Somalia sigue sin turistas
Africa Julio 4th, 2007
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Somalia tenÃa ministro de turismo. Eso no tiene nada de raro; al fin y al cabo todos los paÃses tienen funcionarios para este sector de la economÃa. La única particularidad de Somalia era que, durante el perÃodo que va de 1990 a 2004, no hubo ningún ingreso de turistas, al menos registrados de manera oficial. Esta historia, que parece más bien el argumento de una novela, era contada en una nota que The Economist publicó en 2004. Las declaraciones de Abdi Jimale Osman tenÃan algunas afirmaciones llamativas, y que mostraban un brutal cruce entre las necesidades de sostener un discurso que atrayera turistas pero que a la vez no podÃa negar las obvias consecuencias de una espantosa guerra civil:
“Tourists can still go and see the former beautiful sights,â€? he says. “The only problem is they’re all totally destroyed.â€? (”Los turistas aún pueden venir y presenciar las hermosas vistas. El único problema es que están totalmente destruidas”).
Y Jimale Osman seguÃa:
“I’m sure tourists would leave Somalia alive and I’m hopeful they wouldn’t be kidnapped. At least, we would try to make sure they were not kidnapped, although it can happen.â€? (Estoy seguro que los turistas pueden dejar Somalia con vida, y espero que no sean secuestradas. Al menos, trataremos de asegurarnos que no sean secuestradas, pero puede suceder”).
Cuando encontré la referencia a la nota de The Economist en una vieja entrada de este blog, decidà investigar en Internet cómo habÃa evolucionado el tema de Somalia y el turismo. Los resultados no fueron muy alentadores. Wikitravel afirma, de manera muy simple:
The simple fact of the matter is that tourism to Somalia is NOT an option
La página dedicada a Somalia en TripAdvisor es un poco más esperanzadora. Se listan al menos dos atracciones turÃsticas y dos hoteles es Mogadiscio, la capital del paÃs, y una serie de notas y referencias. Pero en TripAdvisor nadie hace una reseña de alguno de esos lugares. ¿Seguimos sin turistas? Por suerte, al chequear en Virtual Tourist, encuentro referencias al Safahi Hotel de Mogadiscio, que suele tener como pasajeros a los periodistas que llegan a cubrir el conflicto armado que se da en el paÃs. Por un precio de 20 a 40 dólares al dÃa, tiene tres comidas y es limpio, y cuenta con equipo de aire acondicionado. No siempre funciona, ya que la provisión de energÃa eléctrica no es muy confiable. Al menos ya habÃa encontrado un viajero por Somalia, aunque éste aclaraba que era la única persona que se hospedaba, en ese momento, en el Safahi Hotel. Aclaración importante: quien escribió la reseña en Virtual Tourist aclara que hay que ser cuidadoso al momento de llegar al Safahi, ya que existe un “falso Safahi Hotel”, donde se secuestra a los pasajeros. No hay referencias para el otro hotel de Mogadiscio. En cuanto a las atracciones turÃsticas, el mercado aparece calificado como un lugar “sucio y hostil” por el único comentarista de Trip Advisor, y Shangai Old City, el área de la ciudad antes ocupada por los habitantes con mayores ingresos, hoy está tomado por los “señores de la guerra” que manejan a los distintos sectores en conflicto, y desde ya no está abierto a turistas.
En la actualidad, Somalia está envuelta en una guerra interna que se hizo más cruenta desde principios de 2006. Hay referencias básicas pero informativas en un artÃculo en español en la Wikipedia.
Blogs sobre viajes y turismo, resumen semanal 12
Africa, Argentina, Blogs de turismo, Peru, Relatos de viajes, buenosaires, resumen semanal Julio 21st, 2006
Luego de atrasarse una semana, aquà está la entrega 12 del Resumen Semanal de blogs sobre viajes y turismo. Por cierto, si conocen algún blog sobre esta temática que no haya mencionado aquÃ, pueden avisarme por correo electrónico (jorgegobbi@gmail) o en los comentarios -pero por favor, sin hacer spam de cualquier cosa. En particular, sé que hay muchos blogs en sitios gratuitos como Travelpost o RealTravel, y no hago tiempo como para poder mirar muchos. Si alguien vio alguno que valga la pena, que avise :).
