Cronicas Cariocas VII: bares, botequins y armazens
brasil Febrero 28th, 2006
Una de las tradiciones más interesantes de Rio de Janeiro son sus bares, muchos de ellos realmente muy interesantes para visitar. Durante mi estadía, me ocupé de pasar por algunos de ellos, y probar sus tradicionales comidas rápidas, o a tomar chopes de cerveza bien helada. Una de las zonas con buenos bares es Lapa, un barrio pegado al centro, y famoso por su vida nocturna. Allí, uno frente al otro, en la Avenida Mem de Sá, se encuentran el Carioca da Gema, recomendados para quienes quieran escuchar música brasileña, y el Bar Brasil, un viejo establecimiento de madera que recuerda a los tradicionales bares de Montevideo, otra ciudad con estupendos bares. Allí sirven un muy apetitoso frango defumado -o pollo ahumado- que vale la pena acompañar con varios chopes. En ese mismo lugar, hay buena comida alemana, como el Kassler. Los precios son razonables, aunque por estos días, con la apreciación del real, los valores en Brasil se están poniendo altos para la mayor parte de los latinoamericanos. Un dato: si bien siempre hay mucha gente por las noches y bastante policía, Lapa es una zona que puede causar un poco de temor en algunos turistas. No se alejen demasiado de la zona de bares.
Los armazéns son viejos lugares de despachos de productos -almacenes- que se transformaron en bares. Hay muchos en Rio, pero por mi ubicación en Santa Teresa, el que más visité fue Armazém do Thiago, en la esquina de Santa, en Monte Alegre y Rua Aurea. Mi recomendación es el excelente chope de cerveza negra. Pueden llegar hasta ahí con el bondinho, línea Paula Mattos. Para seguir en Santa Teresa, no olviden el Bar do Mineiro, que no sólo sirve cerveza sino que también es muy conocido por su feijoada.
Entre las particulares categorías de bares de Rio de Janeiro, una categoría en sí misma son los pé-sujo, literalmente traducibles como “pies sucios”. Se trata de bares tradicionales, con cerveza y petiscos -las llamadas “minutas” en Argentina, o platos de salida rápida. Al parecer, se los llamaba pés-sujos porque muchos de sus habitúes no tenían ni para comprar calzado, pero habría que chequear el dato. Un bar en ese estilo, si no quieren irse muy lejos, es el Pavao Azul de Copacabana, en Rua Hilário de Gouveia 71.
Un bar un poco más sofisticado es el pequeño pero muy interesante Academia da Cachaça, en Leblon, rua Conde de Bernardote 26 loja G. Hablaré más sobre él cuando le toque el turno a la entrada sobre Leblon, Ipanema y Copacabana, pero mi recomendación aquí es la rica caipirinha de maracujá (6 reales). Al mediodía tienen buenos menúes por precios muy razonables para la zona (algo menos de 11 reales por persona, más bebidas). En una onda más tradicional, tienen la Casa da Cachaça, en Lapa. Otra opción, si quieren comer no muy lejos de allí, es ir al bar Itahy y comer el frango à Itahy, con pollo en salsa madeira, papas portuguesas, arroz, jamón y champignones. Cuesta 21,50 reales, pero comen dos personas tranquilamente. Se encuentra frente a la plaza de Ipanema, en la rua Maria Quiteria.
Los costos: por lo general, en la mayor parte de los bares la cerveza de 660cm3 suele cotizar en los 3 reales, con picos de 4 a 4,50 reales. Los chopes van de 2 a 2,50 reales. En algunos bares de Lapa -no los más turísticos, precisamente, ni los más vistosos-, y en los suburbios de Rio, los precios son menores. Si piensan comer algo entre dos y compartir, van a gastar por lo menos 35 reales, aunque eso depende de cuantas cervezas se tomen y si quieren postre.
Por cierto: el servicio de mesa siempre se cobra aparte, y es el 10% de lo que se consuma. Recuerden esto a la hora de hacer las cuentas. Es muy común que los mozos busquen que consumamos algo más, o compremos un plato un poco más caro. Es razonable: cuanto más gastemos, mejor 10% tendrán. Por supuesto que aparte pueden optar por dejar algo más como gorjeta -o sea, propina- pero no es obligatorio. Por cierto: no usen “propina”, ya que ese término en portugués significa “soborno” o “coima”. Están avisados
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Para aquellos que quieran saber más del tema, no puedo dejar de agregar mi acotación libresca: el Rio Botequim es una guía de bares que puede conseguirse, en inglés y portugués, en muchas librerías de Rio. Tiene una excelente edición, muchas fotos muy interesantes, y comentarios de cada bar. Cuesta alrededor de 23 reales. Está auspiciada por Brahma, que suele ser la cerveza más usual en aquellos bares que sirven chopes.
