Los imaginarios sobre la Patagonia
Sin categoría Julio 30th, 2004
Para los argentinos, la Patagonia suele ser vista como un lugar bellísimo, de paisajes increíbles, donde la gente está casi de más. El énfasis no está puesto, en ese imaginario particular, en la diversidad cultural -como si pasa con el Norte- sino en los accidentes geográficos, los lagos, las montañas, la soledad.
Sorprendemente para quienes vivimos de este lado del mundo, muchos de los viajeros llegan con una idea de la Patagonia que pone el acento sobre las historias, las comunidades migratorias que se acentaron en la zona, y alrededor de la increíble diversidad humana de la región. Y la mayor responsabilidad de ese imaginario la tiene In Patagonia, el clásico de Bruce Chatwin. Este relato de viajes pone en primer plano las extrañas relaciones entre cultura y medio ambiente, y rescata unas notables historias donde la soledad, el riesgo y la locura se cruzan de una manera sorprendente. El libro de Chatwin se consigue en español en ediciones hechas por las editoriales Norma y Muchnik, bajo el título En la Patagonia.
Aún cuando en principio se pueda ver esta divergencia de imaginarios como algo notable, no es tan raro encontrar casos similares. La representación que los habitantes locales suelen hacerse de sus propios reductos turísticos está alimentada de representaciones muy diferentes a las que suelen consumir los turistas.
Para aquellos que quieran conocer más sobre la obra de Chatwin, hay una interesante cantidad de recursos para conocer la notable obra de este escritor viajero. Se puede empezar por la página oficial del escritor, que contiene la bibliografìa completa, más la biografía y enlaces a otros recursos. También se puede un buen artículo que resume la polémica sobre el grado de “veracidad” de los relatos de Chatwin sobre la Patagonia en esta página, y que es retomado de manera mucho más extensa en La Patagonia de Chatwin, el libro que Adrián Gimenez Hutton publicara en 1998, y del que ya hablaré más adelante. Un muy interesante análisis de la escritura nómada de Chatwin se puede ver en In Search Of The Miraculous de Nip Clapson.
De Rosario a Vietnam
Sin categoría Julio 30th, 2004
El otro día me escribió Lucas, un arquitecto de Rosario, Argentina, que está trabajando en Vietnam, y que escribe un blog de lo más divertido sobre las peripecias del contacto intercultural cotidiano. Vale la pena que le den una mirada a Un Rosarino en Vietnam.
Traslado y velocidad
Sin categoría Julio 28th, 2004
Dice Faustino F. Álvarez en La prisa está de moda: “… Hay quienes coleccionan sellos internacionales en su pasaporte, y que de regreso de un periplo por el Extremo Oriente sólo recuerdan las medidas de seguridad de tal o cual aeropuerto, o el precio de los objetos falsificados en una tienda de «souvenirs» en los bajos del hotel”. La velocidad asociada al traslado desde casa al lugar de vacaciones es una de las marcas fuertes del turismo masivo. Éste está asociado básicamente al hecho de que pasaremos una o dos semanas ubicados sólo en un lugar, y la clave está en llegar rápido. Pero a veces también nos pasa cuando nos movemos estilo mochilero. ¿Por cuantos lugares hemos pasado a las corridas, o hemos visto desde la ventanilla de un micro? Es raro, pero algunos lugares que he visto desde arriba de un bus se me han quedado grabados, como Saraguro, en Ecuador, u Otuyo, en Bolivia. Podemos contar que hemos recorrido miles de kilómetros, pero muchas de las ciudades que hemos visitado apenas han ocupado algunas horas en nuestra agenda. Ya saben: para ahorrar en un viaje largo, lo mejor es no gastar en hoteles. Como en América Latina para ir de una ciudad a otra hay que viajar bastantes horas, es usual alternar noches de hotel con otras arriba de micros. Gastamos menos, pero en esa ciudad llegaremos en la madrugada y nos iremos cerca de la medianoche. Y terminamos tan cansados que ya no vemos nada.