En Saudade hablan de las complejas relaciones entre viaje y comidas picantes… Tengo que dar fe que a veces esas relaciones no son demasiado placenteras. Más en este enlace.
�ngeles Novillo sigue por su extenso viaje por �frica, con un relato sobre Malawi. Más en este enlace.
Nuevo blog sobre el mercado turÃstico: Turistec. Por ahora con pocas entradas, pero interesantes. Abordan el tema de la “experiencia del viaje”, un tema que hemos tocado largamente en este blog (y al que incluso le hemos dedicado un podcast).
¿Donde estaba Anthony Bourdain la semana pasada, en plena filmación de “No Reservations”? En Beirut… Más en World Hum. No se preocupen (o no se alegren): no le pasó nada, salvo que le costó encontrar algún bar para ir a tomar algo (en inglés).
En Travel Vice hablan sobre los “trucos” para sacarles dinero a los turistas, con una historia sobre un turista “francés” perdido en Costa Rica. Más en este enlace (en inglés).
Dave Peer, de The First Ever Blog of Its Kind, anda de viaje por Perú, y comienza sus relatos con esta entrada (en inglés).
En GoodAirs hablan de la moda de las “carnes no tradicionales” en Buenos Aires, en particular del ñandú. Más en este enlace (en inglés).
En The Lobby, el blog de la cadena de hoteles Starwood, se ocupan del crecimiento de Puerto Madero, ya claramente camino a convertirse en el más caro de Buenos Aires. Más en este enlace (en inglés).
En Hotel Marketing analizan las estrategias de Google para ganar buena parte del mercado chino de viajes. Más en este enlace (en inglés).
Frommers, la conocida editorial de guÃas de viajes, ha lanzado una serie de podcasts sobre destinos turÃsticos. El último es sobre Perú. No están nada mal. Más en este enlace (en inglés).
Andy, de Hobo Traveler, ya recibe mails bastante agresivos, que atacan sus relatos por la simple razón que es estadounidense… Imbéciles que se piensan que la nacionalidad define una “esencia” hay por todos lados… Más en este enlace en inglés).
Blogs sobre viajes y turismo, resumen semanal 6
Africa, Argentina, Blogs de turismo, Peru, hoteleria Junio 2nd, 2006
En Crónicas Hoteleras narran un interesante experimento de etologÃa: dejar cerca de la recepción termos con café y leche para analizar el comportamiento de los turistas. Lástima que el experimento debió ser momentáneamente suspendido cuando al hotel llegaron argentinos… Mejor no hablar de ciertas cosas.
Nuevo blog sobre viajes y turismo, en este caso concentrado ante todo en Guatemala: DestinosBlog. Por ahora tienen muy poquitas entradas, pero esperemos que duren. Ya saben, lo difÃcil no es arrancar; más bien es mantenerse.
En HoboTraveler analizan el tema de la guerrilla moÃsta en Nepal, en el marco de una serie de entradas dedicadas al tema (en inglés).
En Explorando Perú, Rolly Valdivia cuenta sobre el incendio en los Pantanos de Villa, la única área natural protegida de Lima. ¿Será casualidad que en la reserva ecológica de Buenos Aires también hay incendios tan seguido?
A alguien se le tenÃa que ocurrir: tarjetas postales personalizadas, provistas por máquinas ubicadas en puntos turÃsticos importantes como la Puerta de Brandeburgo en BerlÃn, y que nos permite aparecer en una foto tomada directamente con el monumento histórico detrás (en inglés). Visto originalmente en No puedo creer que lo hayan inventado.
