Viajeros de negocios y centros de convenciones

negocios Julio 24th, 2008

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En las últimas semanas, han aparecido varias noticias que apuntan a una desaceleración del crecimiento del segmento de viajeros de negocios, uno de los más rentables de la industria. Una de las razones es el aumento de los costos, debido a la inflación y a la suba de los precios de los pasajes. Las consecuencias, desde ya, son importantes. Hay que sumar otros problemas: las aerolíneas en Estados Unidos siguen con fuertes pérdidas, debido a los altos costos del petróleo, y algunas cadenas hoteleras han comunicado que esperan menores ganancias.

A pesar de ello, la industria de los centros de convenciones siguen en alza. 40 ciudades en América del Norte están construyendo o ampliando esos centros de recepción de viajeros de negocios, con la intención de atraer más eventos. Desde ya, parece bastante notable que esas ciudades hagan esas inversiones, en muchos casos con fondos públicos, para posicionarse agresivamente en un mercado que parece tener no tan buenas perspectivas en los próximos años.

Claro que esta película ya la vimos, en particular en Estados Unidos. Ya en la década del ‘80 se había vivido una burbuja turística similar. Impulsado por el recorte de las transferencias federales, muchas ciudades buscaron lograr nuevas fuentes de ingresos. Y uno de los sectores a los que se apuntó fue el turismo. Por desgracia, muchas ciudades estadounidenses usaron la misma fórmula: construir grandes centros de convenciones, nuevos estadios deportivos, reciclaron algún barrio tradicional, e impulsaron gigantescos centros de compras. Ya en ese momento los resultados no fueron muy buenos; muchas ciudades se encontraron que, para atraer nuevos eventos de negocios, debían incluso subsidiar estos congresos. Si bien el impacto sobre el resto de la economía podía ser positivo, se trataba de un costo no planificado.

Sobre el tema de las ciudades estadounidenses y los centros de convenciones, hablamos en este blog en la entrada Burbujas turisticas. Sobre la actual burbuja de centros comerciales, se puede ver un artículo en el diario canadiense Globe and Mail y en el blog Gulliver de The Economist.

Los peores turistas

Asides, china Julio 17th, 2008

Los peores turistas del planeta: un estudio realizado entre cuatro mil empleados de hoteles, bajo el auspicio de Expedia, encuentra que los chinos, franceses e indios son señalados en el grupo de los peores turistas del planeta. Entre otros temas, los califican de maleducados y de poco interesados en la cultura local.

Tu libro de viajes preferido

libros Julio 17th, 2008

A partir de una buena idea del blog sobre viajes y turismo de The Guardian -que es interesante pero se actualiza bastante poco-, se me ocurrió que podría preguntarles sobre sus libros favoritos de viajes. Es una idea simple, pero que tiene un punto interesante: que al revelar sus gustos ayuden a otros lectores a encontrar buenos libros.

Mi elección: Las ciudades invisibles, de Italo Calvino. Es una elección un tanto tramposa; en realidad, es un libro de ficción. Pero en los relatos que Marco Polo le hace al Kublai Khan de las ciudades que están dentro de su imperio, es posible reconocer todo tipo de ciudades, de lecturas de lo urbano, de relación entre la mirada del viajero y el lugar visitado. Es un texto absolutamente maravilloso, y que se disfruta mucho más si lo leen mientras viajan.

Mi otra recomendación es un clásico; es En Patagonia, de Bruce Chatwin. Aún cuando la narración es bastante morosa, se trata de un libro que descubre una faceta constitutiva del imaginario de esa región: que lo particular de ese lugar está en la gente que lo habita. Algo muy diferente a lo que muchas veces se marca en Argentina, donde se asume que lo maravilloso de la Patagonia son sus paisajes, y que la gente es casi accesoria -no me atrevo a hablar de como se verá el tema en Chile, que comparte con Argentina la presencia en Patagonia, pero tal vez algún lector de ese país pueda agregar algunas ideas.

Ahora es su turno: ¿cuál es su libro de viajes / sobre viajes preferido?

Ecoturismo y el problema de las clasificaciones

Teoria y conceptos Julio 15th, 2008

¿Se puede calificar como “ecológico” a un tipo de comportamiento que, necesariamente, contamina el medio ambiente, provoca alteraciones en la fauna y la flora local e introduce potenciales problemas futuros de sustentabilidad en un lugar? Mi problema con la calificación de “ecoturismo” es que por lo general no designa un comportamiento sustentable a largo plazo; más bien, es una forma de denominar a formas de viajes por ocio que en teoría contamina menos. Y eso cuando es algo más que una simple denominación de marketing.