Pero esta velocidad del traslado está motivada por el deseo de conocer muchos lugares. Por ello, sacrificamos profundidad en nombre de la variedad. Y eso es parte de nuestras prácticas de viaje. No quiero justificarlo: sólo digo que el movimiento, el viaje, implica aceptar que el visitar un lugar es algo necesariamente breve, y que lo mejor es aprovechar al máximo el tiempo. Salvo, claro, que tengamos dinero suficiente para hacer el viaje de manera muy pausada. Por desgracia, esa no es la combinación más usual; lo normal es tener dinero pero no tiempo -y tenemos un período limitado de vacaciones en el trabajo-, o tener tiempo pero no dinero -porque estamos desocupados, o sólo estudiamos.
El artículo de Alvarez fue visto originalmente en Libro de Notas
Duda
Sin categoría Julio 27th, 2004
¿Por qué el “Puente de la Mujer”, que se encuentra en la zona de Puerto Madero, Buenos Aires, está siempre cerrado? ¿Qué problemas tiene? Realmente me llama la atención jamás encontrarlo habilitado al paso del público.
Una foto de este puente la pueden ver en esta y en esta página.
Agentes y estructuras: acerca de Fahrenheit 9/11 (II)
Sin categoría Julio 26th, 2004
Uno de los problemas del periodismo que más ha sido señalado por los estudios de newsmaking es la imposibilidad de trabajar con estructuras. Llevados por la lógica de la noticia a concentrarse en personas y hechos, por lo general los periodistas no pueden atender, salvo raras veces, las causas estructurales de esas noticias. El resultado es una visión del mundo muy fragmentada y desperdigada, que no logra conectar estructuralmente los sucesos más importantes.
Si algo no se le podía criticar a Michael Moore es el hecho de no concentrarse en la estructura de los sucesos. En Roger and Me, el cineasta no se quedaba con apenas retratar las consecuencias de los miles de despidos hechos por General Motors en Flint, Michigan, sino que iba un poco más allá, e intentaba indagar como las estructuras sociales y económicas justificaban, en nombre de su propia riqueza, la pauperización de una enorme parte de la población.
Pero esto ya no sucede en Fahrenheit 9/11. Llevado por su interés de sacar a Bush de la Casa Blanca, Moore se vuelve del todo un periodista: pierde muchas veces de vista las estructuras que conectan los hechos, y se focaliza excesivamente en George W. Así como los análisis del antimenemismo más simplón se concentraban en Menem como razón de todos los males, la pelìcula tal vez carga demasiado las tintas sobre una serie de personas a las que conocemos largamente de las noticias. El punto clave no es Bush, sino como su gobierno ha servido para que un establishment muy complejo y diversificado -la industria del petróleo, la banca, las empresas proveedoras del Departamento de Defensa, etc- se han hecho sin mayores vueltas del aparato público y lo han puesto a su servicio. Algo en lo cual los argentinos tenemos bastante experiencia.
En medio del fárrago de las imágenes, Moore ha optado por ir directo y muy duro; al concentrarse casi exclusivamente en la figura de Bush logra un efecto mucho más importante, pero a la vez sacrifica esa mirada mucho más compleja y abarcadora de sus anteriores filmes. Si tenemos que guiarnos por los resultados económicos y polìticos del filme, es evidente que no se equivocó en la decisión. Pero a la vez, me pregunto si al guiarse por esta lógica tan periodística, no estamos repitiendo el mismo problema: el de construir el mundo de una manera demasiado fragmentada, concentrada en hechos y personas, sin ver las necesarias conexiones polìticas, sociales y económicas que están por detrás.
La felicidad en movimiento: acerca de “Plataforma”, de Michel Houllebecq (I)
Sin categoría Julio 24th, 2004
“El objetivo de las empresas de turismo es hacer feliz a la gente. previo pago de una cierta tarifa durante un cierto período de tiempo. Una tarea que puede resultar fácil o sencillamente imposible, según el temperamento de la gente, las prestaciones propuestas y otras prestaciones” (Houllebecq, 2001:189).