Ã?ngeles Novillo sale para su recorrido por Ã?frica, luego de meses de preparación. Irá contando el viaje en su blog, aunque seguramente en ese punto se las tendrá que ver con las limitaciones de la infraestructura de Internet en Ã?frica. Desde aquÃ, que disfrute el viaje :).
Como escribir acerca de Africa
Africa, Relatos de viajes Mayo 29th, 2006
A principios de año, publiqué una entrada sobre “How to Write about Africa”, un duro y excelente artÃculo de Binyavanga Wainaina, que critica todos los lugares comunes sobre la escritura de viajes acerca del continente africano. En aquella ocasión, marqué el hecho de que, desde este lado del mundo, también solemos encontrarnos con representaciones bastante extendidas de América Latina y su “magia” -lo que algunos llaman “macondismo”. Pero seguramente el caso de Ã?frica es realmente peor; el continente sólo aparece en las noticias cuando hay guerras, matanzas generalizadas, hambrunas o desastres ecológicos.
El texto de Binyavanga Wainaina fue publicado originalmente en inglés en Granta, pero Ã?ngeles Novillo, que está preparando su inminente viaje por algunas semanas algunos meses a Ã?frica, tuvo la gentileza de traducirlo, y enviármelo por correo electrónico para compartirlo con ustedes. Asà que aquà tienen la traducción de How to write about Africa, un texto con una fuerza crÃtica realmente notable.
Como escribir acerca de Ã?frica
Por Binyavanga Wainaina
Traducción: �ngeles Novillo (www.angelesnovillo.blogspot.com)
Algunas recomendaciones: las puestas del sol y el hambre están bien.
Siempre use la palabra “Oscuridad” o “Safari” en su tÃtulo. Los subtÃtulos pueden incluir las palabras “Zanzibar”, “Masai”, “zulú”, “Zambezi”, “Congo”, “Nilo”, “Grande”, “Cielo, “Sombra”, “Tambor”, “Sol” o “Pasado”. También son útiles palabras como “Guerrilleros”, “Sin tiempo”, “Primordial” y “Tribal”. Haga referencia a que “Gente” quiere decir a africanos que no son negros, mientras “la Gente” significa a africanos negros.
Nunca tenga una foto de un africano bien adaptado en la tapa de su libro, o dentro de él, a menos que aquel africano haya ganado el Premio Nóbel. Utilice una AK-47, costillas prominentes, pechos desnudos. Si debe incluir a un africano, asegúrese de poner un Masai o vestido de Dogon o zulú.
En su texto, trate a Ã?frica como si fuera un único paÃs. Es calurosa y polvorienta, con prados ondulados y enormes manadas de animales, y la gente es alta y delgada, y pasa hambre. O es calurosa y llena de vapor, con gente de muy baja estatura que come a primates. No se atasque con descripciones precisas. Ã?frica es grande: cincuenta y cuatro paÃses, 900 millones de personas que están muy ocupadas con el hambre, muriendo y en guerra o emigrando como para leer su libro. El continente está lleno de desiertos, selvas, tierras altas, sabanas y muchas otras cosas, pero a su lector no le preocupa esto en lo mas mÃnimo, asà que mantenga sus descripciones románticas y evocadoras, no especÃficas.
Asegúrese que usted muestra como los africanos tienen la música y el ritmo profundamente arraigado en sus almas, y comen cosas que ninguna otra gente comerÃa. No mencione el arroz, la carne ni el trigo; el cerebro de mono es la opción en la cocina de un africano, junto con la cabra, serpiente, gusanos y comidas en base a carne de caza. Asegúrese de mostrar que es capaz de comer tal alimento sin estremecerse, y describa como aprende a disfrutar de ello — porque a usted le importa.
Tabúes innombrables: escenas domésticas ordinarias, amor entre Africanos (a menos que implique una muerte), referencias a escritores africanos o intelectuales, mención de niños asistiendo a la escuela que no sufren de fiebre Ebola o mutilación genital femenina.