Viajar implica usar medios de transporte, que son en menor o mayor medida contaminantes, o requieren del uso de fuentes de energía. Particularmente, viajar en avión es una de las mayores fuentes de contaminación actuales, y la aviación todavía tiene que dar mayores pasos en el tema de ahorro de combustible.

Los proyectos ecoturísticos, además, suelen localizarse en áreas de escaso desarrollo urbano, que francamente estarían mejor protegidas con menor presencia humana por allí. Para peor, muchos de estos emprendimientos ofrecen servicios con las mejores comodidades de la vida urbana, lo que implica ofrecer servicios que usan grandes cantidades de agua y generan mucha basura.

A mí, como a muchos de ustedes, me encanta viajar. Pero eso no significa aceptar de manera acrítica ciertas clasificaciones. Buena parte del cambio que debe hacer la industria turística para ser medioambientalmente responsable implica reconocer los problemas que causa, antes que ponerse lindas etiquetas que simplemente tranquilizan conciencias antes que solucionan problemas.

Lamento decirlo, pero para hacer verdadero “ecoturismo”, lo mejor que pueden hacer es quedarse en casa. Cualquier forma de movilidad en la actualidad tiene un impacto sobre el medio ambiente -la llamada “huella ecológica” o “ecological footprint“- que puede ser mayor o menor. Pero que cierto tipo de turismo sea menos dañino para el medio ambiente no lo convierte en “eco” nada. Hay quien vende y quien compra, pero no parece necesario hacerse cargo de las clasificaciones que le convienen, sobre todo, a otras personas.

Si, hoy me levanté con ganas de pelear un poco :P

New York: hello, again

Estados Unidos, libros Julio 11th, 2008

Grand Central
Ya que el viaje a Europa tenía escala en New York, pasé unos días aquí en plan familiar, aproveché para visitar zonas de New York que no conocía -Coney Island, en estas épocas con mucha gente paseando (la foto del final), la estación de trenes de Grand Central (es la foto que abre la entrada) y Harlem. Ya habrá tiempo para contar sobre ello.

Pero una de las cosas que siempre disfruto es revisar las librerías, donde siempre hay una gran cantidad de libros que me encantaría comprar. Pero las limitaciones del bolsillo y del peso permitido por las aerolíneas logran ponerme en línea, y el balance final siempre termina más o menos equilibrado. Varios de los libros que compré van a ser reseñados en este blog -Dubai. The Vulnerability of Success, de Christopher Davidson; Architourism, editado por Joan Ockman y Salomon Frausto, y que estaba de oferta en el MOMA; The World According to Tom Dispatch. America in the new age of empire, de Tom Engelhardt; y Starbucked, de Taylor Clark. Otros me interesaban para mi tesis de doctorado o para seguir investigando el tema blogs y redes sociales, como Heres Comes Everybody. The power of organizing without organizations, de Clay Shirky; Blogging Heroes. Interviews with 30 of the World’s Top Bloggers, de Michael Banks; Groundswell. Winning in a world transformed by social technologies, de Charlene Li y Josh Bernoff.

Algo que me llamó la atención: en una visita a una librería Barnes & Noble, comencé a mirar en la sección revistas. En Argentina, apenas si tenemos revistas de viajes y turismo; entre las pocas posibilidades de consumo y los altos costos, no hay muchas alternativas. Estados Unidos está más bien en el otro extremo, y editan revistas de cualquier cosa. Por ejemplo, Fido, una revista de viajes y estilos de vida… para perros.

Levanta la patita y viaja
En algunas horas voy a estar de regreso en Buenos Aires, así que me voy a pasear un poco más, y a pasar un poco de calor antes de volver al invierno porteño.

Cyclone

Turismo extremo

Asides, Teoria y conceptos Julio 9th, 2008

Why extreme tourism is here to stay: el blog sobre viajes del diario inglés The Guardian publica hoy una columna de Peter Burns sobre las razones de porqué el turismo ha llegado para quedarse, y es cada vez más una metáfora de la vida cotidiana.

Praga y la turistificacion

europa Julio 8th, 2008

Ayer escribía sobre un lado que sentí muy interesante en Praga: la de una ciudad que se conoce al caminar. Pero no todo es positivo. Antes de pasar por ella, había estado en la misma semana en Budapest y Bratislava. Ambas son mucho menos turísticas que la capital checa, y pasear por ellas había sido una experiencia de recorrer la ciudad sin necesidad de atender demasiado a los signos de lo turístico. O sea, sin preocuparme por comer en ciertas zonas porque me cobrarían cualquier cosa, o sin ver demasiadas personas sólo dedicadas a vivir del turismo, e incluso sin tener mayor cuidado en el tema seguridad. Eso cambió en Praga.

