Cronicas de Montevideo 2009 II

uruguay, viajes Octubre 6th, 2009

Con Montevideo estoy lejos de querer parecer neutral. Siempre ha sido una ciudad que me ha gustado mucho recorrer. Sólo la arquitectura de los edificios de la Ciudad Vieja y el centro merecen una recorrida paciente por las calles de la capital uruguaya. Como en otras ciudades, lo mejor está en caminar sin rumbo por las zonas céntricas, y luego dirigirse hacia otros puntos muy interesantes de la ciudad, como la playa de Pocitos, o la Fortaleza Artigas en el barrio de Cerro, algo de lo que hablaré mañana.

Como en otros países de América Latina, en Uruguay desde hace varias semanas se está dando una persistente caída del valor del dólar, que en la actualidad cotiza a un valor cercano a los 21 pesos uruguayos. Y para fin de año, ya hay pronósticos que lo sitúan por debajo de los 20 pesos. Al igual que su vecino Brasil, Uruguay es cada vez más caro en dólares. En comparación con Buenos Aires, muchos de sus precios son más altos medidos en esa moneda. El real, por su parte, cotiza en alrededor de 11 pesos uruguayos, y el peso argentino, un poco más de 5.

Fin de semana en Montevideo (by morrissey)

La comparación con la evolución de Brasil en el tema del dólar tiene un sentido: me encontré con muchos turistas brasileños en la ciudad, en particular en el Mercado del Puerto, un lugar tradicional para ir a almorzar los sábados. Claro, tanto turista ha llevado a que los precios en el lugar tengan valores altos. Una parrillada para dos personas, con vino y postre, cuesta más de 50 dólares. La atención y la comida siguen tan buenas como siempre, pero preparen la billetera.

Mercado del Puerto (by morrissey)

Desde ya, hay opciones más económicas para comer. En el centro de la ciudad, los valores de los menúes para almorzar están entre 140 a 180 pesos uruguayos, e incluyen bebida y postre. Y como siempre está la opción de los puestos callejeros donde se venden hamburguesas, chorizos, chivitos (sandwiches de carne) y salchichas (frankfurters). Una hamburguesa completa está por los 40 pesos uruguayos, menos de 2 dólares, como para que tengan una idea.

El transporte urbano de colectivos tiene dos tarifas básicas. Si se quedan por el centro, cuesta 9 pesos uruguayos (algo menos de 50 centavos de dólar) pero si salen de allì hacia Pocitos o Cerro, pasa a valer 16 pesos uruguayos (75 centavos de dólar). Cada vez menos colectivos tienen cobrador, y los mismos choferes se encargan de darte el boleto. No tomé taxis, ya que las zonas que visité de la ciudad se pueden conocer sin problemas con sólo usar transporte urbano colectivo, pero si alguien quiere sumar algunos precios en la parte de comentarios, se agradecerá.

Pocitos (by morrissey)

En pocas semanas más habrá elecciones en Uruguay, y el clima político era bastante evidente. Muchas movilizaciones, gran cantidad de banderas de los distintos partidos políticos, y gran cantidad de puestos que repartían boletas electorales. El favorito en las encuestas es José Mujica, candidato del Frente Amplio, actualmente partido en el gobierno. Mujica fue uno de los fundadores de Tupamaros, la guerrilla urbana de la década del ‘70, y ello ha llevado a que en las librerías uruguayas se encuentren varios libros sobre él y sobre la historia de Tupamaros -que hoy siguen existiendo, pero bajo la forma de movimiento político dentro del Frente Amplio, que tradicionalmente agrupó a la izquierda uruguaya. En mi caso, volví a casa con un ejemplar de Una historia de los Tupamaros. De Sendic a Mujica, de Alain Labrousse.

Pero en las librerías uruguayas también pueden conseguirse ahora varios trabajos sobre Juan Carlos Onetti, en relación a que se cumplen 100 años de su nacimiento. La compra, en este caso, fue Onetti. Perfil de un solitario, de Omar Prego Gadea. No compré más libros, porque para mis bolsillos argentinos los valores eran un poco caros, incluso para libros impresos en Uruguay. Lo mismo me pasó con los diarios y revistas, que en dólares cuestan casi el doble que en Buenos Aires.

Montevideo, por cierto, tiene una fascinante tradición de bares, en particular en la ciudad vieja, la zona del centro y el barrio de Pocitos. Muchos conservan una fisonomía muy tradicional, aunque para ello lo mejor es caminar sin rumbo y sentarse en alguno de ellos cuando quieran tomar un descanso. Todos tenemos nuestros bares favoritos, pero lo mejor sería no leer muchas guías sobre el tema y descubrirlos por ustedes mismos en alguna caminata.

Mañana, una actualización de como llegar a la Fortaleza Artigas y el barrio de Cerro.