¿Viajamos para ser felices? Como ya escribía en una entrada anterior, una de las hipótesis habituales para hablar de los turistas es rescatar la oposición entre “vida cotidiana” y viaje. Siempre me negué a aceptar este punto; me parece que desde las ciencias sociales no deberíamos ceder tan fácilmente. Parafraseando a Bruno Latour, hay que negarse a utilizar los términos de la tribu para hacer una descripción analítica de ella; más bien, debemos ponerlos entre paréntesis y tomarlos como parte del objeto de estudio. En este caso, se trata de comprender que turismo y vida cotidiana se encuentran claramente relacionados a través de una serie de prácticas de sentido común. Así, los turistas de la novela de Michel Houllebecq, “Plataforma”, se dedican a viajar para descubrir al “otro”. Pero lejos de ser un objetivo loable o filantrópico, el discurso sobre la diferencia y la alteridad se constituye, en los personajes de la novela, en una justificación del turismo sexual.
Buenos Aires lanza un portal de turismo
Sin categoría Julio 21st, 2004
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzó un nuevo portal de turismo, que se puede visitar en esta página. Se encuentra en español, inglés y portugués, y resume una serie de actividades de interés para los turistas, como una agenda cultural, gastronomía y bares, alojamiento y recorridos, entre otros. Por ahora hay bastante poca información, y el diseño se ve con problemas en cualquier navegador que no sea Explorer. Esperemos que arreglen estos problemas de diseño, e incorporen más información para darle mayor atractivo al portal. Por cierto, el dato del lanzamiento me llegó gracias a la gentileza de Natalia Delfino, una de mis alumnas del seminario de Comunicación y Viajes de la Universidad.
La “guerra a la pobreza”: algunas apreciaciones sobre Fahrenheit 9/11 (I)
Sin categoría Julio 21st, 2004
En “Las cárceles de la miseria”, Loic Wacquant hipotetiza que los establecimientos penales estadounidenses y europeos tienden a castigar la pobreza, al poner en la mira de la ley a aquellos que menos tienen, y que disminuyen de manera artificial el índice de desocupación, al hacer que los pobres, en tanto empleados de las cárceles, cuiden de otros pobres, que se encuentran encarcelados. Tal vez Wacquant podria agregar el reclutamiento al ejército en esta lista. Más allá de sus virtudes artísticas, Fahrenheit 9/11, de Michael Moore, deja en claro como son aquellos que menos tienen los que van a la muerte en Irak, a cambio de un sueldo no demasiado alto y la promesa de tener oportunidades de estudio y progreso. Desde ya que la película se concentra en remarcar que esos pobres, en el fondo, no defienden la seguridad de los Estados Unidos sino, básicamente, los negocios de una serie de corporaciones, muy ligadas al actual gobierno de los Estados Unidos.
La vinculación entre pobreza y reclutamiento es probablemente uno de los puntos altos de la película de Moore, que en términos artísticos no es gran cosa -de hecho, es mucho peor que la excelente Roger and Me, por motivos sobre los cuales ya escribiré en unos días. De la misma forma en que las cárceles se llenan de pobres, tanto guardias como prisioneros, el ejército pasa a reclutar sus efectivos de las áreas más castigadas por la economía, sobre todo en las minorías como negros e hispanos. Aquellos que tienen oportunidades de estudios y buenos contactos no van al ejército. Como señala Moore, sólo uno de los más de 500 congresistas de los Estados Unidos tienen alguno de sus hijos en Irak.
Aún como panfleto, Moore sigue mostrando que sabe usar el sentido común de una manera muy efectiva. Lo cual no deja de ser una buena noticia, aunque de a ratos su película pierda el hilo de la argumentación y no haga los links necesarios entre la familia Bush y todo un sistema extendido de hacer negocios, que no depende de un apellido para seguir llenándose los bolsillos. Aunque ya hablaré de esto en otra entrada.