Las “procesiones” sobre el puente de Karlovy no son un rasgo tan negativo como la necesidad de recuperar en Praga toda una serie de marcadores espaciales y de comportamiento que debemos asociar a los lugares turistificados. En primer lugar, el tema de la seguridad. Advertencia que escuchamos un par de veces en la ciudad: “cuidado con los carteristas en lugares muy concurridos”. No hay robos violentos, nos aclararon, pero mejor tener en claro que alguien puede meter mano en tu bolsillo o bolso apenas te descuides. Segundo, los precios más altos a medida que más te acercas a las zonas más turísticas -aunque esto se nota más en cosas como los souvenires y la comida que en la cerveza, que se mantiene siempre en precios bastante razonables. Tercero, la aparición en las calles de muchas personas que se dedican a vivir en los márgenes de la industria turística, que te piden dinero en checo, que quieren que firmes unos listados para vaya a saber qué motivo, que quieren cambiarte dólares, euros, o la moneda que sea. No incluyo aquí el tema de los carteristas, que separé en el primer punto -no voy a mezclar estas cosas con el tema de la delincuencia, se trata de temas diferentes. Cuarto, dedicarse a mirar varias veces en las casas de cambio antes de cambiar euros o dólares, ya que varias pagan bastante menos o cobran comisiones por su trabajo.

O sea: Praga es el lugar dónde hay que recuperar el sentido del turista que desconfía, algo que no puedo dejar de sentir como una pérdida, o como un estado de cosas que no querría vivir. No es un tema moral; es simplemente una cuestión de libertad. La misma libertad de Budapest o Bratislava no se repetía en Praga, donde había que volver a encender los “sensores del turista”. Desde ya, hay lugares mucho peores en este sentido, pero en comparación, Praga fue el lugar en el listado de este viaje que más cerca estaba de ese punto. Se supone que es lógico que, donde hay más negocio, haya más participantes que busquen sacar algo de él. Y en Praga hay más negocio, y nosotros somos parte de él. Quieran o no, vas a jugar el juego.

Praga, o el deambular

europa Julio 7th, 2008

San Wenceslas, al atardecer

Praga es una ciudad para el caminante. Es una ciudad que sólo se conoce cuando uno, simplemente, se dedica a ir de aquí para allá sin demasiado rumbo y sin tanto mirar los mapas. No es una tarea sencilla en julio; las calles están repletas de otros turistas, algo que por supuesto es mucho más notorio en las áreas más turística, como el puente de Karlovy, donde parece que formamos parte de una procesión.

En un tiempo en el cual todavía muchas ciudades insisten en un modelo de urbe creada alrededor del auto, Praga es una experiencia mucho más cercana a quienes nos gusta conocer sin necesidad de apelar a otros medios de transporte que no sean los públicos. Lo que sigue es más bien una selección desordenada de tópicos más bien positivos de la ciudad.

Noche en Praga

Debo reconocer que hacía mucho tiempo que quería conocer esta ciudad, y lo que vi estaba completamente a la altura de lo que esperaba. Y me sentí bien con tener cierta ausencia de información; prácticamente había preferido no saber donde estaban los lugares más importantes, cuáles eran las iglesias a visitar, y cosas así. Las cosas, simplemente, se aparecieron. Las fachadas, las cervecerías, los “lugares importantes”, se aparecían con simplemente seguir al resto de los turistas. Ya se han hecho muchos paralelos entre la idea de “procesión religiosa” y el turismo como una forma de veneración de ciertos espacios, por lo general legitimados por la industria y las guías de turismo. Ya había notado esa auto orientación de muchos turistas, esa seguridad de seguir a la multitud hacia donde “seguro habrá algo que ver”. El centro de Praga está repleto de turistas como nosotros, y toda idea de ir hacia donde los cuerpos no saturen el espacio urbano es un tanto imposible. Sólo queda caminar. O detenerse a tomar cervezas ricas y baratas. O buscar la sombra para pasar el calor de julio. O detenerse en los puestos callejeros a comer alguna comida rápida para recuperar fuerzas.

Comida en la calle

Caminar es conocer Praga. Eso me gusta. Incluso cuando, a veces, sea seguir a la multitud, o caer en la cuenta que no podemos evitarla. Es el lado bueno de una hermosa ciudad. Pero esas misma turistificación de la experiencia a veces se conecta con cosas no tan buenas. Sobre eso, mañana.

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