Foros de viajes en el diario argentino Clarin
Sin categoría Febrero 27th, 2006
En la edición de ayer del suplemento de viajes del diario argentino Clarín, la periodista Grisel Isaac publicó una breve nota sobre foros de viajes en Internet, para la cual me hizo algunas preguntas por correo electrónico. Las consultas giraron alrededor del tema de la utilidad de los foros en Internet para aquellos viajeros que están organizando sus viajes. La nota la pueden leer en esta página.
Para ampliar el tema, publico completas debajo mis respuestas a las consultas que en su momento me hizo Grisel por correo electrónico. Sus preguntas están en negrita.
1) ¿Cuán importantes resultan los foros de viajeros como fuente de información para futuros viajes? ¿Por qué?
Son una fuente de información realmente muy importante, en tanto te permiten tomar contacto con información muy nueva, que muchas veces no aparece en las guías, y porque te da acceso a datos como precios, recorridos, etc, que no suelen aparecer demasiado en los medios. La mayor parte de ellos, por cuestiones publicitarias, suelen apuntar a un público medio-alto y alto, y los mochileros no tienen otra forma de buscar información que intercambiarla en la Web. A ellos no les sirve saber si en una playa determinada hay un resort; más bien, quieren saber si allí hay camping, posadas, y formas económicas de movilizarse y comer.
2) ¿Cuál es el tipo de consulta más frecuente que uno encuentra en estos foros? (movilidad, seguridad, entretenimiento, costos…)
Los dos puntos más consukltados son a) recorridos y b) precios. El problema es que para aprovechar un foro primero hay que empezar investigando. O sea, haciendo una búsqueda en las librerías y en la Web. Una vez que uno ha detectado cuales son las cosas que no conoce del destino que quiere visitar, allí es buen momento para ir a un foro. No sirve de mucho preguntar cosas del tipo “Me voy a Brasil. Necesito que me digan todo lo que sea importante”. Mucho más preciso es decir qué ciudades se van a visitar, en qué fechas, que presupuesto tenemos, cuantos días nos hospedaremos. En base a esa información otra gente puede ayudarnos. Tampoco hay que ser obsesivo de la información. A veces hay gente que quiere saber todos los precios de los micros que tomarán, como si en eso se les fuera la vida… El viaje es saber improvisar también.
3) Perfil de los usuarios más frecuentes de los foros
Los más jóvenes suelen usar mucho los foros, y los usuarios más atentos al tema costos. Es información que es difícil de rastrear en otro lado.
4) Foros en español que considerás más importantes.
Los foros que conozco:
http://foros.viajar.com/
http://www.viajerosolidario.com/
http://foros.recoletos.es/
http://www.mochileros.org/foro/
Además, mi blog tiene sus foros de viajes en http://www.forosdeviajes.com.ar
Hoteles tematicos, entre la diferencia y la frivolidad
Sin categoría Febrero 24th, 2006
The Wall Street Journal publica una liviana y bastante frívola nota sobre hoteles temáticos. Aún con ese tono, no deja de ser interesante para analizar algunas tendencias del mercado de viajes, y el deseo de sus actores por diferenciarse a toda costa. Se puede leer en español vía el diario argentino La Nación.
Sobre platos tipicos y escritores de viajes
Sin categoría Febrero 23rd, 2006
Entre los libros que traje de mi paso por Brasil, está Travessia da Amazônia, de Airton Ortiz. El relato cuenta el recorrido que el escritor hace desde Lima a Pucallpa y de allí hasta la desembocadura del Amazonas. Hasta ahora sólo he leído los primeros capítulos, que están dedicadas a la parte hecha en Perú. Y realmente, hay varias cosas que me llamaron la atención.