En todas partes del libro, adopte una voz silenciosa, en conspiración con el lector, y un tono triste de “esperé tanto”. Establezca temprano que su liberalismo es impecable, y mencione cerca del principio cuánto ama a Ã?frica, como se enamoró del lugar y no puede vivir sin ella. Ã?frica es el único continente que usted puede amar - aprovéchese de esto. Si usted es un hombre, deambule por sus selvas vÃrgenes y calurosas. Si usted es una mujer, trate a Ã?frica como un hombre que lleva puesta una chaleco caqui y que desaparece lejos en una puesta del sol.
�frica debe ser compadecida, adorada o dominada. Sea cual fuere el ángulo que usted tome, asegúrese de dejar una impresión fuerte de que sin su intervención y su tan importante libro, �frica esta condenada.
Sus personajes africanos pueden incluir guerreros desnudos, criados leales, adivinos y videntes, antiguos sabios que viven en un hermético esplendor. O polÃticos corruptos. Ineptas y polÃgamas guÃas turÃsticas y prostitutas con las que usted haya dormido. El Criado Leal siempre se comporta como un niño de siete años y necesita una mano firme; se asusta de las serpientes, es bueno con los niños, y siempre lo implica en sus complejos dramas domésticos.
El Sabio Antiguo siempre viene de una tribu noble (no las tribus que buscan enriquecerse como las Gikuyu, Igbo o Shona). Él tiene ojos reumáticos y está ligado a la Tierra. El africano moderno es un hombre gordo que roba y trabaja en la oficina de visados, y rechaza permisos de trabajo a calificados occidentales que realmente se preocupan por Ã?frica. Él es un enemigo de desarrollo, y usa su trabajo gubernamental para hacerle difÃcil a extranjeros pragmáticos y de buen corazón establecer sus ONG o Zonas de Conservación Legales. O él es un polÃtico intelectual, educado en Oxford, convertido en asesino en serie vestido con un traje de Savile Row. Es un canÃbal al que le gusta el champaña Cristal, y su madre es una hechicera rica quien realmente dirige al paÃs.
Entre sus personajes siempre debe incluir al africano que pasa hambre, que vaga en el campamento de refugiados casi desnudo, y espera la benevolencia de Occidente. Sus niños tienen moscas en sus párpados y vientres henchidos y los pechos de ellas son chatos y vacÃos. Debe parecer completamente indefensa. No puede tener ningún pasado, ni historia; tales desviaciones arruinan el momento dramático. Los gemidos están bien. Ella nunca debe decir nada sobre si misma en el diálogo excepto hablar de su (indecible) sufrimiento.
También asegúrese de incluir a una mujer cálida y maternal quien tiene una risa sonora y está preocupada por su bienestar. Sólo llámela “Mama”. Sus niños son todos delincuentes. Estos personajes deberÃan rondar a su héroe principal, para hacerlo lucir mejor. Su héroe puede enseñarles, bañarlos, alimentarlos; cuida de muchos bebés y ha visto a la muerte. Su héroe puede ser usted (si es reportero), o una bella y trágica celebridad o aristócrata internacional que ahora siente cariño por los animales (si es ficción).
Los malos personajes occidentales podrÃan incluir a niños de Ministros Conservadores, Afrikaners, o los empleados del Banco Mundial. Hablando de la explotación por extranjeros mencione a los comerciantes chinos e hindúes. Culpe a Occidente por la situación de Ã?frica. Pero no sea demasiado especÃfico. Esta bien que dé amplias pinceladas por todas partes.
Evite tener a sus personajes africanos riendo o luchando por educar a sus niños, o sólo hágalo de forma mundana. Haga que ellos inspiren algo sobre Europa o América en Ã?frica. Los personajes africanos deberÃan ser coloridos, exóticos, más grandes que la vida — pero vacÃos por dentro, sin diálogo, sin conflictos o soluciones en sus historias, nada de profundidad o capricho con que aturdir la causa.