Turismo y riesgo: el caso Mumbai

movilidades, politica Diciembre 3rd, 2008

Lo sucedido en Mumbai la semana pasada es una de las peores novedades en muchos años para el mercado turístico. No se trató sólo de una serie de acciones criminales cometidas en un ámbito urbano; de manera deliberada, los atacantes buscaron entre sus víctimas a turistas y viajeros de negocios. No sólo preferían tomar como rehenes a extranjeros; también pusieron en el blanco a bares frecuentados por turistas y a los hoteles más caros de la ciudad.

Uno de los puntos a debatir es que pasa con la planificación de políticas turísticos en contextos afectados por hechos que muchos se apuran en llamar “imprevisibles”. Frente a la habitual apuesta al turismo como motor de un “desarrollo seguro”, habría que oponer algunas argumentaciones de sentido común. Los atentados en New York, en septiembre de 2001, mandaron a pique todos los números del mercado turístico internacional. Los ataques contra turistas en Egipto hicieron perder a ese país miles de millones de dólares. Y seguramente India tendrá que analizar como pasa los meses por venir, seguramente bastante malos. Y este pequeño punteo pasa por alto las catástrofes naturales, otro tema interesante para analizar, como nos recuerda las consecuencias del tsunami de hace algunos años en el sur de Asia.

El mercado turístico es muy reacio al riesgo. Los turistas suelen escaparle, con bastante razón, a todo peligro. A los operadores turísticos no les interesa en lo más mínimo que alguien se detenga a hablar de los aspectos riesgosos del destino que promocionan, justamente porque saben que tienen mucho que perder. El gran tema aquí es hasta donde se puede apostar por el turismo como vía al desarrollo económico de una zona. Depender demasiado de él puede llevar a un desastre económico apenas el riesgo asome su cabeza de manera demasiado visible.

Como plantea Ulrich Beck, “riesgo no es una catástrofe. Riesgo significa la anticipación de la catástrofe (…) Los riesgos son siempre acontecimientos futuros que es posible que se presenten, que nos amenazan, y puesto que esta amenaza permanente determina nuestras expectativas, invade nuestras mentes y guía nuestros actos, resulta una fuerza política transformadora”.

La entrada del riesgo dentro de las políticas de planificación del turismo es lo último que quieren tener que enfrentar los políticos y planificadores. En un mercado con tanta aversión al riesgo, significa aceptar que se corren una serie de peligros inaceptables para la mayor parte de los turistas, que con sentido común y ganas de preservar la vida, optarán por elegir los cientos de destinos que no se presentan como riesgosos. Sé que muchos dirán “¿hay realmente algún destino seguro?”. Es bastante evidente que no hay destino 100% seguro. Pero una cosa es tener la posibilidad de ser asaltado, y otra la de ser asesinado en un ataque terrorista masivo.

Otros blogs que analizaron el tema de Mumbai: en inglés, The Boot y Gulliver. En español, Oleopolis. En este blog, sobre el tema de turismo y terrorismo, se puede leer Turismo y desarrollo: los contextos imprevisibles y Cuando el desastre es turistico.

Referencia bibliográfica

Beck, Ulrich (2008) La sociedad del riesgo mundial. Barcelona, Paidós (la cita está tomada de la página 27).

Sabado a la noche en Budapest

europa Junio 30th, 2008

Sabado a la nocheEs sábado a la noche, y estamos en el centro de Budapest. Hay muchísima gente de aquí para allá, pero sobre todo una enorme cantidad de jóvenes que pasean, que llenan los bares y cervecerías. Por esos datos que te pasan los locales, terminamos con buena parte del grupo de Global Voices en una cervecería en la terraza de un edificio muy cerca del Novotel Centrum. El acceso era muy particular; una subida de cinco pisos -al menos- por escalera, a partir de una entrada que se parecía más a los baños de las estaciones de trenes en Argentina que de un bar.Arriba, la sorpresa era mucho mayor; mucha gente. Casi ni había mesas disponibles, y hubo que conseguir mesas y sillas de varios lados. La noche estaba muy bien; a pesar de que en ésta época del año Budapest es cálida y húmeda, por las noches la temperatura es mucho más agradable. Y lo que faltaba: una pinta de cerveza Soproni costaba 420 forints, menos de dos euros -cada euro se cotiza en 240 forints, más o menos. O sea, bastante económica, incluso para los alicaídos bolsillos sudamericanos. Esto es una constante; en el bar que se encuentra justo al lado del Easy Hotel, una pinta de la cerveza Dreher cuesta 400 forints. Aún no probé la Edelweiss. La otra cerveza que se consigue mucho es la Heineken, pero esa ya la conozco mucho mejor.