Hace un par de días, hablaba de la necesidad de pasar por las librerías antes de emprender el viaje. Por desgracia, este libro no parece el mejor ejemplo de esa actitud. Para comenzar, el escritor se entera, mediante un folleto que lee en el avión, que uno de los platos típicos de Perú es el ceviche. Tal información lejos está de ser un secreto; lo podría haber leído en la guía de viajes de Perú menos completa. Al llegar a Lima, busca comer uno, y para ello va por el centro de la ciudad, una zona donde no hay cevicherías. De haber leído algo, se habría enterado que ese tipo de lugares se pueden hallar fácilmente en el Callao, o por la zona de Aviación y Canadá. Se queda sin comer ceviche, desde luego. Tras ese fracaso, se va para Pucallpa. Allí, quiere probar un plato que le han comentado es muy rico y típico de la selva. ¿Juane? ¿Tacacho? ¿Paiche frito? ¿Carne de monte? ¿Majaz? Se equivocaron: lomo asado. “Pero eso también hay en Lima”, dirán ustedes. Sí, desde ya. Para empeorarla, Ortiz también señala, mientras va camino a Pucallpa, que no hay perdido las esperanzas… de comer ceviche. Si se tiene en cuenta el celo que ponen los limeños en señalar que este plato se prepara con pescado fresco de mar, la sola idea de comer un ceviche en medio de la selva pondría en guardia a más de uno. Como se darán cuenta, una mínima averiguación sobre la selva peruana le habría indicado que comidas son más tradicionales allí.
A pesar de estos problemas, que realmente se podrían haber solucionado con una simple búsqueda y lectura de algunas guías y libros sobre Perú, por ahora el libro es entretenido. La representación de Perú es un poco sorprendente para muchos de los que hemos visitado esa zona, y habla de lo arbitraria que son a veces nuestras representaciones. Otra cosa que me llamó la atención es que se señale que en Perú se come mucho. Incluso dice que “poucas horas após ter chegado ao país já entendia por que os limenhos era tao gorditos” (gorditos, en español en el original; en portugués se diría “fofinhos”). Ortiz es gaúcho -o sea, del sur de Brasil- y allí son muy tradicionales las churrascarias, donde uno come carne simplemente hasta reventar. La verdad, no entiendo porqué le llama la atención que los peruanos coman mucho
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Referencia del libro: Ortiz, Airton (2004) Travessia da Amazônia. Do Pacífico ao Atlântico pelos rios amazônicos. Rio de Janeiro, Record (colección Viagens Radicais).
Más sobre podcasts de viajes
Sin categoría Febrero 23rd, 2006
Hemos hablado en otras ocasiones del tema de los podcasts de viajes (por ejemplo, aquí y aquí). Ahora, la agencia de noticias Reuters escribe sobre el tema, y condensa en una sola nota las referencias sobre una tendencia que está creciendo, aunque por ahora no ha dado como resultado un sitio demasiado dominante. Seguramente en los próximos meses veremos como aparecen más podcasts para el mercado de turismo, en particular ahora que los reproductores de MP3 son cada vez más económicos. Claro que será todo un reto entrar a mercados donde el ancho de banda aún es escaso; una cosa es hacer un podcast de tecnología para usuarios geeks, y otra para un segmento donde los conocimientos técnicos son sólo los del usuario medio (visto en Gadling).
Los insoportables del viaje
Sin categoría Febrero 22nd, 2006
Se me ocurrió hacer una breve lista de los peores ejemplares que nos pueden tocar como compañeros de viajes. Aquí van algunos ejemplos. Desde ya, ustedes pueden colaborar con la lista en los comentarios.
El ñañoso: en Argentina, es un tipo de persona que tiene asco de todo. Que los baños están sucios, que el micro huele feo, que la comida no la hacen como quiere, este ejemplar de viajero molesto está todo el puto día quejándose de todo lo que puede. Obviamente, nos puede llegar a hartar y mucho.
El extremista de la limpieza: variante del ñañoso, este viajero está todo el tiempo atento a que los alimentos que ingiere tengan sello hasta de la ONU. No quiere comer nada en la calle, ni en restaurantes que no brillen bajo la luz del sol, ni quiere tocar cualquier comida por el simple hecho de que una mosca pasó a cinco metros de ella. Se pierde todo lo bueno del viaje, no come un montón de cosas ricas, y nos vive dando lecciones acerca de lo irresponsables que somos. Mejor dejarlos en el micro e irnos a comer nuestro pan con huevo y mortadela en esas paradas de micros en Bolivia
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El tacaño orgulloso: no quiere gastar un peso en nada. Es capaz de saltar alambrados para dejar su carpa en cualquier lugar con tal de no pagar unas monedas por el cámping. Está dispuesto a llegar a dedo hasta Alaska antes que tomar un micro y soltar unos pesos. Pretende que los lugareños le den todos los servicios gratis, sólo porque es un viajero buena onda. Logra que finalmente nos quedemos en el alojamiento más caro del lugar con tal de no verlo más.