Describa detalladamente pechos desnudos (jóvenes, viejos, conservadores, recientemente violados, grandes, pequeños) o genitales mutilados, o genitales realzados. O cualquier clase de genitales. Y cadáveres. O, mejor, cadáveres desnudos. Y sobre todo pudrición de cadáveres desnudos. Recuerde: cualquier publicación que presente haciendo que haga que la gente parezca asquerosa y miserable, hará referencia a ‘la verdadera Ã?frica’, y usted quiere esto en su contratapa. No se sienta delicado sobre esto: usted está tratando de ayudarles a conseguir la ayuda del Occidente. El tabú más grande en la escritura sobre Ã?frica es describir o mostrar gente blanca que muera o sufra.
Los animales, por otra parte, deben ser personajes tratados como bien estructurados, complejos. Ellos hablan (o gruñen sacudiendo sus melenas orgullosamente) y tienen nombres, ambiciones y deseos. Ellos también tienen valores de familia: ¿ve cómo los leones enseñan a sus crÃas? Las elefantas son protectoras y buenas feministas o dignificados patriarcas. O son gorilas. Nunca, jamás diga algo negativo sobre un elefante o un gorila. Los elefantes pueden atacar la propiedad de la gente, destruir sus cosechas, y hasta matarlos. Siempre tome el lado del elefante. Los grandes felinos tienen acento de escuelas públicas. Las hienas son justas y tienen acento, vagamente del Medio Oriente. Cualquier africano petiso que vive en la selva o el desierto puede ser retratado con buen humor (a menos que ellos estén en el conflicto con un elefante o chimpancé o gorila, en cuyo caso ellos deberán verse como el mismÃsimo mal).
Después de los activistas celebres y los trabajadores de asistencia, los ecologistas son la gente más importante de Ã?frica. No los ofenda. Usted los necesita para que lo inviten a su animado rancho de 30,000 acres o “zona de conservación”, y este es el único modo en que usted conseguirá entrevistar al activista célebre. A menudo una tapa de libro con un ecologista heroico parece trabajar mágicamente en las ventas. Alguien blanco, bronceado y utilizando prendas caqui, quién alguna vez tuvo a un antÃlope como mascota o una granja, es un ecologista que conserva la herencia rica de Ã?frica. Entrevistando a él o ella, no pregunte con cuanta financiación cuentan; no pregunte cuanto dinero ganan con sus animales. Nunca pregunte cuánto le pagan a sus empleados.
Perderá a los lectores si no menciona la luz en Ã?frica. Y los atardeceres; la puesta del sol africana es obligatoria. Es siempre grande y roja. Siempre existe un amplio cielo. Los espacios abiertos y los animales salvajes son crÃticos - Ã?frica es la Tierra de estos amplios espacios. Al escribir sobre la situación grave de la flora y fauna, asegúrese de mencionar que Ã?frica está superpoblada. Cuando su personaje principal esté en un desierto o selva que conviva con pueblos indÃgenas (cualquier persona de baja estatura) debe asegúrese de mencionar bien que Ã?frica ha sido despoblada severamente por el Sida y la Guerra (utilice letras mayúsculas).
Usted también necesitará un club nocturno llamado Tropicana, donde mercenarios, malignos nuevos ricos africanos, prostitutas, guerrilleros y expatriados se juntan.
Siempre termine su libro citando a Nelson Mandela diciendo algo sobre el arco iris o los renacimientos. Porque a usted le importa.