WorkingY aunque escribiré más en los próximos días, sólo puedo decir que Budapest es una ciudad muy atractiva, y que dan ganas de pasear por sus calles y ver los hermosos edificios que hay por aquí. Aún me queda pendiente viajar más en transporte público. Y no es para nada cara; de hecho, a estándares europeos, es realmente económica.

Por cierto, sigo subiendo imágenes al album de viaje por Budapest.

En la noche

Cronicas de Barra da Lagoa

brasil Abril 10th, 2006

Florianópolis es, junto a Camboriú, el destino favorito de los argentinos en Brasil. Las razones son sencillas: se trata de las playas más bonitas y cercanas -aún cuando “cercano” implique un día de viaje en micro o tomar un avión. Por ello, muchos ven a estos sitios como verdaderas colonias argentinas en el sur de Brasil, aunque no es nada difícil encontrar a uruguayos y chilenos veraneando en estos destinos. Y el mercado turístico local ha sabido adaptarse bastante bien, y los brasileños que viven en esta zona y trabajan en servicios por lo general manejan un español básico pero suficiente para entender los pedidos de aquellos que no hablan portugués -algo no tan sencillo en el resto de Brasil.

Barra da Lagoa al atardecer

Florianópolis es, para quienes no conozcan el dato, una isla con 42 playas con varios de tipos de olas, desde altas y fuertes para el surf en Mole, o muy tranquilas, como en Barra da Lagoa, que fue donde estuvimos un par de días. Éste último destino ha crecido mucho, a tal punto que en la oficina de turismo de Florianópolis suelen recomendar este destino, ya que encontrar alojamiento, incluso en temporada alta, no es tan complicado como en otros lugares de la isla. Se puede encontrar pequeños apartamentos con habitación, baño y cocina por 25 reales por persona y por día, e incluso menos si se alejan algunas cuadras de la zona de la playa. Antes que pregunten: es bastante sencillo hallar un lugar, ya que apenas bajen del bus, habrá personas ofreciendo habitaciones. en nuestro caso, fuimos a fines de enero y no tardamos ni cinco minutos en encontrar lugar.

Mas atardecer en Barra da Lagoa

Para llegar hasta Barra da Lagoa, o a cualquier playa en el norte de la isla, la parte más concurrida, hay que dirigirse a la terminal local de buses, situada justo al lado de la rodoviária de micros a todo Brasil. No hay transporte directo, sino que hay que hacer transbordo en la parada de Lagoa da Conceiçao -también llamada TLAG, pronúnciese “tilagi”-, al lado de la laguna que se encuentra casi en el centro de la isla. De allí, toman otro bus que termina en Barra da Lagoa, y que antes pasa por Mole. El costo es 2,30 reales ida. Hay dos líneas: una va casi directo, con sólo una detención, y otra va parando en el camino. Los horarios figuran en la parada.

Y mas atardecer

A pesar del crecimiento en los últimos años, Barra sigue siendo un lugar tranquilo, con muchas posadas, sin grandes hoteles o comercios. Los restaurantes se encuentra en la zona frente a la playa, y en ellos la comida más demandada son los frutos de mar. Muy recomendable es la sequencia de camarao, una enorme cantidad de comida -camarones, feijao, arroz, entre otros- por 35 reales -comen tres tranquilamente. Si no quieren gastar tanto, tienen platos como pollo o pescado frito por menos de 8 reales. Para picar algo en la playa, tienen los tradicionales vendedores de queso asado a las brasas dando vueltas por la playa. Dato útil: hay al menos una casa de cambio, y la tasa que se paga es razonable, aunque algunos centavos menos que en ciudades grandes.

Las aguas de Barra da Lagoa son extremadamente tranquilas; no tanto como las de Praia do Farol en Ilha do Mel, pero tampoco tan lejos. Ideal para descansar y flotar sin mayores preocupaciones. Si quieren hacer surf, pueden tomar el bus e ir a Mole, que está muy cerca y tiene olas bien grandes. Por cierto, desde Barra se pueden hacer excursiones a la isla Campeche. En las fotos se ve muy linda, aunque no pudimos ir porque había que comprar el viaje con varios días de antelación por la alta demanda.

Nos queda por mencionar el Rio da Lagoa y Prainha, pero eso lo dejamos para la segunda entrada sobre Barra da Lagoa.