El enfermo crónico: todo le cae mal: la comida, el agua, lo que sea. Al parecer, el aire del lugar ya lo enferma. Se la pasa quejando de su pésimo estado de salud. Mejor decirle que se vuelva a casa a buscar un hospital.
El comparador: vive comparando todo lo que ve con lo que pasa en su país, donde al parecer todo es perfecto. “Que desastre, esto en mi país no pasa” es una frase de su estilo -eso cuando no se larga con una perorata racista sobre la gente del lugar. Ideológicamente repugnantes, dan ganas de embarcarlos en el primer vuelo disponible.
El que quiere ver todo: está todo el tiempo apurado para ver 18 lugares en un sólo día. Apenas llega a un lugar, ya está rompiendo las bolas con que hay que irse a otro lugar al parecer fascinante, sólo porque una guía de viajes dice eso. Lo mejor es pedirle un taxi y vaya a hacer su recorrido.
El que se las sabe todas: viajó al parecer por todos lados, y se la pasa alardeando de ello. Todo el tiempo nos deja en claro que tiene mucha más experiencia que nosotros. Dejen que viaje mucho más lejos
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El que se nos pega sólo porque sabemos el idioma local: apenas detecta que hablamos bien el idioma local, se nos cuelga y nos acompaña a todos lados, y pretende que traduzcamos todo lo que dicen los lugareños. Los servicios de traducción, deberíamos aclararles, tienen precio aparte. }
¿Algún insoportable del que me haya olvidado? Pueden agregarlo en los comentarios.
Estudio Rodante arranca
Sin categoría Febrero 21st, 2006
El proyecto Estudio Rodante ha anunciado su comienzo. Se trata de una recorrida de toda América con un pequeño estudio de grabación, con el fin de obtener sonidos de toda la región. Por desgracia, es imposible verlo con Mozilla Firefox, que es el navegador que uso. Por razones que ignoro, el diseño en Flash (¿era necesario hacerlo en Flash? Tarda mucho en cargar y la mayor parte de la gente en América Latina usa conexiones dial-up…) se ve pequeñísimo, y es imposible distinguir que dicen los enlaces. Esperemos que mejoren esto y podamos seguir el viaje, algo que siempre nos interesa.
Pasar por las librerias
Sin categoría Febrero 21st, 2006
Hay en muchos viajeros una concepción del viaje que lo recrea como una instancia de descubrimiento personal. Todo lo que conoceremos en un destino es parte de un proceso de búsqueda que debería darse exclusivamente allí, en la interacción con la gente del lugar, y en nuestras caminatas y paseos por allí. Se asume que esa forma de viajar es la más “auténtica”, ya que no depende de las agendas de otros actores del campo turístico, como agencias o guías de viajes.
Si bien suena atractivo, tiendo a tomar distancia de esa concepción del “descubridor” que quiere rodear la concepción del viajero. Más bien, soy de los que piensan que uno de los primeros destinos que se debe visitar cuando llegamos a una gran ciudad son las librerías. ¿Para qué? Para ver qué libros se encuentran disponibles sobre el destino que estamos visitando, obtener mapas y eventualmente mirar algunas guías que nos ayuden, ahora sí, a armar nuestro viaje.
La etapa de investigación es básica; sé que a algunos les resultará un poco aburrido mirar guías, mapas, referencias varias. Pero al menos en mi caso, es parte de un proceso fascinante, que es el acceder a las representaciones de un lugar. Esto es, que cosas suelen ser resaltadas de un destino específico. Por supuesto que luego es bueno salirse de esa representación, perderse por las calles, descubrir sitios que no figuran en las guías. Pero no me parece que ese proceso sea independiente de otras fuentes. El descubrimiento se da a partir del conocimiento que ya tenemos de esos sitios.
En el caso del último viaje, mi estadía por un par de horas en la librería Saraiva, en el shopping Barra, en Barra da Tijuca, fue un interesante momento para ver que se había editado sobre Río de Janeiro. En dos estantes realmente muy grandes de libros relacionados con turismo, encontré desde las tradicionales guías, hasta manuales de Rio para extranjeros, guías de calles, mapas de la ciudad, libros de fotos, y varias fuentes interesantes más. Más allá de mi gusto personal por visitar librerías, una actividad que me encanta, ese paso por allí me dio una perspectiva más amplia de Rio como objeto de representación, como destino a conocer.
Realmente, los viajes empiezan por los libros, y luego sus textos se entrelazan con nuestras experiencias. Mal que les pese a los que sostienen que el viaje son sólo nuestros descubrimientos.