Como (no) escribir sobre Africa
Africa, literatura Enero 17th, 2006
En su texto, trate Ã?frica como si fuera un sólo paÃs. Es caluroso y polvoriento, con matas de pasto rodando y grandes hordas de animales y gente alta y delgada que se muere de hambre. O es caluroso y húmedo, con gente muy pequeña que come monos. No te molestes en dar descripciones precisas. Ã?frica es grande: 54 paÃses, 900 millones de personas que están demasiado ocupadas por el hambre, la muerte, las guerras y el exilio como para leer tu libro. El continente está lleno de desiertos, selvas, sabanas, altiplanos y muchas otra cosas, pero tus lectores no tienen mayor interés en ello, asà que mantén tus descripciones más bien románticas, evocativas y no muy particulares
En un demoledor e interesante texto, Binyavanga Wainaina se encarga de listar de manera muy irónica todos los lugares comunes que sobre Ã?frica se la pasan diciendo los escritores de viajes. Siempre aparecen los mismos tópicos generalizadores, como si todo el continente fuera lo mismo. Un poco lo que a veces nos sucede cuando leemos descripciones de América Latina donde todo es homogeneizado. Pero con Ã?frica las cosas son aún peores, ya que el continente es seguramente el que peor cobertura periodÃstica tiene, y las noticias que nos llegan de allà se refieren casi siempre a desastres naturales y golpes de Estado.
Pero hacÃa tiempo que no leÃa algo tan irónicamente duro como este texto de Binyavanga Wainaina. Incluso el final es un verdadero palo para los lugares comunes de terminar con alguna frase esperanzadora:
Siempre termine su libro con Nelson Mandela diciendo algo sobre arco iris y renacimientos. Porque a usted le importa
El texto lo pueden leer en Granta -obviamente, en inglés. Con tiempo, valdrÃa la pena traducirlo completo, porque es muy interesante (visto originalmente en World Hum).
Nativos y viajeros, o las interacciones equivocadas
Africa, Movilidades, Teoria y conceptos, Turismo, Viajes Enero 9th, 2006
En todo Senegal no hay más que una sola lÃnea internacional (de tren) -a Bamako, capital de MalÃ, y una nacional, corta, a Saint Louis. El tren de Bamako circula dos veces por semana y el de Saint Louis hace una salida al dÃa. Por lo tanto, lo más habitual es que en la estación no haya nadie (…) Sólo cuando el sol brilla ya sobre la ciudad aparecen los primeros viajeros (…) Un poco antes, en el andén, he conocido a una pareja de jóvenes escoceses de Glasgow que atraviesan Ã?frica Occidental desde Casablanca hasta Niamey (…) En la gran estación de Tambacounda se estropeó la locomotora (…) Todo indicaba que nos quedarÃamos parados un buen rato. En poco tiempo se reunió un nutrido grupo de curiosos de la ciudad. Animé a los escoceses a que bajásemos a echar un vistazo y charlar con la gente. Se negaron en redondo. No querÃan conocer ni hablar con nadie. Se negaban a entablar relación alguna y no visitarÃan a nadie. Si se les acercaba alguien, daban la vuelta y se alejaban (…) Esa actitud suya era el producto de una experiencia breve pero mala. Se habÃan convencido de una cosa: si hablaban con alguien, su interlocutor siempre acababa pidiéndoles algo, dando por descontado diversas cosas: que le conseguirÃan una beca, le encontrarÃan un trabajo o le darÃan dinero (…) Ese tipo de quejas pronto habÃa comenzado a repetirse. No sabÃan como reaccionar. Se sentÃan impotentes. Finalmente, decepcionados y vencidos, habÃan tomado una decisión: nada de contactos, encuentros y charlas. Y se mantenÃan fieles en su determinación. Les explico a los escoceses que las demandas de sus interlocutores son consecuencia de la convicción, que comparten muchos africanos, de que el blanco lo tiene todo. En cualquier caso, que tiene tiene mucho más que el negro. Y si en su camino se le aparece un blanco, es como si la gallina le pusiera al africano un huevo de oro. Tiene que aprovechar la oportunidad, no puede dormirse, dejar pasar la ocasión (…) Aunque también hay en todo ello una diferencia de costumbres y de expectativas. La africana es una cultura del intercambio. Tú me das algo y es mi obligación corresponderte. Y no sólo es mi obligación. Lo exige mi dignidad, mi honor y mi humanidad. En el curso del intercambio, las relaciones interpersonales adoptan su forma más elevada (…) En semejante cultura, todo cobra la forma de un regalo que exige ser recompensado. El regalo no devuelto pesa sobre aquel que no ha correspondido al mismo, le quema en la conciencia e, incluso, puede causarle una desgracia (…) Surgen muchos malentendidos cuando una de las partes no comprende que son susceptibles de intercambio valores de naturaleza diversa, por ejemplo, que los simbólicos se cambien por los materiales y viceversa. Si un africano se acerca a unos escoceses, no deja de colmarlos con un sinfÃn de regalos: los agasaja con su presencia y atención, al prevenirles de unos ladrones les ofrece información, les proporciona seguridad, etc. Es lógico que hombre tan generoso espere ahora que se le corresponda, que se le ofrezca una recompensa que satisfaga sus expectativas. Sin embargo, ve, atónito, que los escoceses ponen cara de vinagre o que, incluso, ¡le dan la espalda y se marchan!
