir, a partir de los planteos de Jon Goss)

Habitualmente, tendemos a analizar al souvenir, ese objeto tan ligado con el turismo, desde una perspectiva muy amplia, que invoca ciertas tendencias macroeconómicas. En ese sentido, en este blog ya hemos analizado las relaciones entre el souvenir como un “elemento representativo” de un lugar y su tensión con ciertas perspectivas de la producción, donde se tiende a producir elementos homogéneos que luego se “personalizan” marginalmente para ser vendidos en ciertos lugares. Por ejemplo, las “esferas” llenas de agua que contienen elementos característicos de zonas de playa, y que son relacionados con ciertos destinos sólo porque se cambia el nombre que llevan dentro. A veces, estas “personalizaciones” no son muy exitosas, como mi ejemplo sobre el muñeco de nieve con la leyenda “Mar del Plata”, que se vendía en esa ciudad argentina en una casa de regalos turísticos, a pesar de que allí rara vez nieva -todos los enlaces a entradas anteriores sobre el tema souvenires, al final del texto.

Pero si nos quedamos sólo con el lado de las “tendencias macro”, no terminaríamos de entender mucho de lo que alienta la compra del souvenir. Tenemos más bien una relación entre dos elementos. Por un lado, un objeto que evoca un espacio lejano, al que hemos accedido de manera temporal, y que es “narrado” de una manera socialmente convencionalizada -o sea, ciertos elementos se han convertido en “característicos” de un sitio. Pero por otro, ese objeto evoca una historia personal ligada con su adquisición, y que nos permite reconstruir nuestra experiencia del viaje. El souvenir evoca, entonces, representaciones colectivas y personales sobre un destino.

Para Jon Goss -referencias al final- el souvenir condensa, por un lado, una cierta dimensión “sagrada” que remite a una “esencia del lugar”, y que es la razón por la cual compramos ese objeto. Pero, por otro, el souvenir no deja de ser algo producido en serie, pero que adquiere esa individualidad en contacto con su “esencia de lugar” y su conexión con nuestra historia personal de viaje; por ejemplo, demostrar que “hemos estado allí”.

No deja de ser particular que no dejemos de hablar de “lo sagrado”, incluso cuando nos estamos refiriendo a un objeto producido en serie. Para analizar eso, Goss recurre al análisis del fetiche en Karl Marx y Walter Benjamin. En particular, a partir de Benjamin, Goss da cuenta de como el souvenir reconstruye el mundo del “otro” diferente a partir de condiciones comprensibles dentro de una economía y una racionalidad de mercado. En este punto, nos vemos tentados a volver al principio de esta entrada; las historias personales ligadas a ese objeto adquieren sentido dentro de las representaciones colectivas sobre el destino que visitamos, pero también las prácticas que asociamos al turismo. Por ejemplo, la adquisición de recuerdos, que en muchos casos regalamos a la gente que queremos. Las asociaciones con lo religioso no dejan de aparecer en relación al turismo; al fin y al cabo, los masivos movimientos de personas en la temporada alta puede ser analizada desde una perspectiva que las relaciona con las peregrinaciones. Y eso para no entrar en el tema de la “búsqueda de la autenticidad”, donde resuenan ecos religiosos aún más obvios.

Artículos anteriores sobre souvenires en este blog:

Souvenires y globalizacion: simbolos locales y objetos transnacionales
Souvenires y los limites de la experiencia
Souvenires: hipotesis sobre la memoria y los objetos
Sobre la turistificacion del dolor

La referencia bibliográfica:

Goss, Jon (2005) “The souvenir and the sacrifice in the tourist mode of consumption” en Cartier, Carolyn y Alan Lew (2005) Seductions of place. Gepographical perspectives of globalization and touristed landscapes. Londres y New York, Routledge.

La foto de los souvenires de New York que abre la entrada fue tomada por Sister72 y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Un mapa de los viajes

tecnologia, tendencias, viajes Diciembre 18th, 2008

Dopplr es una red social en la cual podemos agregar todos los viajes que realizamos, y avisar de esa manera a nuestros contactos qué sitios visitaremos. Con los datos de sus usuarios, los desarrolladores del sitio crearon un mapa de los viajes a mitad de año, en el verano en el norte del mundo. Éste es el resultado:

¿Les queda claro ahora donde realmente se mueve el dinero del mercado de viajes? Supongo que la mayoría de ustedes lo tenía muy claro, pero este tipo de gráficos lo deja muy claro.

Los desarrolladores de Dopplr prometen lanzar pronto la versión completa de todo 2008, y por eso le están pidiendo a sus usuarios que no olviden completar sus datos.

Más información sobre el mapa que abre la entrada en el blog de Dopplr (la entrada es de mayo de este año, porque sólo se refiere al mapa de arriba; la versión completa de 2008 aparecerá en la primera parte de enero).

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