Para saber más sobre Barra da Lagoa, hay más entradas en este blog sobre ese destino:

Cronicas de Barra da Lagoa: Prainha y el rio
Con Brasil en la playa

Si lo que les interesa preguntar es sobre la conveniencia de llevar dolares, reales o pesos a Brasil, chequeen esta entrada

Dolares, reales y pesos

Sobre otros destinos en Brasil, chequeen el especial de viajes por Brasil de Blog de Viajes:

Especial Viajes por Brasil

Cronicas Cariocas VII: bares, botequins y armazens

brasil Febrero 28th, 2006

Una de las tradiciones más interesantes de Rio de Janeiro son sus bares, muchos de ellos realmente muy interesantes para visitar. Durante mi estadía, me ocupé de pasar por algunos de ellos, y probar sus tradicionales comidas rápidas, o a tomar chopes de cerveza bien helada. Una de las zonas con buenos bares es Lapa, un barrio pegado al centro, y famoso por su vida nocturna. Allí, uno frente al otro, en la Avenida Mem de Sá, se encuentran el Carioca da Gema, recomendados para quienes quieran escuchar música brasileña, y el Bar Brasil, un viejo establecimiento de madera que recuerda a los tradicionales bares de Montevideo, otra ciudad con estupendos bares. Allí sirven un muy apetitoso frango defumado -o pollo ahumado- que vale la pena acompañar con varios chopes. En ese mismo lugar, hay buena comida alemana, como el Kassler. Los precios son razonables, aunque por estos días, con la apreciación del real, los valores en Brasil se están poniendo altos para la mayor parte de los latinoamericanos. Un dato: si bien siempre hay mucha gente por las noches y bastante policía, Lapa es una zona que puede causar un poco de temor en algunos turistas. No se alejen demasiado de la zona de bares.

Los armazéns son viejos lugares de despachos de productos -almacenes- que se transformaron en bares. Hay muchos en Rio, pero por mi ubicación en Santa Teresa, el que más visité fue Armazém do Thiago, en la esquina de Santa, en Monte Alegre y Rua Aurea. Mi recomendación es el excelente chope de cerveza negra. Pueden llegar hasta ahí con el bondinho, línea Paula Mattos. Para seguir en Santa Teresa, no olviden el Bar do Mineiro, que no sólo sirve cerveza sino que también es muy conocido por su feijoada.

Entre las particulares categorías de bares de Rio de Janeiro, una categoría en sí misma son los pé-sujo, literalmente traducibles como “pies sucios”. Se trata de bares tradicionales, con cerveza y petiscos -las llamadas “minutas” en Argentina, o platos de salida rápida. Al parecer, se los llamaba pés-sujos porque muchos de sus habitúes no tenían ni para comprar calzado, pero habría que chequear el dato. Un bar en ese estilo, si no quieren irse muy lejos, es el Pavao Azul de Copacabana, en Rua Hilário de Gouveia 71.

Un bar un poco más sofisticado es el pequeño pero muy interesante Academia da Cachaça, en Leblon, rua Conde de Bernardote 26 loja G. Hablaré más sobre él cuando le toque el turno a la entrada sobre Leblon, Ipanema y Copacabana, pero mi recomendación aquí es la rica caipirinha de maracujá (6 reales). Al mediodía tienen buenos menúes por precios muy razonables para la zona (algo menos de 11 reales por persona, más bebidas). En una onda más tradicional, tienen la Casa da Cachaça, en Lapa. Otra opción, si quieren comer no muy lejos de allí, es ir al bar Itahy y comer el frango à Itahy, con pollo en salsa madeira, papas portuguesas, arroz, jamón y champignones. Cuesta 21,50 reales, pero comen dos personas tranquilamente. Se encuentra frente a la plaza de Ipanema, en la rua Maria Quiteria.

Los costos: por lo general, en la mayor parte de los bares la cerveza de 660cm3 suele cotizar en los 3 reales, con picos de 4 a 4,50 reales. Los chopes van de 2 a 2,50 reales. En algunos bares de Lapa -no los más turísticos, precisamente, ni los más vistosos-, y en los suburbios de Rio, los precios son menores. Si piensan comer algo entre dos y compartir, van a gastar por lo menos 35 reales, aunque eso depende de cuantas cervezas se tomen y si quieren postre.

Por cierto: el servicio de mesa siempre se cobra aparte, y es el 10% de lo que se consuma. Recuerden esto a la hora de hacer las cuentas. Es muy común que los mozos busquen que consumamos algo más, o compremos un plato un poco más caro. Es razonable: cuanto más gastemos, mejor 10% tendrán. Por supuesto que aparte pueden optar por dejar algo más como gorjeta -o sea, propina- pero no es obligatorio. Por cierto: no usen “propina”, ya que ese término en portugués significa “soborno” o “coima”. Están avisados :) .

Para aquellos que quieran saber más del tema, no puedo dejar de agregar mi acotación libresca: el Rio Botequim es una guía de bares que puede conseguirse, en inglés y portugués, en muchas librerías de Rio. Tiene una excelente edición, muchas fotos muy interesantes, y comentarios de cada bar. Cuesta alrededor de 23 reales. Está auspiciada por Brahma, que suele ser la cerveza más usual en aquellos bares que sirven chopes.

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