Riszard Kapuscinski, “Madame Diuf vuelve a casa”, en Ébano. Barcelona, Anagrama, 2000.
Casi un año atrás, hablaba de la incomodidad de muchos viajeros ante la imposibilidad de sostener una interacción con muchos nativos sin que eso implicara, en cierto momento, la posibilidad de un intercambio material o una transacción comercial. Dicho simple: que en muchos lugares de la tierra sólo se nos acerquen para querer vendernos algo, recomendarnos un hotel, una excursión, sacarnos algún rédito. En aquella ocasión, me preguntaba:
¿Por qué una persona que vive en un lugar turÃstico se acercarÃa a hablar con un turista en particular, si ve miles por semana? ¿Acaso nos pensamos que somos especiales, que somos “el turista buena ondaâ€? que todos estaban esperando?
Y me contestaba:
La verdad es que si toleran nuestra masiva presencia es porque pueden sacar rédito económico de ello. Si no fuera por esa posibilidad, ya nos hubieran invitado a no aparecer más por allÃ.
Claro que el tema que plantea Kapuscinski en la larga cita que abre esta entrada es de carácter relacionado con esa preocupación: ¿qué hacemos cuando las expectativas de una interacción no coinciden? Es un poco el planteo que hacÃa el antropólogo / psiquiatra Gregory Bateson con su noción de marco metacomunicativo: para poder llevar a cabo una interacción, los participantes deben tener en claro ciertas premisas en común. En el caso de los escoceses y los africanos, ambos no comparten las premisas del marco metacomunicativo. Mientras que para los primeros la frase que organiza el marco es “esto es una charla motivada por una simpatÃa personal” (lo cual excluye de manera taxativa que se trata de una interacción motivada por un interés material) para los “africanos” la premisa serÃa “esto es una oportunidad de negocios”. Semejante desacuerdo en las bases de la interacción a la larga llevan a un conflicto, y a la eventual ruptura de la comunicación. Pero lo interesante es que ambas partes operan a partir de una noción de sentido común; la actitud de otro, en ese marco, es incomprensible, y eventualmente, molesta. No se trata que una de las partes tengan la razón; en su medida, los dos lados de la interacción proceden de la manera que asumen como “socialmente natural”.
Frente a ello, no deja de ser comprensible que tanto nativos y turistas, en múltiples ocasiones, sean incapaces de entenderse en los términos que ambos plantean como “naturales”. De entrada, sus marcos metacomunicativos estaban organizados a partir de asunciones implÃcitas muy diferentes. Mientras los turistas asumen que los nativos deberÃan charlar con ellos porque son “interesantes”, del otro lado los ven como parte de una gran masa poco diferenciada de visitantes a la cual se le puede extraer un rédito; de otra manera, su presencia allà no serÃa bienvenida. De hecho, los turistas no son bien recibidos en cualquier lado; ciertas zonas de las ciudades y pueblos le suelen estar simbólicamente vedados, y su presencia no suele provocar mucho placer.
A partir de aquÃ, se abre todo un amplio campo, que va desde los sentidos comunes hasta las construcciones de diferencia entre nativos y turistas. Pero de eso seguimos hablando mañana.
Lineas aereas inseguras
Aerolineas, Africa, Asia Agosto 30th, 2005
El diario argentino La Nación publica hoy una noticia acerca de la difusión, por parte de las autoridades francesas y belgas, de una lista con las aerolÃneas más inseguras del mundo. Aparecen Air Koryo (Corea del Norte); Air Saint Thomas (Estados Unidos); International Air Services (Liberia) Lineas Aer de Mozambique (Mozambique); Transairways, subcontratada por LAM, Phuket Airlines (Tailandia); Africa Lines (República Centroafricana), Air Memphis (Egipto), Air Van Airlines (Armenia), Central Air Express (República Democrática del Congo), I.C.T.T.P.W. (Libia), International Air Tours Ltd. (Nigeria), Johnsons Air Ltd. (Ghana), Silverback Cargo Freighters (Ruanda) y South Airlines (Ucrania).
Al menos, podemos decir que por fin América Latina no es incluida en un listado de algo malo…
Las particulares relaciones entre movilidad, telecomunicaciones y pobreza
Africa, Movilidades virtuales, comunicacion Agosto 25th, 2005
Esas paradojas particulares de la economÃa de mercado: el continente más pobre del mundo, Ã?frica, ha sido en los últimos años la región del mundo con mayor crecimiento en la cantidad de celulares. Se pasó de 7,5 millones de móviles en 1999 a casi 80 millones en la actualidad; 1 de cada 11 africanos tiene celular. Esto representa un 58% de crecimiento anual, mientras que ne el mismo perÃodo Asia tuvo un alza del 34%.
¿Cómo pueden combinarse pobreza y demanda por nuevos servicios? Ante la mala infraestructura de las lÃneas fijas, muchas personas optan por hacer lo que en estudios de tecnologÃa se conoce como leap frog: pasar de una largo una tecnologÃa instalada y usar directamente la más nueva. En este caso, ni siquiera instalar un teléfono de lÃnea fija y seguir derecho hacia los celulares. Es paradójico: a pesar de que la mayorÃa de los africanos vive con apenas 2 dólares al dÃa, muchos de ellos necesitan tener acceso a celulares para poder trabajar. A eso, claro, hay que agregarle la explosión de la oferta de teléfonos móviles muy económicos, con planes prepagos que permiten controlar el consumo a costa de pagar minutos de aire muy caros. Esto es muy similar a lo que pasa en América Latina, por cierto. Dos datos interesantes. Uno: la quinta parte de los celulares del continente se concentran en Sudáfrica. Dos: en 2003, las telcos de Nigeria tuvieron que suspender la venta de chips y aparatos nuevos para renovar la red, que estaba completamente saturada.
La posesión de un celular es una oportunidad de negocios en este tipo de paÃses. Sólo puedo citar un ejemplo que vi varias veces en Bolivia: personas que tienen varios celulares atados en su cintura, y que permiten hacer llamados a partir del pago de un precio fijo, que a muchos destinos es más económico que en las redes fijas tradicionales. Si bien esto se relaciona con lo caro que es hblar por teléfono en Bolivia, no deja de ser interesante como modelo de supervivencia y de encontrar nuevas oportunidades de hacer dinero con los servicios de comunicaciones.
La noticia se puede ver en el Herald International Tribune, y la vi originalmente en New Mobilities, el blog del Cemore.
Bonus: algunos datos sobre pobreza en Ã?frica.
Tomado de Purse Lip Square Jaw.










